Once familias poseen la
mayoría de los medios de comunicación más influyentes de este país: son éstos
los que acaparan el mayor porcentaje de audiencia y los que se llevan las
mejores tajadas de publicidad oficial… Pero también los que ofrecen una
cobertura partidaria de la vida política del país, generalmente en línea con el
gobierno.
Sus apellidos suenan familiares para los mexicanos, pues
están intrínsecamente vinculados con el poder y sus intereses se mueven más
allá de la esfera de la información: Azcárraga
(Grupo Televisa), Vázquez Raña (Grupo Empresarial Ángeles), Salinas Pliego
(Grupo Salinas), Slim Helú (Grupo América Móvil), Ealy (Grupo El Universal),
Vargas Gómez (MVS), entre otros.
De hecho, sólo 6
de los 42 medios con mayor audiencia en
el país tienen agendas informativas independientes del gobierno: la revista
Proceso, los portales electrónicos Aristegui Noticias, Animal Político y Sin
Embargo, así como el periódico Reforma y su edición regiomontana, El Norte.
No es coincidencia que
casi todos estos medios se encuentran fuera de la lista de los “medios
consentidos” por el gobierno federal en el otorgamiento de publicidad oficial,
a pesar de estar entre los más leídos del país.
Éstos son algunos de los hallazgos del informe Mom México:
¿Quién Mueve los Hilos de los Medios?, que las organizaciones Reporteros Sin
Fronteras (RSF) y Centro de Comunicación Social (Cencos) presentarán al público
este jueves 22.
El documento, al que
Apro/proceso.com.mx tuvo acceso, se basa en el estudio de los 42 medios
mexicanos con mayores audiencias: ocho televisivos, 11 radiofónicos, 10
impresos y 13 digitales.
A partir del estudio Contar lo bueno cuesta mucho, elaborado
por la organización civil Fundar, el
informe recuerda que los 10 principales grupos mediáticos acapararon la mitad
de la publicidad oficial entre 2013 y 2016.
Sin sorpresa, Televisa
y TV Azteca obtuvieron 26.8% de dicha publicidad oficial. Les siguieron TV
Imagen, las radiodifusoras Radio Fórmula, Radio Centro, Imagen, MVS y Acir, así
como los periódicos El Universal, Milenio, Excélsior, Los Soles, La Jornada y
hasta La Crónica de hoy, pese a su “modesto tiraje”.
En resumen: “basta
condicionar los favores o los millonarios contratos de un puñado de familias
para incidir en la agenda pública de un país de 127 millones de personas”, sostiene
el informe.
Sangre y poder.
En la radiografía de los grupos que controlan la mayor parte
de la información en el país realizada por MoM, la familia Azcárraga ocupó naturalmente el lugar más destacado: además
de controlar 50% de las señales de televisión abierta y 60% de los accesos a
televisión de paga en México, Grupo Televisa -presidido por Emilio Azcárraga
Jean- tiene una relación especial con el presidente Enrique Peña Nieto y la
administración actual.
Grupo Televisa también distribuye a más de un centenar de
revistas impresas, posee tres sitios de internet de gran tráfico –SDPNoticias,
Televisa.com y El Deforma-, y es copropietario de W Radio; en 2016, recibió dos de cada 10 pesos de publicidad oficial.
El informe recuerda que Angélica Rivera Hurtado, esposa de
Peña Nieto, fue actriz en la compañía, y que su boda con el actual mandatario,
transmitida en vivo por Televisa en 2010, “se interpretó como la construcción
de una candidatura impulsada por Televisa”.
Otra rama de la familia Azcárraga -Rogerio Azcárraga Madero y su hijo Jaime Azcárraga Romandía– controla
Grupo Fórmula, que opera más de 100 estaciones radiofónicas en México y Estados
Unidos, en los cuales se transmiten seis de los 10 noticieros más escuchados
del país, así como un servicio de televisión de paga.
Azcárraga Madero es tío de Azcárraga Jean y recibió en 2017
el Premio Nacional de Comunicación de manos de Peña Nieto.
Al frente de TV Azteca,
Ricardo Salinas Pliego -el cuarto personaje más rico de México, con una fortuna
personal de siete mil 100 millones de dólares, según la revista Forbes–
controla cuatro de los seis canales de televisión abierta de cobertura nacional
y su televisora recibió 10.6% del pastel publicitario en 2016.
El informe recuerda
que Ninfa Salinas Sada, la hija del magnate, es a la vez vicepresidente del
Comité Ejecutivo del Consejo de Administración de Grupo Salinas -el cual opera
TV Azteca– y senadora por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
El tercer competidor en la batalla por las pantallas
televisivas es Grupo Empresarial Ángeles
(GEA) que controla el periódico Excélsior y su versión Internet, así como TV
Imagen y Radio Imagen.
GEA pertenece a Olegario Vázquez Raña y está dirigido por su
hijo Olegario Vázquez Aldir. El reporte
subraya que, en 2000, Vázquez Raña prestó una casa en España a Francisco
Labastida, para que el fracasado candidato del PRI a la Presidencia de la
República tuviera “un retiro temporal en paz”.
Mediante el grupo Organización
Editorial Mexicana (OEM), la familia Vázquez Raña también controla a las 70
ediciones locales del Sol de México, así como 24 radiodifusoras y 43 portales
de Internet, todos con líneas editoriales complacientes con el poder. Al
fallecer en 2015, Mario Vázquez Raña -hermano de Olegario-, su viuda, Paquita
Ramos, heredó la presidencia de OEM y su fortuna.
