Diego Petersen Farah.
¿Otro México es posible? Frente al derrotismo que impera en
una buena parte de la sociedad, la pregunta no solo es pertinente sino
sumamente significativa.
Plantearnos la pregunta implica desde ya cuáles son esos
Méxicos Posibles y qué consecuencias tiene tomar o no tomar ciertas decisiones
en el corto y mediano plazo para el derrotero del país y por lo tanto de
nosotros mismos.
Con esa pregunta y la metodología de Planeación
Transformadora por Escenarios, de Adam Kahane, (autor entre otros libros de
Colaborando con el enemigo, facilitador del proceso de transición en Sud África
y la pacificación de Colombia) casi un centenar de mexicanos ampliamente
diversos en edades, origen geográfico, oficios, ideología, pero sobre todo en
la forma de ver el país, discutimos (de hecho, primero aprendimos a discutir) y
creamos cuatro escenarios posibles para México de cara al 2030. (Las narrativas
completas y más información sobre el grupo están en la página
www.mexicosposibles.mx)
El primero es el
escenario que bautizamos como Unos toman, México agandallado, que es por así
decirlo el escenario inercial. En este escenario se mantienen los privilegios y
los sistemas de excepción, no hay transformaciones de fondo, lo que conlleva a
un deterioro paulatino pero sostenido en el mediano plazo en inseguridad,
ilegalidad e inequidad.
Un segundo escenario posible es el que llamamos Unos ponen, México Pasmado, que refleja un
país en el que la distancia entre los tomadores de decisiones y la una sociedad
cada vez más activa pero poco eficiente, lo que lleva a confrontaciones
constante y resultados mediocres en todos los ámbitos en el futuro cercano.
El tercer escenario, el que seguramente todos deseamos, es el
que llamamos Todos ponen, México
responsable. Por supuesto que es el que suena mejor, pero es el que implica que
cada uno asuma su responsabilidad y que encontremos, por la vía del diálogo,
fórmulas para transformar al país y reducir paulatina pero sostenidamente la
inseguridad, la ilegalidad y la inequidad.
Pero existe un cuarto escenario que no por indeseado es menos
factible: Todos pierden, México fallido,
caracterizado por acelerado deterioro de las condiciones económicas y sociales
producto de una democracia fallida, tendencias autoritarias, pérdida del control
territorial, etcétera.
No se trata de predicciones de Nostradamus, ni de una
colección de deseos y frustraciones. Todas estas son narrativas factibles,
pertinentes, retadoras construidas colectivamente con metodología para dar luz
de lo que puede suceder. Partimos de que el futuro de México no está escrito y
que hay que escribirlo entre todos y para todos; estamos cierto de que otro
México (ese que muchos deseamos, pero que tenemos que aprender a construirlo
juntos) es posible.
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