El Tribunal Supremo de Italia dio vía
libre al gobierno para que autorice, en un plazo máximo de 45 días, la
extradición de Tomás Yarrington a Estados Unidos.
La medida, reduce las posibilidades
de que el exgobernador de Tamaulipas –acusado de lavar dinero del narcotráfico–
sea extraditado a México, encamina a Yarrington hacia una celda en Estados
Unidos, país que lo acusa de 11 delitos por sus presuntos negocios con el
cártel del Golfo, Los Zetas y los Beltrán Leyva.
De hecho, la
decisión se remite a la sentencia número 14941/18 de la Sexta Sección Penal del
Tribunal Supremo italiano, emitida tras la audiencia del pasado 26 de febrero y
cuyos fundamentos fueron depositados este miércoles. Una sentencia por la cual
dicha institución ha dado su visto bueno para que las solicitudes de
extradición de Estados Unidos y México sean separadas y sigan caminos
distintos, puesto que la primera ha sido autorizada y la segunda no.
Además, los jueces del Tribunal
Supremo han rechazado todas las argumentaciones de los abogados de Yarrington
contra la petición de extradición presentada por la justicia estadunidense a
través de su oficial de enlace, Cristina Posa.
Circunstancia
clave.
En este
contexto, la escisión de las dos
peticiones es una circunstancia clave porque, de acuerdo con el artículo 708
del Código de Procedimiento Penal italiano, tras la presentación de los
fundamentos de Tribunal Supremo, el ministro de Justicia italiano tiene un
plazo límite de 45 días para decidir sobre la solicitud autorizada por los
jueces de esa institución, en este caso sólo la estadounidense.
“Que las
peticiones de extradición fueran (anteriormente) tratadas en un único
procedimiento no impide, considerada la autonomía de cada una, que los
procedimientos (ahora) se separen, en consideración del diferente resultado
(que ha tenido) el recurso de apelación”, detallaron los jueces del Tribunal
Supremo, en referencia a la decisión tomada sobre el recurso presentado por los
abogados Luca Marafioti y Giulia Bongiorno, defensores de Yarrington.
“De incumplirse ese plazo de tiempo
de 45 días, la persona detenida debe ser puesta en libertad, algo que es
altamente improbable que Italia permitirá que ocurra en el caso de Yarrington”, explicó a Apro el fiscal Stefano
Opilio, director de la Oficina de Cooperación Internacional del Ministerio de
Justicia italiano y responsable del caso del exgobernador tamaulipeco.
“Con ello, el ministro se pronunciará únicamente sobre
la petición presentada por Estados Unidos, que es la única que el Tribunal
Supremo ha considerado legítima”, argumentó.
“Sin lugar a dudas nos pronunciaremos,
y es muy probable que ya tengamos el decreto del ministro a finales de este
mes”, añadió Opilio
al rechazar que la actual situación de
inestabilidad política italiana pueda ser un obstáculo para este procedimiento.
La razón de ello se debe a que es
prácticamente imposible que en ese mismo plazo de tiempo (los 45 días) la Corte
de Apelación de Florencia, a la que ha sido reenviada la petición de
extradición de México, decrete una nueva sentencia sobre la misma y que luego
el Tribunal Supremo se pronuncie sobre esta nueva decisión de los jueces
florentinos, algo que deja a México –al menos de momento– fuera de juego.
México,
rechazado por sus cárceles.
Todo ello,
aún más que la sentencia 14941/18, ha
revelado que la razón por la que los jueces del Tribunal Supremo han decidido
rechazar la petición mexicana –que se presentó alegando una única hipótesis de
delito: participación en tráfico de drogas– se relaciona con los problemas de
violaciones a los derechos humanos en las cárceles mexicanas.
“El escenario,
expuesto por ambos recursos (de Marafiori y Bongiorno), se remite a las graves violaciones de derechos humanos que padecen las
personas detenidas en las cárceles mexicanas”, se lee en la sentencia de los
jueces del Tribunal Supremo a la que Apro tuvo acceso.
Con base en
esto, el Tribunal Supremo italiano
incluso evitó pronunciarse sobre los otros cuestionamientos de los defensores
de Yarrington en relación con la petición mexicana, puesto que consideró como
“absorbente” el argumento humanitario.
A partir de ello, el Tribunal Supremo
pidió a los jueces florentinos de la Corte de Apelación que efectúen una nueva
investigación, más profunda y detallada, sobre las condiciones de detención que
Yarrington debería afrontar si es enviado a México; esto, después de que esta
circunstancia fuera desechada en la primera sentencia emitida por esa corte el
21 de septiembre de 2017.
“La Corte de Apelación (de Florencia)
debe efectuar una investigación precisa, también solicitando nuevas
informaciones, con el fin de esclarecer, en concreto, si la persona interesada
(Yarrington) será, tras su entrega, sometida a un tratamiento deshumano o
degradante”,
puntualizó la Sexta Sección del Tribunal Supremo, presidida por el juez
Vincenzo Rotundo.
Por el
contrario, fueron desestimadas todas las
objeciones de los defensores de Yarrington, Luca Marafioti y Giulia Bongiorno,
en relación con los 11 cargos de imputación presentados contra el político
mexicano por la justicia estadunidense –entre ellos, narcotráfico e ilícitos
financieros– y sobre los cuales la Corte de Apelación de Florencia tomó su
decisión.
Entre los argumentos rechazados
figuran las presuntas faltas del debido requisito de doble incriminación, de
“fundamentos razonables” y de testigos fiables y pruebas suficientemente
circunstanciadas, que acrediten que Yarrington trabajó para algunos de los más
sangrientos cárteles mexicanos, también blanqueando dinero a través de algunas
instituciones bancarias en Estados Unidos.
Incluso ha sido repudiada la alegación de que
Yarrington pueda ser condenado a cadena perpetua sin posibilidad alguna de
lograr la libertad, y que la sentencia florentina no era aceptable porque no se
tradujeron al italiano todos los documentos.
Además, se ha desechado la argumentación por la que
Yarrington puede ser enviado a México después de su extradición a Estados
Unidos, una circunstancia sobre la cual ambos gobiernos han especulado, pero
nunca ha sido formalizada ante Italia. Y sobre la alegación de que Yarrington
sea un perseguido político, quedó desestimada anteriormente.
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