La familia Aguirre concentra parte de las ondas radiofónicas
desde hace medio siglo. El patriarca, Francisco Aguirre Jiménez, obtuvo en 1968
la concesión del Canal 13, durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz. Su
hijo, Francisco Aguirre Gómez, dirige actualmente Grupo Radio Centro, que
aglutina a una cincuentena de emisoras radiofónicas, siete de las cuales están
entre las más escuchadas de la Ciudad de México.
MVS, un grupo rival en
la lucha por la banda radiofónica pertenece a la familia Vargas y despidió a la
periodista Carmen Aristegui, apenas cinco meses después de que su equipo de
investigación reveló que Peña Nieto y Rivera Hurtado habitaban una lujosa
mansión en las Lomas de Chapultepec, la cual había sido construida y financiada
por Juan Armando Hinojosa Cantú, un contratista y amigo del mandatario.
Grupo MVS, ahora presidido por Joaquín Vargas Guajardo, opera
cuatro cadenas de radio, cuatro de televisión y servicios de televisión de paga
satelital -es dueño de Dish-; tiene además negocios bursátiles, hospitales y
restaurantes.
En la familia Ealy el manejo de la información y la relación
con las élites políticas también se transmite por la sangre: El Universal, el
periódico de mayor tiraje, cuyo sitio Internet es el portal noticioso más
visitado del país, está dirigido por Juan Francisco Ealy Lanz Duret, hijo de
Juan Francisco Ealy Ortiz, presidente del Consejo de Administración del grupo
desde 1969.
“Pariente de
exfuncionarios públicos, compadre de un exgobernador del estado de Coahuila,
asiduo de los convites con presidentes y gobernadores, (Ealy Ortiz) lleva medio
siglo en la cima del poder mediático”, plantea el informe.
Grupo Multimedios, el
conglomerado que edita el periódico Milenio y su versión en línea, difunde el
canal de televisión por cable y emite por radio, también lleva una relación
estrecha con el poder.
El pasado 17 de octubre,
Francisco González Albuerne, su presidente ejecutivo, apareció en una
fotografía a punto de subirse a un helicóptero junto con Emilio Gamboa Patrón,
el líder del PRI en el Senado, aparentemente rumbo a un campo de golf.
En el mundo de la
prensa diaria en formato impreso, el Grupo Reforma figura como excepción.
También pertenece a una dinastía de magnates de la prensa -los Junco de la
Vega, que tiene periódicos desde el primer tercio del siglo XIX-, controla tres
periódicos de gran distribución –Reforma, El Norte y Mural– y tiene una alianza
con el portal AristeguiNoticias. Sin embargo, según el informe, mantiene una
línea editorial independiente de los intereses gubernamentales.
El magnate Carlos Slim Helú, por su parte, opera en el mundo
mediático a través de su portal de Internet UNOtv -que además envía “noticias”
mediante SMS a los millones de usuarios de Telcel-, y todavía tiene
participaciones en el New York Times.
“Cargada mediática”
“En México, es común
que, pese a la gran cantidad de medios tradicionales de información, como
periódicos, estaciones de radio y canales de televisión abierta y de paga, LA
COBERTURA DE UN MISMO EVENTO TENGA EL MISMO ENFOQUE, CASI SIEMPRE CONVENIENTE
PARA EL GOBIERNO EN TURNO”, deplora el informe.
La cobertura homogénea
de la vida política que realiza la mayoría de los medios es uno de los efectos
dañinos del uso discrecional de la publicidad oficial, de la que depende la
sobrevivencia de nueve de cada diez medios analizados en el informe.
Éste muestra que, para
recibir su parte del pastel publicitario -590 millones de dólares en 2016-, los
medios pactan con su línea editorial. Es, afirma el informe, “su mejor moneda
de cambio”.
La ecuación es simple: “si
los medios se alinean a los intereses del gobierno y forman parte de la
‘cargada mediática’ con otras empresas informativas, entonces recibirán grandes
cantidades de dinero”; pero si deciden seguir una línea independiente y
crítica, “los negocios del conglomerado
podrían sufrir una asfixia económica o el dinero de publicidad oficial dejará
de fluir.
“Entonces, sus dueños
tendrán que elegir entre dos males: retirarse de la arena mediática o hacer
concesiones en sus espacios informativos; si optan por sobrevivir, estarán
también optando -quieran o no- por participar, cuando les sea requerido, en la
‘cargada mediática’”,
resume el documento.
Además, 78% de los
medios analizados pertenecen a grupos empresariales más amplios, que tienen
intereses en sectores vinculados al gobierno federal -del que dependen a través
de contratos públicos o concesiones-, como la construcción, la salud o las
telecomunicaciones.
Un ejemplo: además de
Grupo Imagen –que opera Excélsior y TV Imagen, entre otros–, Olegario Vázquez
Raña es dueño de Grupo Empresarial Ángeles, cuyas empresas recibieron contratos
del gobierno de Enrique Peña Nieto por más de 37 mil 515 millones de pesos en
los que va del sexenio, según una revisión exhaustiva al portal de
contrataciones gubernamentales Compranet realizada por Apro.
“Con frecuencia, los conglomerados mantienen vivos sus
negocios en medios de comunicación, aunque no sean rentables económicamente o
deban estar subsidiados por otras empresas dentro del conglomerado, porque les
permiten negociar su participación en la ‘cargada mediática’ a cambio de ganar
licitaciones”, afirma el documento.
Y la cercanía con el
poder no sólo se traduce en la cobertura homogénea de los eventos: también
permite a los medios conseguir “entrevistas exclusivas” pactadas desde las
oficinas del gobierno o “documentos inéditos”, filtrados por altos funcionarios
para su propio beneficio o el descrédito de un rival político”, señala.
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