A cinco meses de que se realicen los
comicios para elegir presidente de México, Andrés Manuel López Obrador alertó
sobre un eventual fraude, y para evitarlo designó a cinco coordinadores
territoriales que atenderán cada una de las circunscripciones electorales.
Los designados son: Marcelo Ebrard
Casaubón, Ricardo Monreal Ávila, Julio Scherer Ibarra, Rabindranath Salazar y
Bertha Luján, quienes han acompañado al ahora precandidato en sus dos
postulaciones anteriores.
Para ellos, López Obrador fue
elogioso: los describió como “importantes dirigentes” del país y declaró su
confianza en la tarea que hoy les encomendó, es decir, cuidar los votos para
evitar el fraude.
Ebrard se
hará cargo de la primera circunscripción electoral, que comprende los estados
de Nayarit, Sinaloa, Sonora, Durango, Chihuahua y la península de Baja
California, y cuya sede está en Jalisco.
Monreal
estará en la segunda, que tiene por sede Nuevo León y abarca Aguascalientes,
Coahuila, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas.
Scherer
Ibarra será responsable de la tercera circunscripción, con sede en Veracruz,
que abarca Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán.
En tanto,
Rabindranath Salazar se hará cargo de la región comprendida por la Ciudad de
México, Puebla, Tlaxcala, Morelos e Hidalgo, y Bertha Luján será responsable
del Estado de México y Michoacán.
El regreso
de Ebrard, Monreal y Rabindranath
El acto
confirmó lo que desde ayer se sabía: Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, dos políticos
de larga relación con López Obrador, a veces conflictiva, regresaron a su
equipo en esta tercera ocasión en que el tabasqueño aspira a la Presidencia de
la República.
Ebrard
Casaubón, quien sucedió al tabasqueño en el gobierno capitalino, y Ricardo
Monreal, exdelegado en Cuauhtémoc, son políticos polémicos.
El primero
fue señalado por irregularidades en la construcción de la Línea 12 del Metro,
así como en negocios inmobiliarios con posible tráfico de influencias. Salió
del país en mayo de 2015, inconforme –como declaró hoy– porque no pudo ser ni
diputado suplente.
–¿Fue
perseguido político? –le preguntaron.
–Ustedes
dirán. Soy el único político mexicano que ha tenido fuego amigo y enemigo al
mismo tiempo, y aquí estamos –respondió.
Hoy, el jefe de gobierno Miguel Ángel
Mancera puntualizó que no hay investigación ni pendientes de Ebrard con la
justicia.
Monreal, por
su parte, hizo explícita su inconformidad en octubre pasado, cuando un
mecanismo poco transparente de encuestas que suele usar Morena para designar
candidatos favoreció a su compañera, entonces delegada de Tlalpan, Claudia
Sheinbaum, para buscar el gobierno de la Ciudad de México.
Muchos son
los escándalos y polémicas de Monreal, y en el caso más reciente el reportero
Raymundo Pérez Arellano, de Televisa, documentó la realización de un negocio
inmobiliario de un hijo del político, mientras aquel era jefe delegacional.
Ambos,
Ebrard y Monreal, volvieron con esta designación a la escena pública.
En el caso
de Rabindranath Salazar, su incorporación ocurre luego de que en días pasados
se oficializó que será Cuauhtémoc Blanco, no él, el candidato de la alianza al
gobierno del estado de Morelos.
Para López Obrador, sus adversarios
son “los candidatos de la mafia del poder”, “políticos corruptos” que no
dudarán en intentar un fraude electoral, comprar votos con dinero sucio del que
dispondrán a raudales en “complicidad con las autoridades electorales que se
hacen de la vista gorda como –sostuvo– ya ha ocurrido.
Con ese preámbulo, el precandidato de
la coalición “Juntos Haremos Historia” explicó que los designados construirán
la defensa del voto bajo la coordinación de Tatiana Clouthier como coordinadora
general de la campaña.
Confiado en
las encuestas que lo colocan en primer lugar de las preferencias, aseguró que
el 1 de julio ganará la elección.
Después del acto, de aproximadamente
20 minutos, López Obrador insistió en lo que desde hace tres días ha dicho: la
implementación de una “guerra sucia” por parte de sus opositores, con el uso de
mucho dinero en la contratación de publicistas y estrategas nacionales y
extranjeros. Inclusive mencionó que ya habían gastado 100 millones de pesos y
gastarán otros 100 millones en la producción y difusión de contenidos para
afectarlo.
Se trata de la supuesta relación con
los gobiernos ruso y venezolano, y pronto, anticipó, empezarán con el de Corea
del Norte.
No obstante,
evitó dar nombres o mayores detalles, como sí lo hizo en los días precedentes,
al señalar directamente al magnate Caludio X. González Laporte, quien según el
precandidato se reunió con el presidente Enrique Peña Nieto, una versión que
ayer fue desmentida por el vocero presidencial Eduardo Sánchez y a lo que López
Obrador evadió dar respuesta.
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