Javier Risco.
En México, donde hay más de 33 mil
personas desaparecidas, donde la violación a los derechos humanos es grave y
constante, donde una Ley General de Desaparición Forzada se aprobó apenas hace
unos meses por la enorme presión de organizaciones civiles... en ese país, de
nuevo, las víctimas pasan a segundo plano cuando lo que está como prioridad
para el gobierno es mantenerse en el poder un sexenio más.
Miguel Ángel Osorio Chong dejó la
Secretaría de Gobernación para intentar llegar al Senado y con esta ficha se
movió una más, clave para las familias de las víctimas de desaparición: la
Subsecretaría de Derechos Humanos, que era ocupada por Roberto Campa y que,
tras los cambios de gabinete, dejó en pausa todo el trabajo que durante este
sexenio han realizado cientos de organizaciones y familiares.
Además de la
búsqueda de desaparecidos, con casos tan emblemáticos como el de los 43
estudiantes de Ayotzinapa que sigue sin resolverse, también el tema de la
protección a defensores de derechos humanos y periodistas, otro de los focos
rojos de esta administración, se pone en riesgo cuando por el cambio de un
titular se pierden los avances en negociaciones y protocolos de actuación que
se gestan desde sociedad civil y que se busca que se adopten en las
dependencias gubernamentales.
¿Qué pasa con un gobierno que no
tiene como prioridad el trabajo con las víctimas? Rocío Uribe perdió a su hija María
Fernanda Tlapanco, de entonces 14 años, en abril de 2012. En unos meses se
habrán cumplido seis años de buscarla sin que haya un solo avance en la
investigación. Fernanda es una de las
más de mil 500 jóvenes que han sido desaparecidas, en Edomex, durante el
sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, y todo su caso ahora está en pausa
‘por los cambios del gabinete’.
¿Qué se le dice a las miles de
familias que, como la de Fernanda Tlapanco, no han descansado en una búsqueda
que sin la cooperación de las autoridades ha resultado inútil? ¿Cómo se les
explica que deben seguir con el dolor de la duda y la impunidad porque viven en
un país donde al gobierno le importa más el clima electoral?
Esta misma semana madres de
desaparecidos se instalaron en una huelga de hambre frente a Segob para exigir
continuidad en el trabajo con sociedad civil, ahora que a la Subsecretaría
llegó Rafael Adrián Avante Juárez. No sólo deben vivir buscando casi solos a sus
familiares, además deben montar una carpa frente a las oficinas de gobierno
para recordarles que ahí están y que el país sigue con una impagable deuda con
ellas y aquellos a quienes no encuentran.
Las organizaciones en defensa de los
derechos humanos y de protección a periodistas, como Cencos u ONEA México han
hecho un llamado público que condesan en tres peticiones que no son más que el
llamado al gobierno a hacer el trabajo que ahora defienden en mítines, pero que
no pueden sostener con hechos:
“1.
Continuidad y fortalecimiento al mecanismo para que pueda contar con las
herramientas y recursos necesarios que permitan dar cumplimiento a la
obligación del Estado mexicano de proteger a personas defensoras de derechos
humanos y periodistas.
“2. Voluntad
política que se traduzca en acciones contundentes que prevengan y sancionen las
agresiones contra estos actores democráticos en el marco del proceso electoral.
“3. El
reconocimiento expreso de la situación de personas defensoras de derechos
humanos y periodistas como un problema estructural en el que el Estado mexicano
tiene la responsabilidad de responder ante las exigencias de la sociedad civil
y garantizar sus derechos y seguridad más allá de coyunturas políticas”,
expresan en un comunicado firmado por 25 organizaciones sociales y personajes
como Layda Negrete o Emilio Álvarez Icaza.
¿Hasta cuándo la sociedad civil va a
tener que gestionar sus propias leyes, manifestarse para pedir justicia y
recorrer a pie las calles para ser ellos quienes busquen y encuentren a sus
familias? ¿Hasta cuándo viviremos en un país donde hay que hacer marchas para
que los periodistas no sean asesinados y haya justicia para los que han sido
víctimas de la violencia? ¿Para qué queremos un gobierno que no responde a lo
más elemental?
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