El dirigente
estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Ernesto Castillo Rosado, dijo hoy desde la tribuna legislativa
que, si los candidatos presidenciales son sometidos a exámenes antidoping, el
de su partido, José Antonio Meade Kuribreña, “sería el primero en dar
positivo”.
El
comentario del también líder de la fracción priista en la sesión del Congreso
le valió el reproche de las otras bancadas que lo tildaron de “oportunista”,
pues originalmente subiría a la tribuna sólo para dar el pésame por la muerte
de la diputada Ana Graciela Crisanty Villarino, quien fue dirigente estatal del
PRI en el anterior sexenio y falleció el pasado sábado a consecuencia de un
derrame cerebral.
Ya en la tribuna, Castillo Rosado se
salió del guion y terminó atacando al dirigente nacional de Morena, Andrés
Manuel López Obrador, y lisonjeando a Meade, pero se autogoleó.
Primero
arremetió contra el virtual candidato de Morena a la Presidencia de la República
por su reciente insinuación de dar amnistía a los capos del narcotráfico para
terminar con la violencia en el país.
“Es una humillación pactar con el crimen
organizado, sobre todo a los miles de familiares que se han visto afectados por
las consecuencias de una guerra contra el crimen organizado”, expresó el
priista.
Y enseguida, en su improvisado y
desarticulado discurso, demandó a la autoridad electoral imponer como requisito
para los candidatos a la Presidencia de la República exámenes toxicológicos y
de salud mental y hacer públicos los resultados.
“Porque tenemos la plena convicción
de que el primero que se presentaría a estos exámenes y saldría positivo en
todos y cada uno de ellos, es nuestro precandidato José Antonio Meade
Kuribreña”, sostuvo.
Las carcajadas resonaron en el
recinto legislativo, sin que Castillo se percatara del motivo.
Inmediatamente
después, devino la andanada de críticas a Ernesto Castillo por parte de
representantes de todas las bancadas, y en la que hasta algún panista terminó
defendiendo a López Obrador.
El primero en subir fue el morenista
Carlos Martínez Aké, quien además de defender a López Obrador, dedicó parte de
su discurso a la memoria de Crisanty Villarino, pues “ya no quedan dirigentes
en el PRI con capacidad intelectual”.
Le siguió el
panista Eliseo Fernández Montufar, quien
fustigó al priista por su oportunista intervención para luego reconocer que
López Obrador “es una figura de peso en el país gracias a las pésimas
actuaciones de los gobiernos anteriores y actual, que hoy encabezada el amigo
de Campeche, Enrique Peña Nieto”.
Dijo: “Al ser Andrés Manuel la figura de
oposición al sistema y a todas las barbaridades y las muestras de corrupción y
la mala situación económica que vivimos los mexicanos, la inseguridad que se
vive en el país, obviamente que agarra fuerza y se vuelve la opción para la
mayoría de los mexicanos. Y así lo vemos en las encuestas, los ciudadanos
platicando te dicen claramente que han pensado en emitir su voto por Andrés
Manuel en las siguientes elecciones”.
A la
refriega se sumaron la perredista Ana María López y la coordinadora de los
panistas, María Asunción Caballero May, quienes
criticaron la falta de ética y sensatez política del líder de los priistas pues
pidió subir a la tribuna para dar el pésame por la muerte de Crisanty
Villarino, no para hacer “grilla” contra López Obrador.
Fue la
panista quien pidió a los presentes guardar el minuto de silencio en memoria de
la priista fallecida.
En segunda
ronda, Castillo Rosado solicitó a Martínez Aké que no grite porque los debates
“se ganan con argumentos, no con decibeles”.
El morenista
lo remató pidiéndole al encargado de sonido bajar el volumen del sonido “porque
le estamos lastimando los oídos al señorito”

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