Científicos han desarrollado un
método para generar electricidad a partir de la radiación infrarroja sobrante
de la Tierra y el calor residual, utilizando el llamado efecto túnel, un
fenómeno cuántico que ocurre cuando una partícula viola los principios de la
mecánica clásica superando una barrera que no debería ser capaz de superar.
Nuestro planeta absorbe cantidades
masivas de luz solar que a su vez conduce a una emisión casi constante de
radiación infrarroja, que se estima en millones de gigavatios de energía.
Los
investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Arabia
Saudita) creen que este calor infrarrojo
“se puede “cosechar” las 24 horas del día” para generar electricidad, usando el
efecto túnel cuántico. El proceso implica el uso de antenas capaces de detectar
el calor infrarrojo o residual como ondas electromagnéticas de alta frecuencia,
convirtiendo estas señales en electricidad.
Como las emisiones infrarrojas tienen
longitudes de onda muy pequeñas y pueden oscilar miles de veces más rápido que
un semiconductor típico capaz de mover electrones, requieren nano antenas que
pueden ser difíciles de crear o probar. Sin embargo, de acuerdo con el nuevo estudio, publicado en
la revista Materials Today Energy, el efecto túnel puede proporcionar el avance
necesario para lograr el objetivo.
“No hay un diodo comercial en el
mundo que pueda operar con tanta frecuencia”, aseveró en un comunicado Atif
Shamim, investigador principal del nuevo estudio. “Es por eso por lo que
recurrimos al efecto túnel cuántico”.
Para generar
los intensos campos eléctricos necesarios para la construcción de túneles, los investigadores crearon una nano antena
en forma de corbatín, intercalando la fina película aislante entre dos brazos
metálicos ligeramente superpuestos hechos de oro y titanio.

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