El Partido de la Revolución
Democrática (PRD), que gobernó en más de una ocasión 14 de las 16 delegaciones
de la Ciudad de México y los municipios aledaños del Estado de México, una zona
que se llamó incluso el “corredor amarillo”, llega a la elección de este año
desgastado y en peligro de quedarse sin su principal bastión, coinciden
analistas consultados por SinEmbargo.
“Su futuro dependerá mucho de la
candidatura presidencial del Frente. Tienen fuerza relativa en la Ciudad de
México, Tabasco, Morelos. Si el PRD perdiera, como todo parece indicarlo, en la [elección de la] Ciudad de México y también en la presidencial,
va a convertirse en un partido de segundo nivel. Los grandes partidos están
ante ese desafío: el PRI [Partido
Revolucionario Institucional] es probable que pierda la mayoría de las
gubernaturas, el PAN [Partido Acción Nacional] quizás gane algunas y Morena [Movimiento
Regeneración Nacional] ganará otras y es probable que el PRD ninguna. Si tampoco ganan la Presidencia, esto lo
pondrá en una posición inédita, con escaso presupuesto y muy parecida a la que
tuvo antes de 1997”, explicó Nicolás Loza Otero, investigador de la
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
El partido
del Sol Azteca ganó 14 de las 16 demarcaciones del entonces Distrito Federal en
los comicios de 2006 y 2012, pero perdió
ocho en las intermedias de 2015; cinco de ellas frente al partido de reciente
creación Morena.
Los
perredistas lograron también triunfos considerables a partir de 1996 en el
Estado de México consolidando el llamado “corredor amarillo”.
“El Edomex
es muy complejo. No son electores tipo los de la Ciudad de México. En la Ciudad
de México antes de 1988 había un fuerte voto antipriista y no necesariamente un
voto por la izquierda. Esa característica era compartida por los municipios
conurbados de la Ciudad de México. Ahí como nunca hubo un polo de izquierda
atractivo electoral”, puntualizó Loza Otero.
Ese 1996, el
PRD ganó 26 ayuntamientos de 121. Los municipios de Calimaya, Acolman, Isidro
Fabela, Nezahualcóyotl, La Paz, San Mateo Atenco, Teotihuacán, Zumpango,
Texcoco, Tultepec, entre otros, se pintaron de amarillo de acuerdo con los
resultados electorales de ese año publicados por el Instituto Electoral del
Estado de México (IEEM).
En las
siguientes elecciones, en el 2000 y 2003 el PRD el Sol Azteca sumó victorias
importantes como el municipio de Ecatepec, Ixtapaluca y Chalco.
En 2006 el
PRD dominaba 16 de los 40 distritos electorales. De acuerdo con el Sistema de
Consulta de Memorias Electorales 1993-2016 del Instituto Electoral del IEEM,
los aspirantes a una diputación por el Sol Azteca ganaron Nezahualcóyotl con 28
mil 649 votos.
Pero en la elección de 2015 el Sol
Azteca sólo ganó 16 de los 125 ayuntamientos y de la zona conurbada con la
Ciudad de México sólo conservó Nezahualcóyotl y Valle de Chalco, mientras que
el PAN ganó seis municipios conurbados y el PRI en alianza con el Partido Verde
Ecologista de México (PVEM) 10.
De acuerdo
con los datos oficiales del IEEM, el PRD
sólo ganó seis de los 40 distritos en la elección de diputados por el principio
de mayoría relativa en la elección de ese año.
EL PACTO,
“LOS CHUCHOS Y EL DESFONDE.
María
Eugenia Valdés Vega, politóloga especializada en procesos electorales, padrón
electoral y sistema político mexicano de la Universidad Autónoma Metropolitana
(UAM), precisó que la pérdida de fuerza
electoral que el PRD tenía en el centro del país se debió a la firma del Pacto
por México impulsado por la corriente hegemónica en el 2012, Nueva Izquierda
(NI) o “Los Chuchos”.
“El PRD perdió autonomía y fue
defendiendo el proyecto neoliberal del PRI y del PAN al grado que ahora le hace
la campaña a un panista y está en la cola, haciéndole propaganda a [Ricardo]
Anaya. Es una cosa muy vergonzosa. Todos tienen cola que les pisen, el sistema
de partidos PAN, PRI y PRD está deshecho”, sostiene.
El Pacto por México fue firmado por
el entonces dirigente nacional del partido Jesús Zambrano Grijalva en 2012 y,
luego de múltiples desacuerdos, provocó una desbanda de liderazgos perredistas.
Héctor
Quintanar Pérez, especialista de la Facultad Ciencias Políticas y Sociales de
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), opinó que el Pacto por México fue el rasgo distintivo
que selló el proyecto político de “Los Chuchos” para el PRD.
