La iniciativa de Pemex para
“reactivar” la industria nacional de fertilizantes resultó un fracaso, pues
compró (por más de 11 mil millones de pesos), empresas en quiebra, con costos
irrecuperables y que no produjeron lo prometido, pese a que la dependencia tuvo
conocimiento de la situación negativa en la que se encontraban, de acuerdo con una revisión de la
Auditoría Superior de la Federación (ASF).
En 2014,
Petróleos Mexicanos anunció varias medidas para aumentar la producción de
fertilizantes, con el objetivo de incrementar la oferta de producción nacional
y sustituir importaciones, así como eliminar costos. Para ello adquirió a las
empresas Grupo Fertinal, S.A. de C.V. y subsidiarias (GP FER) y a ProAgro (Agro
Nitrogenados, adquirida en 2014), las cuales se sumarían a la capacidad de
producción de la planta de amoniaco de Cosoleacaque, Veracruz.
Sin embargo,
la ASF resolvió que Pemex adquirió un
negocio que no era rentable, pues compró complejos industriales no vinculados
directamente con su objetivo, “en condiciones desfavorables, con costos de
reparación irrecuperables y bajo supuestas sinergias que no se han alcanzado”.
En enero de
2017, Animal Político publicó que además
de esta inversión millonaria, sólo en el periodo enero-septiembre del 2016, la
unidad de negocios de Pemex Fertilizantes registró una pérdida de 334 millones 288
mil pesos.
La auditoría
determinó hacer cinco recomendaciones y dos promociones de responsabilidad
administrativa sancionatoria tras revisar los contratos por los cuales se
adquirió a dichas empresas.
El primer
señalamiento de la ASF es la autorización para comprar esta compañía, aunque Pemex dijo haberla comprado por 255
millones de dólares —4 mil 692 millones de pesos, según el tipo de cambio
vigente en ese entonces—, un despacho externo determinó que la compra se realizó con una inversión de 635 millones de
dólares mediante financiamiento, y que Pemex Petroquímica calculó además un
monto de inversión de 315 millones de dólares solo para restituir la mecánica
de los equipos, pues presentaban daños por el uso y con un diseño original de
décadas anteriores, por lo cual algunos equipos son obsoletos y las refacciones
están descontinuadas en el mercado, detalla la auditoría 514-DE “Cadena de
Producción Amoniaco-Fertilizantes”.
La expectativa era que las “sinergias
financieras y operativas” revalorizarían a la empresa y habría una mejora en
términos crediticios para Pemex, pero de seis sinergias sólo dos se cumplieron
y en cuatro el cumplimiento fue parcial, pues el planteamiento original no era
“viable”, según la
ASF.
El informe
fiscalizador también señala que Pemex
Fertilizantes Pacífico determinó la inversión en su compañía subsidiaria con
base en la pérdida neta del año por 41 millones 846 mil dólares y no con la
pérdida integral de 2016 por más de 565 millones 748 mil dólares.
En su
momento, la dependencia afirmó: “La
adquisición no compromete inversión de capital ni tampoco le resta techo de
financiamiento a Pemex, ya que toma ventaja de las condiciones de
financiamiento a las que se tiene acceso”.
Los
funcionarios que intervinieron en la auditoría son el director de área, Jesús
Caloca Moreno y el director general de la filial de Pemex, Rubén Medina
Estrada.
La auditoría solicitó a la unidad
responsable de Pemex hacer una investigación y, en su caso, iniciar un
procedimiento administrativo por las irregularidades de los servidores públicos
por el daño de más de 11 mil millones de pesos que generó esta compra.
Los documentos que presentó Pemex
para justificar la compra tanto de Agro Nitrogenados como de Fertinal están
clasificados por 12 años bajo el argumento de que ambos son una operación de
negocios. Hasta ahora, no existen datos que justifiquen qué llevó a Pemex a
invertir en este mal negocio.
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