Elba Esther
Gordillo Morales, hoy bajo presunta prisión domiciliaria en la colonia Polanco,
de la Ciudad de México, nunca dejó de ser dueña de la mansión de lujo ubicada
en 23 Green Turtle Road en la isla de Coronado Cays, en California. Cuando la
ex dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) fue
apresada en febrero de 2013, acusada de peculado, delincuencia organizada y
lavado de dinero, la Procuraduría General de la República (PGR) dijo que
Gordillo malversó millones de pesos del SNTE para cubrir gastos personales como
cirugías estéticas, compras en tiendas de lujo en Estados Unidos y la
adquisición de una mansión en Coronado, entre otros inmuebles en Estados Unidos
y México. El entonces Procurador Jesús
Murillo Karam estimó el desfalco de la “maestra” al SNTE en 2 mil 600 millones
de pesos. Su sueldo era de 31 mil 398 pesos mensuales.
En un país
donde los ricos y poderosos son prácticamente intocables, la detención de
Gordillo –a quien The New York Times alguna vez describió como la “mujer más
poderosa” de México—causó sorpresa. Hoy, sin embargo, de ese dramático episodio sólo queda el recuerdo. La PGR dio carpetazo
al expediente sin que la opinión pública mexicana se enterara, revela una
investigación realizada para SinEmbargo.
“El Immigration and Customs
Enforcement (ICE) –o Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados
Unidos– cerró el caso hace dos años.
Lo cerramos después de que las
autoridades mexicanas no respondieron a nuestras peticiones de información para
poder continuar”,
dijo Lauren Mack, vocera de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) del
Departamento de Seguridad Interna, en San Diego.
A petición
de la PGR, agentes de ICE ejecutaron un operativo de cateo y aseguramiento en
23 Green Turtle Road en febrero de 2013.
ICE accedió a colaborar con la PGR bajo el entendido de que la mansión era
parte importante de la investigación delictiva contra Gordillo y de que la
intención de las autoridades mexicanas era decomisarla para subastarla y
repatriar los millones desfalcados al sindicato.
A la
pregunta de cuando cortó comunicación la PGR, Mack respondió: “En algún momento
a principios de 2015”. En los primeros
días de febrero de ese año el expediente aún seguía activo y la colaboración de
la unidad de fraude financiero y lavado de dinero de ICE con los mexicanos
todavía no se interrumpía. Pero eso mismo mes hubo relevo en la PGR. Murillo
Karam transfirió la titularidad a Arely Gómez. El saliente Procurador bien pudo
haber dado carpetazo al caso Gordillo para limpiar el tablero a su sucesora.
Ubicada en una exclusiva Marina
residencial en Coronado Cays, la residencia de Gordillo –que cuenta con 6
recamaras y 7 baños, un muelle privado para barcos motorizados, alberca, dos
cocheras y un amplio jardín– está valuada en cerca de 5.2 millones de dólares, según la última valuación predial en
el registro del condado de San Diego.
Durante los
años en que Gordillo estuvo recluida en el Centro Femenil de Readaptación
Social Tepepan, la residencia acumuló
una alta morosidad por concepto de impuestos prediales. En febrero de 2015, 23
Green Turtle Road tenía un saldo moroso de 132 mil 085.00 dólares
correspondientes a 2012, 2013 y 2014, según documentos de la Oficina del
Registro del Condado de San Diego. Pero después del carpetazo, Gordillo liquidó
el saldo.
“Los
impuestos atrasados que se debían han sido saldados”, dijo Jeff Olson,
funcionario de la unidad de Recaudación de Impuestos Prediales de la Oficina
del Registro del Condado de San Diego.
Al cabo de cinco años de morosidad las autoridades fiscales pueden proceder a
embargar propiedades, lo que Gordillo evitó justamente a tiempo.
Documentos de esa dependencia
muestran que Gordillo pagó 334 mil 397.64 dólares de impuestos y cargos de
morosidad. Apenas esta semana, Gordillo saldó los impuestos que vencieron en
diciembre y adelantó el pago de los que vencerán en abril. El 21 de enero, es
decir hace tres días.
Gordillo sufragó 57 mil 436.42
dólares, según consta en los registros del condado. En California, el impuesto
predial se abona dos veces al año, en diciembre y abril.
