El fracaso
de la Reforma Energética se puede ejemplificar claramente en el bloque
Amatitlán. A grosso modo, esta es la historia de un yacimiento ubicado al norte
del estado de Veracruz que, en 2012, fue perforado 650 veces por Petróleos
Mexicanos (Pemex); es una zona muy atractiva por la cantidad de petróleo que
hay ahí.
Enrique Peña
Nieto llegó ese año a la Presidencia de México con una política energética muy
clara. A pesar de que en 2008 hubo una Reforma Energética, él llegó con una
nueva propuesta como prioridad.
La Reforma
Energética del presidente Peña fue aprobada en 2013 y ese año, en el bloque
Amatitlán se registraron 100 perforaciones de Pemex. En 2014, año en que se
desplomaron los precios del petróleo a nivel mundial, se perforaron 40 pozos. Para 2016, apenas se perforaron ocho pozos,
y esa cifra quedó estancada y fue la misma en 2017.
Sin embargo,
actualmente esa bloque de hidrocarburos
está en manos de Rusia y Canadá, con las empresas Lukoil y Renaissance Oil,
respectivamente, que ya empezaron a perforar por su cuenta, gracias a las
concesiones de la Reforma Energética aprobada en el Congreso por los
legisladores del partido del Gobierno federal, el Revolucionario Institucional
(PRI), además de los del Partido Acción Nacional (PAN), y los aliados del
tricolor: los del Verde Ecologista de México (PVEM) y lo del Partido Nueva
Alianza (Panal).
Este caso,
documentado por el ingeniero e investigador económico de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), Fabio Barbosa Cano refleja lo que fue la
política energética por la que optó estos años.
“La política energética de Enrique
Peña Nieto ha sido uno de los fracasos más estruendosos. En ninguna de las
reformas el fracaso es tan latente como en ésta. Peña Nieto termina su Gobierno
dejando un sector petrolero en ruinas”, comentó Barbosa en entrevista con
SinEmbargo.
En 2017,
según el último reporte de Pemex, el 71.58 por ciento de la gasolina utilizada
por los mexicanos fue importada. Hubo un total de 570.6 miles de barriles
diarios traídos del extranjero, especialmente de Estados Unidos. La cifra es
histórica: es un aumento de 12.96 por ciento respecto a 2016 y es la más alta
desde que se tiene registro (2006).
De acuerdo
con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) el costo de las gasolinas en México de 2012 hasta el 29 de noviembre de
este año se ha incrementado en un 60 por ciento.
México es el país con los mayores
precios de energéticos de los 35 países que integran la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con una variación anual de 16.2 por
ciento, casi el triple del promedio que fue de 5.8 por ciento.
De acuerdo
con el reporte “Precios al consumidor”
del mes de octubre, México no sólo estuvo por arriba del promedio de la OCDE,
también del bloque que compone la Unión Europea, que fue de 2.9 por ciento
y de Chile, el otro país latinoamericano que integra la organización, cuyos
precios en los energéticos tuvieron una inflación de 4.1 por ciento.
Con la
liberación de los precios, a inicios de este año, el precio de las gasolinas aumentó entre 40 y 70 centavos por litro y
el costo promedio de Magna se situó en 17.10 pesos, la Premium alcanzó los
18.93 pesos y el diésel los 17.92 pesos.
Respecto al gas natural, las ventas
totales durante 2017 sumaron 2 mil 623 millones de pies cúbicos diarios,
mientras que las importaciones fueron de mil 766 millones de pies cúbicos
diarios, es decir, el 67 por ciento de este hidrocarburo comercializado en
México se trajo del extranjero.
Y en contraparte, la producción de gasolinas
en las refinerías de Pemex: en 2017 tuvieron su nivel más bajo con un total de
5 mil 068 millones de pies cúbicos diarios.
Mientras que el precio el Gas LP
creció un 40 por ciento, según cifras de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y Banxico. De
acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi),
desde la segunda quincena de diciembre de 2016 – la última previa a que se
liberalizara el precio- a la primera de 2018 el costo del gas LP aumentó 49.5
por ciento. Un golpe al bolsillo de los mexicanos, pues el 75 por ciento de los
hogares lo usan.
