Darío
Ramírez.
Mexicanos contra la Corrupción e
Impunidad (MCCI) ha detectado –en un año y medio- más de 62 mil millones de
pesos desviados por presuntos actos de corrupción en un puñado de casos
investigados. Solo para poner algo de perspectiva a tantos ceros, la UNAM tiene
un presupuesto anual de 39 mil millones de pesos (2016).
El pasado 5
de noviembre el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (CIPC)
publicó el nuevo proyecto llamado #Paradisepapers. Anteriormente había
publicado Bahama Leaks y Panama Papers. El proyecto global se basa en la
filtración de una base de datos de la empresa Appleby, encargada de la
ingeniería financiera para esconder dinero en paraísos fiscales. Los vínculos
económicos y riquezas ocultas en paraísos fiscales de políticos, empresas y
millonarios fueron descubiertos en un cúmulo de documentos con más 13.4
millones de registros.
Tener
cuentas en paraísos fiscales no es un delito. No declarar ese dinero y no pagar
sus impuestos respectivos sí.
La
investigación periodística reveló diferentes casos mexicanos de deportistas,
políticos y empresarios quienes tienen su dinero en paraísos fiscales. La
autoridad tendrá que determinar quiénes – si es que alguno- pagó los impuestos
respectivos.
Según la investigación de Raúl Olmos
“Fraude en altamar”, Pemex asignó contratos de renta de plataformas marinas por
16 mil millones de pesos (unos mil millones de dólares) a dos empresas
‘hechizas’ ligadas a personajes del PAN, según se revelaron documentos del Paradise
Papers. MCCI tuvo
acceso a los 13.4 millones de archivos filtrados al diario alemán “Süddeutsche
Zeitung”, con base a los cuales se realizó la investigación Paradise Papers.
El despacho
Appleby, afincado en Bermudas, elaboró
en noviembre de 2011 esta propuesta para transferir a un fideicomiso los
derechos de cobro de un contrato con PEMEX por 81 millones de dólares. Vale
preguntarse por qué la necesidad de esconder en un fideicomiso los nombres de
personas que obtuvieron un contrato millonario de una empresa pública. Como
primer beneficiario del fideicomiso aparece una empresa de Irlanda cuyos socios
no se conocen, y como segunda, una empresa fantasma en Nuevo León, cuyos socios
radican en colonias populares. Como fideicomitente y tercer beneficiado aparece
la empresa Industrial de Servicios & Outsourcing, que es la que recibió el
contrato de Pemex.
El 20 de
febrero de 2009, dos empresarios de Tabasco vendieron la empresa Industrial de
Servicios & Outsourcing a personas de Nuevo León; al mes siguiente, PEMEX le asignó su primer contrato a la empresa, por
1,531 millones de pesos para rentar una plataforma marina. Una empresa sin
experiencia previa y de recién creación recibe un contrato de más de mil
millones de pesos.
Según Olmos,
En el arranque del Gobierno de Felipe
Calderón, Pemex otorgó un contrato por 10 mil 300 millones de pesos para la
renta por cinco años de una plataforma marina a una empresa recién creada en
Campeche, cuyo dueño fundador es esposo de la actual diputada federal por el
PAN, Rocío Matesanz Santamaría.
La serie de movimientos extraños en
torno a la firma recién nacida, no pararon ahí.
Doce días antes de que entrara en
vigor el contrato con Pemex, el fundador y casi dueño único de SeaDragon de
México vendió el total de sus acciones en 50 mil pesos a dos empresas
extranjeras sin experiencia, también recién creadas. El 99 por ciento de las acciones
quedaron en manos de Sea Dragon Offshore Ltd., que había sido constituida en Islas Caimán, en el domicilio de Ugland
House, donde están las oficinas de otras 18 mil empresas de ‘gaveta’
Según la
investigación de MCCI, antes de que SeaDragon de México concluyera su contrato
con Pemex, volvió a obtener en febrero
de 2014 una nueva asignación para rentar cinco plataformas, durante seis años,
por 1,800 millones de dólares (unos 23 mil millones de pesos al tipo de cambio
de entonces). El titular de PEMEX en ese momento era Emilio Lozoya Austin,
quien defendió el contrato sin licitación, con el argumento de que no había
plataformas disponibles en el mercado.
Contratos ilegales otorgados por
Pemex no es novedad. Actos a los que hemos consentido la población entera. A
pesar del enojo cada vez que nos enteramos de ellos. La investigación Paradise Papers revela una técnica más para esconder dinero
(alguno de procedencia dudosa) o evitar el pago de impuestos que conlleva una
millonaria ganancia. También estamos acostumbrados a quebrar la ley para pagar
menos. Cuando en los Panama Papers se revelaron los nombres de las empresas que
tenían inversiones en paraísos fiscales, el SAT logró recuperar más de 300
millones de pesos en multas. Por lo que, entonces, no es una teoría
descabellada que detrás de esta nueva entrega periodística miles de millones de
pesos está ilegalmente en paraísos fiscales.
La corrupción no es exclusiva de la
administración de Enrique Peña Nieto. Ha sido parte de nuestro sistema
político, social y económico durante décadas. Tal vez siempre ha estado ahí.
Pero no estamos condenados a sufrir la corrupción. Ese es el paradigma que debemos
de cambiar. Ante el avasallamiento de actos de corrupción solo queda saber que
la sociedad civil y los medios de comunicación independientes son la única
oposición para generar un cambio.
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