En la férrea disputa por las
presidencias de las 64 comisiones legislativas ordinarias, el Senado ha sido
rebasado en este “jaloneo” por las desbandadas de senadores de una bancada a
otra o por el éxodo de legisladores en la búsqueda de otros cargos.
A sólo cinco
meses de que culmine la actual Legislatura, los grupos parlamentarios han protagonizado fuertes encontronazos por
estas instancias legislativas, sobre todo por los recursos extraordinarios que
reciben, de unos 230 millones de pesos anuales.
Algunos de los casos más emblemáticos
fueron los de los senadores Alejandro Encinas, Gabriela Cuevas y Javier Lozano,
quienes literalmente fueron despojados de las presidencias de comisiones que
tenían desde 2012, tras renunciar a sus respectivas bancadas.
Encinas
presidía la Comisión de Estudios Legislativos Segunda, que pertenecía a la
bancada del PRD. Tras la desbandada de senadores perredistas al bloque
parlamentario PT-Morena, hace un año, y con la nueva conformación de los grupos
parlamentarios, Alejandro Encinas determinó convertirse en senador sin partido.
Sin embargo,
el no alineamiento del legislador
mexiquense le costó que el líder de los senadores del Partido del
Trabajo-Morena, Manuel Bartlett, reclamara ese espacio para su bancada y
designara en esa posición al senador Benjamín Robles Montoya.
Gabriela Cuevas, presidenta de la
Comisión de Relaciones Exteriores desde hace cinco años, también anunció su
separación de Acción Nacional y su pase a la fracción del bloque PT-Morena, lo
que le costó que el coordinador parlamentario panista, Fernando Herrera,
inmediatamente pidiera ese espacio para uno de los suyos: la senadora Laura
Rojas.
En el caso de Javier Lozano fue
distinto. Todavía como senador del PAN y luego de sus fuertes cuestionamientos
hacia el hoy candidato presidencial panista, Ricardo Anaya, el senador Herrera
giró la instrucción para quitarle la presidencia de la Comisión de
Comunicaciones y Transportes, que presidía desde 2012, y entregársela al
panista Raúl Gracia Guzmán.
Luego Lozano
anunció la renuncia a su militancia panista y a la bancada para convertirse en
senador sin partido, además de ser nombrado como vocero de José Antonio Meade,
candidato de la alianza “Todos por México”, lo que le mereció la designación
(con el beneplácito de los senadores del PRI-PVEM-Panal) como presidente de la
Comisión de Cultura.
En medio de estos “jaloneos”, todavía
falta que se defina el futuro de los presidentes de las comisiones del Trabajo
y Previsión Social, el expriista Miguel Ángel Chico Herrera, y de la Familia y
Desarrollo Humano, el expanista José María Martínez, quienes hace dos semanas
anunciaron la renuncia a sus respectivas militancias partidistas para irse a
Morena.
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