Jesús Robles Maloof.
Inicia el
2018 en un contexto en diversas fuerzas sociales y políticas irrumpen el
espacio público en forma contradictoria. El
PRI y sus aliados del PAN acabaron en brazos de las fuerzas armadas imponiendo
la Ley de Seguridad Nacional a pesar de la indignación nacional, la opinión de
académicos y organizaciones sociales, las posturas de la CNDH y el INAI y la
unánime preocupación de los organismos internacionales de derechos humanos.
Su candidato José Meade, se ha
colocado claramente en la tradición del autoritarismo prista al defender la ley
y la militarización de la seguridad pública. En una línea desesperada el Frente que se dice
“ciudadano”, ha reclutado a parte de la clase política que está en peligro de
extinción por el juego al que se prestaron con el PRI en los últimos años,
mismo que les desdibujó, perdiendo su identidad y con ello su base política.
Anaya,
Mancera y lo que resta del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano intentarán este año
su mejor actuación en el papel que no lograron demostrar mientras gobernaron,
algunos personajes de sociedad civil vieron en este frente una posibilidad de
incidir, el tiempo les mostrará lo contrario.
Similar
discurso pretendidamente ciudadano es el que ensayan la y los candidatos
independientes a la Presidencia. Sin
rubor Margarita Zavala se dice ciudadana y habla de seguridad y justicia, casi
en la proporción que calló y avaló a Felipe Calderón en su política de
militarización y en la tragedia de Guardería ABC, por poner dos ejemplos.
En otro
sentido político se encuentran movimientos nacionales y locales
transformadores. La presencia de Marichuy por ejemplo, es por si solo un cambio
que irrumpe positivamente en el escenario político con el bagaje de la lucha
zapatista. “Nuestra idea es echarles a perder la fiesta” le oí decir. De
entrada escucharla no aburre, logra simpatías y nos recuerda que la injusticia
está incrustada incluso en las formas de representación y en los procedimientos
electorales. A pesar de tener todo en
contra, su buen ánimo contagia y su causa es acompañada por cientos o miles de
personas en todo el país.
Varios son los ejemplos de esfuerzos
alternativos y verdaderamente independientes de participación política y/o
electoral a lo largo del país, destaco aquí el movimiento www.vamosaremplazarles.mx
dónde participan Juanita Delgado, Pedro Kumamoto, Susana Ochoa y Rodrígo
Cornejo por citar solo cuatro de los cientos de jóvenes que aspiran a la
representación federal y estatal en Jalisco. Si uno los sigue detenidamente
apreciará la diferencia entre decir y prometer y creer y practicar las ideas
políticas.
Por supuesto Morena es un movimiento
nacional fundamental para entender lo que este año nos espera. Aclaro que voté
y llamé a votar por Andrés Manuel en la pasada elección. También aclaro que no
ocupo, ni he ocupado algún cargo o candidatura en ese partido. Conozco y
respeto a muchas personas que militan, así como considero que algunos de sus
militantes son nefastos ejemplos de lo que buscan combatir. Algunos deberían
ser juzgados por delitos cometidos en el pasado, como Manuel Bartlett, otros
representan prístinamente la tradición corrupta de la política mexicana como
Lino Korrodi, Esteban Moctezuma o Víctor Hugo Romo. Tampoco se entiende la
alianza con Encuentro Social partido que abandera las causas más conservadoras
y retrógradas de la política mexicana.
Una valoración de Morena solo por
estás dudosas incorporaciones sería limitada. Veo con agrado que muchas
personas de la sociedad han decidido incorporarse con el potencial de renovar la
representación en muchos estados del país. Susana Harp y León Larregui en los
últimos meses, pero existen casos menos conocidos como el de Jorge Velasco
Rocha en Colima, que se incorporó desde el inicio. Su trayectoria y
consistencia política de izquierda representan una buena señal.
En los
últimos años, Morena se ha apuntalado con sus posiciones políticas y
legislativas frente a la privatización de los recursos nacionales y la
militarización como ejemplos. En el
balance yo creo que Morena es actualmente un movimiento que puede transformar
de forma importante, la política
mexicana de forma positiva.
El lugar
común de juzgar a Morena por los errores de Andrés Manuel o por las
caracterizaciones infundadas que el PAN y PRI impulsan sobre él, ya no está
funcionando desde. El hartazgo por la
corrupción y la violencia han hecho que millones de mexicanas y mexicanos lo
coloquen actualmente como la principal opción electoral.
Quienes se han tomado la molestia de
leerme alguna vez podría sorprenderles el carácter marcadamente partidista de
estas líneas. Lo es.
Creo que Morena vale la pena como
movimiento. Siempre he creído que es importante tener una postura política ya
que no tenerla significa apoyar el estatus quo autoritario. Esto no significa obediencia o
defensa ciega de un proyecto lleno de contradicciones. Morena
no solo enfrentará la maquinaria del sistema una vez más, también tendrá que
consolidar su presencia entre quienes no se identifican con algún partido pero
que detestan la corrupción, todo esto sin dejar de ser efectivos electoralmente
hablando cuidando de no perder su característica transformadora.
Precisamente escribí lo anterior
porque eventuales candidaturas, como la de Francisco Chiguil, representan, no
solo una nula voluntad de transformar sino una bofetada a las víctimas de la
corrupción. Francisco Chiguil es responsable directo de la tragedia del New’s
Divine. Mi amigo Daniel Gershenson ha escrito una demoledora columna
recordándonos la responsabilidad y la criminal actuación de Chiguil hace 10
años.
Me preocupa que Morena impulse a
Chiguil sobre todo teniendo en cuenta la propuesta que Andrés Manuel sobre
discutir una amnistía a criminales como salida a la violencia. Discutir
posibilidades así parezcan extrañas, es saludable y forma parte del cambio democrático.
No obstante la amnistía a criminales puede representar una ofensa a decenas de
miles de víctimas a lo largo de México y por lo tanto una muy mala decisión
política.
La crítica
de Javier Sicilia a la amnistía que propone Andrés Manuel es legítima y debe
ser recibida con apertura. Si Javier alguna vez declaró algo similar también lo
hizo con ligereza. La salida a la violencia no pasa decisiones ejecutivas sino
por un sistema de justicia. La experiencia latinoamericana (y de la historia
contemporánea) demuestra que la amnistía a delincuentes que operan, desde el
Estado o por su omisión fracasa, ya que valida delitos graves o de lesa
humanidad cuyas heridas tarde o temprano regresan partiendo a la sociedad. Las amnistías que han funcionado en nuestra
historia son aquellas que han sido dirigidas a grupos o movimientos, que,
enarbolando causas ideológicas o sociales, se enfrentaron a gobiernos
autoritarios.
Dicho lo anterior sostener a Chiguil
sería como hacer válida la citada amnistía incluso antes de discutirla.
Espero que Morena corrija pronto. Es
propio de los movimientos que han sido perseguidos y acorralados que vean la
crítica como parte de las fuerzas represoras. Creo que Morena debe mostrar
madurez para escuchar, dialogar con sus críticos y eventualmente corregir.
Además de fortalecerle eso sería una clara señal de madurez para gobernar.
Las
decisiones electorales, como casi todas las decisiones en nuestras vidas, no
son decisiones ideales sino prácticas. Al no tener la oportunidad de tomar la
mayoría de las decisiones políticas que nos afectan, no debemos olvidar que conservamos aún la decisión más importante. La
de no votar por los corruptos.
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