El 20 de
noviembre, en el aniversario 107 de la Revolución Mexicana se celebró el
Congreso Nacional de Morena, en el que se presentó y aprobó el Proyecto de
Nación 2018-2024, que servirá de base para la propuesta programática de Andrés
Manuel López Obrador (AMLO) rumbo al 2018. Asistimos a un evento que podríamos
calificar de insólito, ya que al ser Morena un partido que se identifica con la
izquierda, mostró que tiene la intención de gobernar y trabajar con base en la
pluralidad.
Como símbolo
de apertura y respeto a las distintas formas de gobierno, fueron invitados y
asistieron al evento representantes de las embajadas de Estado Unidos y Cuba,
de Polonia, Gran Bretaña y Bolivia, entre otros. La pluralidad de los gobiernos
ahí representados evidencia también un compromiso de este partido con sus
socios comerciales y con los pueblos hermanos.
La
aspiración de muchos de los que estuvimos ahí es transformar las estructuras
anquilosadas y corruptas del Estado mexicano, mediante la participación
concertada de diversos actores económicos, políticos y sociales. Es por ello
que hombres y mujeres que no participan ni forman parte de Morena, y que tienen
diversas ideologías y posturas políticas, accedieron a trabajar durante varios
meses para conjuntar un Proyecto de Nación lo suficientemente amplio, que dé
certeza de que, de ganarse la presidencia, se trabajará en pro de sectores
amplios de la sociedad (jóvenes, adultos mayores, maestros, comerciantes,
intelectuales, académicos, empresarios, enfermeras, médicos, miembros de los
cuerpos policiacos y de las fuerzas armadas, etc.).
La
pluralidad ahí representada fue una manifestación de la necesidad que existe en
nuestro país de un cambio profundo (aunque gradual), en el que la democracia
cobre plena vigencia y encontremos caminos para eliminar la corrupción, la
pobreza, la desigualdad, la violencia y la falta de justica que ha
caracterizado a nuestro país en las últimas décadas.
En el
presídium estaban, además de AMLO, Claudia Scheinbaum, quien se ha convertido
en la figura más destacada en Morena después de López Obrador; Alfonso Romo,
exitoso empresario mexicano, quien fungió como coordinador de los trabajos que
culminaron en el Proyecto Alternativo de Nación; Esteban Moctezuma Barragán,
encargado de las propuestas de política social, quien fuera funcionario público
en el sexenio del priista Ernesto Zedillo y que actualmente, al encabezar la
Fundación Azteca, se involucra en proyectos desde una perspectiva del altruismo
y la asistencia social, pero que tiene la experiencia de trabajo en el gobierno
federal.
Es relevante
el cambio en la postura de Esteban Moctezuma en términos de la política social,
ya que aun cuando participó en la implementación del programa focalizado de
lucha contra la pobreza Prospera (antes Oportunidades y Progresa) en el
gobierno de Zedillo, en un discurso renovado, planteó que la política social
debe incluir a todos en sus beneficios, dando prioridad a los indígenas,
mejorando particularmente las condiciones de vida de mujeres y jóvenes, presentando
para estos últimos un programa especial de becas que cubrirá a 2.6 millones; de
igual forma en materia de Salud estableció que será de acceso universal.
La destacada
escritora Laura Esquivel, mujer de izquierda, esbozó en su discurso los
principios que regirán la política cultural y educativa, incorporando los
saberes y la creatividad de los pueblos indígenas, de los barrios originarios,
no sólo rurales, sino también urbanos. Planteó que no se dejará a un solo joven
fuera de la educación preparatoria y universitaria, ya que se crearán los
espacios necesarios para atender a este sector de la población y se eliminarán
los exámenes de ingreso para que la educación se convierta en un verdadero
derecho. El economista Abel Hibert, académico del Tecnológico de Monterrey,
especialista en temas de telecomunicaciones, presentó el programa económico de
gobierno, elaborado conjuntamente con Adrián Rodríguez. Se presentaron 20
proyectos regionales y de infraestructura, que buscan incentivar la producción
nacional y recuperar la capacidad de generar empleos y riqueza para todos en el
país.
Me extiendo
más en la intervención de Alfonso Romo, quien aseguró que se busca lograr un
México en el que prevalezca la justicia y la honradez, con progreso y
desarrollo económico del que nadie quede marginado. Planteó siete criterios con
los que se elaboró el Proyecto de Nación de Morena: 1) Combate a la corrupción,
la cual tiene un costo de alrededor de 10% del PIB, constituyendo un verdadero
freno a la economía, ya que esos recursos podrían ser utilizados en proyectos
productivos y de infraestructura. 2) Respeto al estado de derecho, a la ley y a
las instituciones, considerando que el balance de poder y los contrapesos son
esenciales para el desarrollo de un buen gobierno. 3) La seguridad física, que
implica lograr la tranquilidad y la paz, sin las cuales las personas y la
economía no pueden desarrollarse plenamente. 4) Cumplimiento de la ley,
planteando que no será necesario hacer reformas sino cumplir las leyes. 5)
Ejecución realista y responsable del gasto público, con criterios de austeridad
y honestidad, sin endeudar más al país y sin subir impuestos, sino reasignando
el gasto corriente. 6) Libertad como condición humana para progresar, crear
riqueza, abatir la pobreza y realizar el sueño de cada quien, con un estado
laico y con pleno respeto al derecho a la propiedad privada y social,
estableciendo mejores condiciones de trabajo. 7) Prioridad a la educación y a
la cultura, en donde se requiere un cambio consensado, ya que no se puede
seguir con el modelo educativo actual, que lograría la cobertura total de
secundaria y preparatoria hasta 2060 y 2100, respectivamente, y en el que sólo
7% de los que entran a la primaria terminan la universidad.
Estas son
las líneas generales, algunas de las cuales requieren de un mayor desarrollo y
de una crítica constructiva, ya que, por ejemplo, no basta con una
reestructuración del gasto para hacer frente a los retos que tienen el país, no
basta con doblar la pensión de adultos mayores para lograr cobertura efectiva
de la seguridad social. Lo cierto es que no está de más considerar nuevas
propuestas, ya que se necesita romper la inercia que ha sumido a México en un
marasmo económico, con pobreza, en el que prevalece una constante violación a
los derechos humanos.
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