El uso de la Procuraduría General de
la República (PGR) para atacar a candidatos, la utilización de fondos sociales
para inducir el voto y las anomalías en comicios estatales son algunos de los
indicios que, según el ex consejero electoral Bernardo Barranco, sugieren que
se está “fraguando” un fraude en las presidenciales mexicanas de julio.
Junto con
otros siete ex consejeros, Barranco acaba de publicar un libro titulado El
infierno electoral en el que sostiene
que el Estado de México celebró el pasado año “una de las elecciones más sucias
que ha habido”, y alerta que los mismos grupos de poder que orquestaron esos
comicios son los que organizarán las elecciones presidenciales.
Esta entidad
federativa que rodea la capital mexicana es la región más poblada del país,
gobernada durante nueve décadas por el oficialista Partido Revolucionario
Institucional (PRI), que el 4 de junio del año pasado volvió a reeditar su
victoria.
“Fue una elección cargada de
fraudes”, dijo en una entrevista con Efe el coordinador del libro, quien avisó
de que “el grupo de poder que operó esas elecciones es el mismo grupo que está
en el nivel federal”, en alusión al presidente Enrique Peña Nieto.
A Peña Nieto se lo relaciona con el
Grupo Atlacomulco, una presunta agrupación de políticos del PRI y empresarios
que “hacen grandes negocios en tareas políticas”, indicó Barranco, quien fuera
consejero electoral en el Estado de México durante una década.
“El verdadero infierno electoral ya
está operándose a nivel del tejido social, en los municipios y las regiones
pobres. Ya se está fraguando el proceso electoral”, alertó Barranco tras
lamentar que el habitual sainete entre candidatos solo sirve para distraer de
lo que realmente importa: un posible fraude.
“La advertencia que hacemos (en el libro)
persigue llamar la atención de algo que puede pasar”, dijo el ex consejero electoral,
quien indicó que ya existen algunos
indicios como el “uso faccioso” que hace el Gobierno para perseguir con la
fiscalía al candidato opositor Ricardo Anaya, investigado por presunto lavado
de dinero.
También destacó que el candidato del PRI a la
Presidencia, José Antonio Meade, dijo que “se inspira” en la victoria del PRI
en el Estado de México para ganar las presidenciales, algo que Barranco tildó
de “aterrador” por las numerosas irregularidades que hubo en esos comicios.
De acuerdo con el ex consejero, en
esas elecciones “el aparato del Gobierno se convirtió en un aparato electoral”,
que usó toda la maquinaria estatal, incluida la autoridad electoral, para
favorecer al candidato del PRI a Gobernador, Alfredo del Mazo, quien ganó los
comicios a pesar de que el partido tenía 60 por ciento de desaprobación en la
región.
Tradicionalmente,
la mayoría de consejeros del Instituto
Nacional Electoral (INE) de ese estado han sido “comprados” por el poder político,
algo que vivió Barranco, afirmó, cuando le ofrecieron cuatro años pagados en
París para terminar su doctorado.
Sostuvo que
en los comicios pasados hubo “una
utilización indigna de las necesidades de los pobres” puesto que se usaron
ingentes recursos de programas sociales para “inducir” a que los más
desfavorecidos fueran a votar por Del Mazo.
“Hubo municipios del sur del Estado
de México con un 70 por ciento de participación cuando la media en el estado es
del 50 por ciento”,
aseguró.
Asimismo, indicó, el oficialismo promovió la
participación de candidaturas independientes que disimulaban su “vinculación
con el poder”, con el único objetivo de atomizar el voto de la oposición.
Pero lo realmente novedoso en esos comicios fue
“el uso de métodos del crimen organizado para inhibir la participación
electoral en regiones con una fuerte oposición”.
Señaló, por ejemplo, las advertencias que se
difundieron sobre posibles tiroteos durante la jornada de las elecciones o la
aparición de centenares de cabezas de cerdo en los colegios electorales.
Todas estas estrategias, por pequeñas
que fueran, son determinantes a la hora de decidir el resultado de una elección
tan disputada como fue este caso, en el que Del Mazo triunfó con 34 por ciento
de los votos mientras que la candidata izquierdista Delfina Gómez alcanzó el 31
por ciento.
Por todo
ello, aunque Meade figura como tercero
en los sondeos en la carrera presidencial, Barranco señaló que “no hay que
darlo por muerto”.
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