En 2016,
Gordillo también se puso al corriente en varios años de cuotas no pagadas a la
Asociación de Propietarios de Coronado Cays. En 2014, la Asociación interpuso un recurso legal contra el inmueble en
23 Green Turtle, pero en 2016, saldado el adeudo, lo retiró.
El nombre de la Gordillo no aparece
en la documentación oficial. Gordillo delegó la propiedad de 23 Green Turtle
Road a su difunta madre Zoila Estela Morales Ochoa, dueña de Comercializadora
TTS S.A. de C.V., empresa mexicana registrada oficialmente como tenedora de los
títulos de propiedad. “La propiedad no ha cambiado de dueño”, confirmó Olson, el funcionario del
Condado de San Diego entrevistado.
Comercializadora también es dueña de
la residencia de al lado en 1 Green Turtle Road, que habitaba su hija Maricruz
Montelongo Gordillo, antes de su arresto. Montelongo Gordillo está casada con
Fernando González Sánchez, acusado de ser cómplice de su suegra en actos de
corrupción.
A diferencia
de Gordillo, Montelongo Gordillo no ha
pagado impuestos en el inmueble cuyo valor la compañía inmobiliaria Zillow
estima en 3.8 millones de dólares. Olson dijo que, al día último de este mes,
la morosidad de 1 Green Turtle Road, el domicilio de la hija, alcanzará 282 mil
255.21 dólares.
MÁS EMPRESAS
FICTICIAS.
En enero de
2016, Montelongo Gordillo y su hijo, René Fujiwara Montelongo (ex Diputado de
Nueva Alianza), fundaron dos empresas en San Diego con domicilio en 23 Green
Turtle Road, según consta en los registros del estado de California. Fujiwara
Montelongo es propietario de la compañía denominada “Moddington, LLC”, la cual se
dedica, de acuerdo con el formulario de incorporación, a la “importación y
comercialización de productos de piel”. Además, Montelongo Gordillo y Fujiwara
Montelongo aparecen como copropietarios de la empresa “529-531 G Street LLC”,
dedicada a la “posesión y administración de inmuebles y alquileres”.
En 2012,
Fujiwara Montelongo salió al paso de los escándalos de corrupción que envolvían
a su abuela. “Lo que se diga de mi abuela, primero, antes que nada, es mi
abuela y yo la amo con todo mi ser. Para mí es una super inspiración. Hay mucha
crítica, pero son pocas las personas que la conocen como yo en su completa
humanidad. Es mi referente, la mujer que más admiro en este mundo”, dijo
Fujiwara (La Jornada, 5 de abril, 2012).
La incorporación de empresas ficticias
bajo la figura legal de “LLC” (Limited Liability Company), es la opción más
socorrida a la que acuden extranjeros que buscan lavar dinero, ocultar
propiedades, evadir impuestos y protegerse legalmente. Miles de mexicanos,
incluida Angélica Rivera, ponen sus propiedades en Estados Unidos a nombre de
compañías “LLC”, lo que dificulta identificar al verdadero dueño. Las empresas
recién fundadas por la hija y el nieto de Gordillo pueden ser parte de un
andamiaje para expandir el patrimonio inmobiliario de la familia en California
y/o transferir los títulos de propiedad de Comercializadora a las nuevas “LLC”.
La mansión de Gordillo en Coronado
Cays es testamento de la escandalosa corrupción que ha personificado la mal
llamada maestra durante décadas de vida pública.
Gordillo, quien encabezó la lista de los 10 mexicanos
más corruptos de 2013 publicada en Forbes ese año, vivió como reina entre lujos
y asistentes que le cargaban el celular hasta en el gimnasio. Daba órdenes
altisonantes por control remoto. De 2009 a 2012, derrochó 2.1 millones de
dólares en la sucursal de San Diego de la cadena departamental Nieman Marcus.
Entre las marcas que solía ostentar destacan prendas de vestir Gucci y bolsos
Hermes. Tan deseada era Gordillo como cliente, que Nieman Marcus le asignó una
dependiente bilingüe capaz de satisfacer su más pueril capricho.
El 15 de
diciembre, la mujer cuya influencia llegó hasta los más altos niveles de varios
sexenios, fue trasladada de la Clínica MediAccess de Lomas de Chapultepec a
enfrentar prisión domiciliaria en su condominio en Polanco. Pero una semana después, un Juez federal ordenó
retirarle el brazalete electrónico que se le colocó en el tobillo para
monitorear sus movimientos. Acostumbrada a dormir entre algodones, la ex
lideresa magisterial se quejó que el dispositivo le causaba molestias, ansiedad
y le alteraba el sueño. El juez ordenó quitarle lo único que impedía su fuga.
Hoy, no
parece haber obstáculos que la habilidosa mujer no pueda superar para por fin
hacer realidad su sueño: reanudar su vida de ostentación y derroche en las
maravillosas costas de California.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.