Familiares de desaparecidos
calificaron como “un fraude” la habilitación de un panteón forense ministerial.
Además, indicaron que dicha fosa representó un
negocio para el gobernador Héctor Astudillo Flores y el dirigente estatal del
PRI, Heriberto Huicochea Vázquez, propietario del lugar donde se construyó el
cementerio, en esta capital.
“En lugar de destinar sin
transparencia millonarios recursos para esa fosa común, debieron invertir en
reactivos para tener perfiles genéticos de todos los cuerpos que están
depositados sin identificar en las unidades del Servicio Médico Forense en
Guerrero”, expresó
la activista Margarita López Pérez.
Incluso,
López Pérez afirmó que, “de manera
extraña”, en septiembre de 2016 Astudillo se opuso a las labores de exhumación
de cadáveres en las fosas de Chichihualco, ubicadas en el municipio de Leonardo
Bravo.
“Para el gobernador Héctor Astudillo ha sido
fácil tratar de ocultar algo que es muy evidente. Le prohibió a personal
ministerial de la Procuraduría General de la República recuperar todos los
cuerpos en la barranca del poblado de El Naranjo, donde había por lo menos 60
cadáveres esparcidos, y a mí me mandó decir que no quería que me volviera a
meter a esa zona y que fuéramos a otro lugar”, indicó la integrante del colectivo
de familiares de personas desaparecidas.
Un año
antes, en diciembre de 2015, Proceso
publicó el reportaje El Naranjo, otro tiradero de cadáveres, donde se indica
que el hallazgo de al menos 19 cuerpos en las inmediaciones de ese poblado
serrano, así como los constantes tiroteos entre grupos criminales que se
disputan las zonas de producción, trasiego y venta de narcóticos en Guerrero,
exhibieron a la entidad como un cementerio clandestino más en el país.
La activista
originaria del estado de Michoacán y vocera de colectivos de familiares de
desaparecidos en el país, fue entrevistada esta tarde en una clínica del sector
salud en el centro de Chilpancingo, donde el gobierno federal organiza la
primera semana de toma de muestras para la identificación de cadáveres en
Guerrero y, de manera simultánea, en el estado de Nayarit, que comenzó ayer
lunes 19 y termina este viernes 23.
Al respecto,
Margarita López informó que esta acción
que realiza la División Científica de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS)
fue producto de la huelga que mantuvieron durante dos semanas en la Ciudad de
México para exigir a las autoridades que todos los cuerpos que han recuperado
los colectivos de familiares en fosas clandestinas sean identificados y no
depositados en fosas comunes por ausencia de perfiles genéticos.
“No queremos que nuestros familiares
pasen de una fosa clandestina a una fosa común como los panteones forenses que
actualmente se construyen en el país”, expresó.
Sobre el panteón
forense que fue construido por el gobierno de Astudillo, al interior de un
cementerio privado, propiedad del actual dirigente estatal del PRI, Heriberto
Huicochea Vázquez, la vocera de los colectivos de familiares de personas
desaparecidas, fustigó:
“Esa falta de transparencia es lo que
hemos discutido con el gobierno federal porque le están entregando recursos a
los gobernadores para construir panteones forenses, pero sólo están engrosando
sus bolsillos con un fraude, porque ese dinero debería destinarse a la compra
de reactivos para tener los perfiles genéticos de los cuerpos que están
almacenados en las unidades del Semefo”, indicó López Pérez.
Luego agregó que, en el caso de Guerrero, las
autoridades estatales han argumentado que no tienen recursos para elaborar los
perfiles genéticos, y esta es la causa de la acumulación de más de 500 cuerpos
en el Semefo, donde permanecen almacenados de manera inadecuada y violando los
protocolos de tratamiento de cadáveres.
Es decir, el gobierno de Guerrero optó por construir
una fosa común en un predio del dirigente estatal del PRI, en lugar de dotar a
los peritos de la Fiscalía de equipo y material necesario para elaborar los
perfiles genéticos y facilitar la identificación y entrega de los cuerpos a sus
familiares.
La activista dijo que la criminal
indolencia gubernamental provoca que las víctimas no confíen en las autoridades
en Guerrero, y puso como ejemplo el caso de Chilpancingo, donde en dos días han
asistido 38 personas que tienen un familiar desaparecido para realizarse la
toma de muestra con la esperanza de encontrar a su familiar vivo o muerto.
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