“Tenemos una situación de
dependencia, de vulnerabilidad, que augura incrementos al precio de los
transportes, de la gasolina, del diésel marino del que depende la pesca, del
que se utiliza para los motores pesados que transportan los artículos de la
agricultura. Ese es el gran riesgo. Esos son los resultados de la reforma
energética. El inflacionario era un factor que no
estaba presente antes de la reforma, pero golpea directamente los ingresos de
toda la población, el huevo, la fruta, la leche, las tortillas, el maíz, el
fijo. Todo. Todo está aumentando como resultado de eso”, agregó Barbosa
Cano, quien forma parte del listado de Historiadores y Científicos Sociales de
la historia del petróleo de El Colegio de México (Colmex).
Respecto a
eso, a un año de que el mercado de las
gasolinas se abrió a la libre competencia y, se dijo, para bajar el costo, la
mejoría no se ha visto.
Hay 33
empresas, nacionales y extranjeras, como BP, Shell, Exxon-Mobil, Total, Gulf,
Hidrosina y Oxxo Gas, con cerca de 2 mil 200 estaciones de servicio. Le
quitaron a Pemex cerca del 20 por ciento del mercado de estaciones de servicio.
De regreso
al Bloque Amatitlán, Barbosa Cano explicó que lo que hay en esa área de
perforación es un material valioso y encuentra lógico el recorte presupuestal
drástico si se enmarca dentro de la
política privatizadora del presidente Peña, ya que el planteamiento que subyace
en esa decisión es el de retirar a la antigua empresa estatal de la actividad
petrolera y dejarlas en manos de la iniciativa privada.
“Me parece que no era correcto
continuar con el proyecto en la medida en que los precios vigentes en el
mercado internacional no permitían recuperar ni siquiera los costos, esa es la
razón de porqué muchas empresas se retiraron de estas formaciones difíciles,
por los costos tan elevados. Pero el asunto era reanudar cuando los precios
mejoraran y ahora están las condiciones”, agregó.
De acuerdo
con sus investigaciones, se ha demostrado que en esa zona no solamente se
encuentra aceite escaso y difícil en la zona tradicional de los hidrocarburos. Esa área ha sido revalorada y ahora no
solamente se espera encontrar aceite, es decir, petróleo en un nivel somero, a
un promedio de 2 mil metros de profundidad, sino que en formaciones más
profundas –a unos 4 mil metros– se encuentra también aceite y las rocas madres.
La gran
novedad, como él le llama, es que en 2017, una empresa canadiense llamada
Renaissance Oil anunció su alianza con la empresa rusa Lukoil, que ya tenían
los derechos adquiridos para el bloque Amatitlán, por lo que los canadienses
pagaron 1 millón 750 mil dólares para poder adquirir la condición de socios y
anunciaron que en ese año 2017 iniciarían actividades.
“Durante
todo 2017 he viajado constantemente hacia esa región, en las laderas de la
Sierra Madre. Es una zona bastante incomunicada, es complicado trasladarse, es
peor en época de lluvia al grado de que la población en esa temporada queda
aislada por semanas. Veíamos difícil que se iniciaran actividades ahí, sin
embargo, el 4 de diciembre de 2017, los canadienses instalaron un equipo
directamente para perforar. Previamente habían realizado otro ensayo y en este
momento se han reanudado las actividades de capital privado en el norte del
estado de Veracruz”, relató Barbosa.
Y LO QUE VIENE ES EL TEMA DEL AGUA,
LA ESTOCADA FINAL.
“En este
momento, en el panorama internacional los precios de los hidrocarburos,
especialmente del aceite, vienen presentando una mejoría. Eso ha alentado a las
empresas petroleras a orientar las inversiones hacia las áreas que no se podían
desarrollar por la situación de los precios. En el caso de México, no solamente las empresas empiezan a mostrar
interés, sino también el gobierno mexicano está creando una serie de
facilidades para atraer las inversiones y crear un clima atractivo. Entre estas
condiciones está el agua, que es vital”, explicó Barbosa y agregó en
México, el agua a las empresas que están
ya fracturando, el agua se la están regalando.
Para las comunidades del norte de
Veracruz, señaló, hay riesgo y ha encontrado en sus trabajos de documentación,
mucha preocupación, ya que se trata de comunidades ejidales, de campesinos, los
habitantes de las regiones están seriamente preocupados y alerta ante el temor
de que el método de explotación de este tipo de hidrocarburos dañe sus aguas y
con ello, perjudiquen no solo el agua que se utiliza para el consumo humano,
sino también para el cultivo y el ganado.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.