Sanjuana
Martínez.
¿Con su
historial, cuál camino elegirá el nuevo y excelentísimo Arzobispo Primado de
México?
El nuevo arzobispo
primado de México, el cardenal Carlos
Aguiar Retes, también tiene un historial de desprecio a las víctimas de abusos
sexuales de sacerdotes. Y es fundamental revisarlo antes de que tome posesión
de su cargo el próximo 5 de febrero.
Es amigo del
Papa Francisco, quien lo designó en su nuevo puesto el pasado 7 de diciembre,
aceptando la renuncia de Norberto Rivera, el arzobispo que tanto dañó a las
víctimas de sacerdotes.
Aguiar Retes de 67 años, fue arzobispo
de Tlalnepantla desde 2009. Su trabajo pastoral se reduce a los servicios que
ha prestado a ilustres políticos del Partido Revolucionario Institucional (PRI)
del llamado Grupo Atlacomulco, en el Estado de México, concretamente de los
gobiernos de César Camacho Quiroz, Arturo Montiel, Enrique Peña Nieto y Eruviel
Ávila.
Sus vínculos
con el poder político y sus relaciones con el poder económico, le permitieron
ser secretario de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y durante dos
periodos, presidente, del 2007 al 2012. Como
presidente del CEM apoyó a Peña Nieto a la gubernatura y a la presidencia de la
República.
Las estrechas relaciones de la
Iglesia del Estado de México con el Grupo Atlacomulco, incluyen a un gran amigo
de Aguiar Retes. Me refiero al excelentísimo obispo Onésimo Cepeda, el pastor
de los millonarios y ex obispo de Ecatepec. Ambos han sido
capellanes del PRI. Y junto a Norberto Rivera fueron decisivos para anular
matrimonios de políticos como el de Marta Sahagún para allanar el camino a la
boda con Vicente Fox y el de Angélica Rivera para llevarla al altar de la mano
de Enrique Peña Nieto. Aguiar Retes fue
quien acompañó en 2009 a Peña Nieto y a su entonces novia a Roma, para
presentarles al Papa Ratzinger.
Jubilados
ahora Rivera y Onésimo, al PRI le sigue
quedado el poderoso y discreto Aguiar Retes, un personaje clave en la
gobernabilidad de los últimos gobiernos que jugará un papel importante en las
próximas elecciones del 1 de julio, seguramente a favor de José Antonio Meade.
Pero cuidado. Las relaciones de estos
Señores de la Iglesia tienen que ver con el dinero, el poder y la política, no
con partidos. Por
ello, a pesar de sus estrechas e
inconfesables relaciones con los priistas, Aguiar Retes, ha mostrado sus
simpatías a favor del Partido Acción Nacional (PAN) concretamente a favor de
Felipe Calderón y su señora esposa Margarita Zavala, sobre todo cuando
ostentaban el poder. Y seguramente ahora que la ex Primera Dama quiere llegar a
ocupar Los Pinos.
La cercanía de Aguiar Retes con el
poder político del PRIAN es tal, que su nuevo puesto está directamente
relacionado con este importante año electoral. Su papel obviamente será
acarrear votos a favor de sus intereses personales. Su
vínculo y cercanía con los poderosos le ha resuelto la vida y lo han llenado de
componendas, privilegios y atenciones de sus “amigos” políticos. No es un
hombre partidario del cambio.
A diferencia
de Onésimo Cepeda y Norberto Rivera, Aguiar
Retes, no padece incontinencia verbal. Es un hombre inteligente, astuto,
reservado, que ha sabido con discreción jugar sus cartas en el ajedrez
político-eclesial. Pertenece a la Iglesia más conservadora, la que condena la
interrupción del embarazo, la que prohíbe comulgar a los divorciados, la que
condena a las madres solteras, la que sataniza a las parejas del mismo sexo, la
que persigue a los homosexuales, la que prohíbe los anticonceptivos, la que
desprecia a las víctimas de abusos sexuales de sacerdotes.