“Hacer pactos con sus enemigos
históricos, olvidándose que una buena parte del PRD nació como una escisión del
PRI, olvidando sus propios orígenes se fueron a los brazos de los priistas y se
desdibujaron, hay bastantes signos que lo confirman”, dijo.
“Los Chuchos” defendieron el pacto
con el argumento de que el partido era “progresista” y que no servía de nada
oponerse al proyecto presidencial. Jesús Ortega Martínez, líder de NI, y
Zambrano Grijalva afirmaron en más de una ocasión que había que ser generadores
de un cambio y no ser un partido que dijera “que no a todo”.
Ivonne Acuña
Murillo, investigadora del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la
Universidad Iberoamericana (UIA), afirmó que en las elecciones del 1 de julio el PRD está en peligro de perder el
registro en algunos estados.
“En algunas localidades no figura, no
existe, y dado que comparte el mismo nicho Morena es aún peor. El PRD se está
desfondando de una manera importante, se convirtió en un partido satélite en
muy poco tiempo. La crisis del partido es en serio, por eso están defendiendo
con todo la Ciudad de México, así que podemos esperar de todo: violencia y
trampa”, advirtió.
¿SIN
BASTIÓN?
Los analistas políticos coinciden en
que la crisis del PRD es tan profunda que se podría quedar sin un bastión para
presumir.
Claudia Sheinbaum Pardo, candidata de
la coalición “Juntos Haremos Historia”, es puntera en las encuestas para ganar
en la Ciudad de México. Una de las últimas encuestas realizadas por El
Financiero, dada a conocer a finales de febrero, da a la candidata de Morena
una intención del voto de 52 por ciento en contraste con 27 por ciento de
Alejandra Barrales Magdaleno, candidata del PRD. En ese ejercicio Mikel Arriola
Peñalosa, candidato del PRI, se coloca en un lejano tercer lugar con el 14 por
ciento.
Los datos de la encuesta exhiben
también el desgaste del PRD, en la intención de voto para diputados locales el
41 por ciento de los consultados respondió en favor de Morena, 15 por ciento por el PRD, 13 por
ciento al PAN y 12 por ciento al PRI.
Una previa hecha por Consulta
Mitofsky para el diario El Economista apunta a que Barrales alcanza el 27.1 por
ciento de intención del voto, por abajo del 38.4 por ciento de Sheinbaum, y el 10.2 por ciento de Arriola.
Este ejercicio también muestra que solo el 5.3 por ciento de los consultados se
identificaron como perredistas, cifra menor al 12 por ciento de los que se
dijeron panistas, el 7.7 por ciento de los priistas, y el 27.7 que se
autoreferenciaron como simpatizantes de Morena.
Los
resultados en el rubro de “imagen buena” tampoco son buenos para el partido del
Sol Azteca: solo el 13.3 por ciento tiene esa impresión del instituto frente al
30.4 por ciento de rechazo; el PAN, su otro aliado, tiene 15.6 por ciento de
imagen positiva y 39.7 por ciento de negativa, y MC, 7.4 por ciento frente al
19 por ciento de rechazo.
El Sol Azteca, explicaron los
académicos, puede perder Morelos, gobernado actualmente por Graco Ramírez
Garrido Abreu, y Tabasco, cuyo gobierno está a cargo de Arturo Núñez Jiménez.
De ser así los perredistas conservarían solo Michoacán.
Sin embargo,
señalan, es difícil que Michoacán, con
Silvano Aureoles Conejo como Gobernador, se convierta en el nuevo bastión
perredista.
“La fuerza que anteriormente ha
tenido en ambos estados [Morelos y Michoacán] va a permitirle estar un poco
arriba de la sobrevivencia, pero difícilmente ganará las senadurías o el
Gobierno de Morelos”,
indicó Loza Otero.
María Eugenia Valdés agregó que es
posible que el PRD sólo conserve Tabasco y Michoacán.
“Michoacán, quizás, se podría
convertir en su bastión, pero terriblemente. Es un estado destrozado por el
narcotráfico, tan fallido por el papel de los criminales y además con la falta
de liderazgo que tiene Silvano Aureoles, que no es un liderazgo que pueda
encabezar el proyecto que representó el PRD”, explicó.
La académica recordó que “cuando un
partido pierde su orientación ideológica, se corre el riesgo de desaparecer”, pero que no será este año cuando el
PRD desaparezca, pues es un partido que
recibe recursos públicos de los cuales viven un grupo de políticos que pugnarán
por no perder sus privilegios.
“Hay mucha gente que aún vive de ese
partido. Esa estructura no se acabará de un día para otro. Se ha ido debilitando
y se quedará luchando sólo por sobrevivir y seguir captando recursos”, finalizó.
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