El caso de la policía municipal que
presuntamente fue infiltrada por la delincuencia y es señalada por autoridades
ministeriales de participar directamente en la desaparición forzada y ejecución
de jóvenes en la capital de la entidad, mantiene en una confrontación pública
al gobernador Héctor Astudillo Flores y a alcalde con licencia Marco Leyva
Mena.
La víspera, el gobierno de Astudillo
filtró un documento oficial del Secretariado Ejecutivo del Consejo Estatal de
Seguridad Pública (SECESP), “clasificado como reservado” y dirigido a Leyva
Mena el 13 de abril de 2016, donde se indica que el actual director de
Seguridad Pública municipal, Esteban Espinosa Montoya, y el subsecretario de la
misma corporación, Edmundo Salinas Meneses, reprobaron los exámenes de control
y confianza.
El alcalde priista respondió que
Espinosa Montoya fue impuesto por el gobernador Astudillo y que en su momento
solicitó la remoción del jefe policiaco, considerado como no apto para
desempeñar el cargo, pero “la instancia jerárquica superior quedó de
resolverlo”.
A través de
su cuenta personal de Facebook, el alcalde con licencia de Chilpancingo
puntualizó: “La información filtrada es
una cortina de humo para desinformar y desacreditar el trabajo realizado. Lo
cierto es, la irrefutable recomendación que se me dio para el nombramiento del
Secretario de Seguridad Pública municipal, Esteban Espinosa, lo cual, por ser
evidente no tengo comentario qué hacer”.
Remató: “En materia de Seguridad Pública, cada instancia
gubernamental debe asumir su responsabilidad. La filtración de documentos
considerados confidenciales por el Estado mexicano tiene su responsabilidad
para quien los filtra y el derecho para quien se vea perjudicado. De mi parte,
siempre habrá voluntad para aclarar cualquier tipo de duda”.
En su
deslinde sobre la responsabilidad de mantener en el cargo a los dos jefes
policiacos reprobados por el Centro Estatal de Evaluación y Control de
Confianza (CEECC), dijo que durante el ejercicio 2015-2017 se evaluó a 145
elementos operativos, de los cuales 24 reprobaron en 2016 y se les dio de baja
conforme a la normatividad vigente.
En el caso del titular de la SSP
municipal, Esteban Espinosa, precisó que la solicitud de evaluación la hizo el
gobierno estatal ante la Secretaría de Gobernación, y ante los resultados
negativos solicitó su cambio “ante la instancia jerárquica superior”, pero no
hubo respuesta.
El actual jefe policiaco de
Chilpancingo fue agente de la Policía Federal y asumió el cargo en octubre de
2015. Es hijo de Esteban Espinosa Peza, operador político del ex senador
priista y ex subsecretario de Gobernación René Juárez Cisneros.
Durante la
campaña de Astudillo para gobernador, Espinosa Peza fue jefe de seguridad de la
esposa de aquel, Mercedes Calvo Elizundia, según fuentes oficiales.
La tolerancia de los gobiernos
federal, estatal y municipal para mantener en el cargo al titular de la SSP del
municipio de Chilpancingo, Esteban Espinosa Montoya, pese a que reprobó los
exámenes de control y confianza desde 2016, contrasta con la postura que asumió el exsecretario
de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en el caso de Acapulco.
El 21 de enero de 2016, Apro informó que,
durante una visita al municipio de Chilapa, Osorio Chong afirmó que el
secretario de Seguridad Pública de Acapulco, Francisco Sandoval Vázquez, no
había presentado examen de control y confianza y se ostentaba como
profesionista con “un título apócrifo”, por lo que fue dado de baja de
inmediato.
Pero en Chilpancingo el problema de
la depuración policial se dejó crecer a tal grado que a finales de diciembre de
2017 las policías Federal y Estatal, así como el Ejercito, asumieron el control
de la seguridad porque autoridades ministeriales determinaron que los agentes
municipales tienen presuntos nexos con el narco y estarían involucrados
directamente en la desaparición forzada y ejecución de jóvenes.
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