Así quedó de manifiesto cuando Aguiar
Retes, presidente de la CEM declaró desconocer que existieran víctimas de
abusos sexuales del sacerdote Marcial Maciel, el pederasta por antonomasia de
la Iglesia católica mexicana y fundador de los Legionarios de Cristo, ni de
otros sacerdotes católicos: “No sabemos quiénes son”, dijo a los medios de comunicación,
cuando le cuestionaron por qué había rechazado el encuentro que las víctimas
agrupadas en la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes (SNAP
por sus siglas en inglés) y cuyo presidente para México y América Latina, Joaquín
Aguilar, solicitó una entrevista con el entonces Papa Benedicto XVI, cuando
visitó México.
“Nosotros no podemos asumir el
liderazgo de algo que no conocemos, mientras las víctimas no aparecen, no se
conocen sus rostros, no sabemos quiénes son, como podríamos hacer ese
encuentro”, dijo
Aguiar Retes en representación de la CEM. Cuando los periodistas insistieron en
la petición que las víctimas hicieron a Ratzinger, concluyó el asunto diciendo: “Ellos son visibles solo para los medios”.
Recordemos
que esa visita de Ratzinger durante tres días a Guanajuato, la tierra de la
derecha y del Yunque, se dio en vísperas del inicio de la campaña electoral del
2012. Aguiar Retes y Calderón
organizaron la visita para favorecer a su candidata Josefina Vázquez Mota y en
su defecto, a favor de Enrique Peña Nieto por la llamada alianza del PRIAN.
Por tanto, no son tiempos de cambio para la
Arquidiócesis de México. Aguiar Retes representa la continuidad de Norberto
Rivera, eso sí, con distintos estilos, distinto lenguaje, distintas formas,
pero en el fondo con el mismo sentido institucional protección a la jerarquía y
no a los más vulnerables ni a las víctimas.
Y es que para Aguiar Retes, las
víctimas son un invento de los medios de comunicación. No existen en el plano
institucional. Y
tiene razón. No existen para los
jerarcas como él y como Norberto Rivera, que se han empeñado en anular, borrar
y despreciar a quienes han sido lastimados y dañados por los pastores
católicos. Efectivamente, la jerarquía que representa Aguiar Retes no ha
reconocido ni un solo caso de abusos sexuales de sacerdotes, no ha cooperado para
encarcelar a los depredadores con sotana, ni ha permitido el legítimo acceso a
la justicia para las víctimas. AL CONTRARIO, han apoyado a quienes van lastimando a los niños y niñas, a los menores
que componen el rebaño católico. Los han apoyado defendiéndolos a pesar de
conocer plenamente sus aberraciones, les han proporcionado los mejores
abogados, los han escondido para burlar la acción de la justicia, en
definitiva, los han protegido de manera sistemática.
Pero las víctimas existen a pesar de
Aguiar Retes. Son de carne y hueso y se cuentan por miles. Su estela de
sufrimiento recorre las listas del Episcopado Mexicano con esos 14 mil
sacerdotes pederastas, que según estudios existen. ¿Cuántas víctimas habrá por
cada uno de ellos, considerando que solo los niños dañados por el cura
pederasta Nicolás Aguilar llegaban a más de un centenar?
Este 5 de febrero, Aguiar Retes
llegará a una Arquidiócesis con decenas de casos impunes de curas pederastas. Y
tiene dos caminos a elegir. El primero, seguir considerando que los cientos de
víctimas siguen siendo invisibles y no existen. Y el segundo, asumir su trabajo
pastoral a favor de los más vulnerables y acogerlas en el seno institucional de
la Iglesia católica reivindicando el evangelio, pidiéndoles perdón y buscando
su derecho a la justicia y la reparación, terminando una larga historia de
impunidad.
¿Con su historial, cuál camino elegirá el nuevo y
excelentísimo Arzobispo Primado de México?
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