Impotente para controlar la
violencia, el Gobierno federal mexicano no
sólo ha perdido frente a los
delincuentes en el robo de combustibles o el combate a los homicidios, secuestros
y extorsiones: también en asaltos a carreteras. Esto ha provocado una
distorsión en los precios de mercancías que se transportan en unidades pesadas,
como el maíz, y también en los costos de las aseguradoras.
En México, donde más del 80 por
ciento de las mercancías se transporta por carreteras y trenes, no hay cifras
oficiales de las pérdidas por robo de mercancías, sin embargo en 2016 las aseguradoras pagaron casi 100 millones de
dólares a afectados, según la Asociación Mexicana de Instituciones de
Seguros (AMIS). El Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (Inegi) tiene otra cifra. En su más reciente Encuesta
Nacional de Victimización de Empresas (ENVE), realizada en 2015, la inseguridad
tuvo un costo de unos 7 mil millones de dólares para las compañías mexicanas,
un 0.73 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
No obstante, el impacto para la
industria podría ser mayor, ya que sólo uno de cada tres de los traslados
terrestres de mercancías está asegurados. Los delincuentes no discriminan los
productos, pero los más robados son combustibles, seguidos de alimentos y
bebidas, materiales de construcción, químicos, artículos electrónicos, bebidas
alcohólicas, autopartes, ropa y zapatos, de acuerdo con un informe de
Sensitech, una firma estadounidense de seguridad.
CIERRAN LALA
EN TAMPS Y COCA-COLA EN GUERRERO.
El robo de mercancías en carreteras
ha provocado que empresas cierren por completo sus plantas en algunos estados.
La lechera Lala cerró su centro de distribución en Ciudad Mante, Tamaulipas,
por la elevada inseguridad en ese municipio, informó este miércoles el diario
Reforma.
La decisión de la compañía ocurre
después de que al menos una de sus camionetas de carga fuera incendiada el
pasado 2 de mayo en la colonia Tamaulipas.
De acuerdo
con el medio, Lala cerró su centro de
distribución de productos ubicado en la carretera El Mante-Ciudad Valles, a
menos de un kilómetro de las instalaciones de la dirección de Tránsito y
Vialidad de la Policía municipal.
Lala no es
la única compañía que ha frenado sus operaciones por la inseguridad. El pasado 23 de marzo, Coca-Cola Femsa
anunció el cierre de su centro de distribución en el municipio de Altamirano,
en el estado de Guerrero, debido al “hostigamiento” que sus trabajadores han
sufrido por parte de grupos delictivos.
Desde enero de este año, los
empleados de este centro “comenzaron a recibir constantes amenazas y agresiones
por parte del crimen organizado” y se registraron afectaciones a las
instalaciones,
explicó la empresa en un comunicado.
Con presencia en esta región del sur
del país desde hace cuatro décadas, Coca-Cola lamentó “la ausencia de un estado
de derecho” y la prevalencia de la impunidad.
El fin de semana pasado un tren de
Grupo México Transportes descarriló en la ruta Ciudad de México-Veracruz
después de que criminales violentaron sus mecanismos de seguridad. La compañía
informó que es el séptimo incidente similar que sufre en la región en las
últimas semanas.
Apenas hace dos días, la Secretaría
General de Gobierno de Chiapas dijo que en una reunión de trabajo del Grupo de
Coordinación Chiapas acordó reforzar las medidas de seguridad en carreteras y
caminos de toda la entidad. Básicamente se trata de una acción derivada de la
tragedia, y no de un plan nacional concreto: Holger Frank Hagenbusch y Crzystof Chmielewski, de
nacionalidad alemana y polaca respectivamente, fueron asesinados cuando
cruzaban la entidad en bicicleta.
ROBOS
PROVOCAN AUMENTO EN PRECIOS.
El robo de
camiones de transporte tiene efectos muy puntuales. Ayer, por ejemplo, Lorenzo Mejía Morales, presidente de la Unión Nacional de
Industriales de Molinos y Tortillas (Unimtac), dijo que el precio de la
tortilla se ha incrementado en la zona del Valle de México debido al robo de
unidades que transportan maíz. Explicó que constantemente son robadas las unidades
provenientes de los estados productores. El crimen organizado, dijo, vende el
maíz robado a menor precio.
El dirigente
informó que cada tráiler transporta 40 toneladas de maíz y los Torton 20
toneladas. En ocasiones, dijo, los
delincuentes se roban hasta tres unidades, “lo que representa pérdidas tanto
para el comprador del producto como para el dueño del vehículo, ya que los
productores adquieren en 5 mil pesos la tonelada de maíz y por cada camión
hurtado pierden hasta 200 mil pesos”.
De acuerdo
con El Sol de Toluca, en una nota firmada por Fernando Solís, “estos hechos [los asaltos] provocan,
además de escasez del grano en algunos puntos de la zona conurbada, que aumente
el precio, ya que los productores por el riesgo cobran hasta un 20 por ciento
más”. El dirigente de los tortilleros dijo que “ya no quieren venir a la Ciudad
de México porque temen sufrir asaltos y dicen que van a perder lo que llevan de
carga”.
SinEmbargo ha reportado que durante las últimas
semanas, en al menos tres eventos, camiones de carga que se dirigían al Nuevo
Aeropuerto Internacional de México (NAIM) han sido incendiados por grupos
armados que interceptaron las unidades en carreteras aledañas a la
construcción, entre el Estado de México y la capital mexicana.
El último asalto tuvo lugar a finales
de abril sobre la carretera Texcoco-Lechería, cuando un comando interceptó una
de las unidades que transportaba material de construcción para el Nuevo
Aeropuerto. El grupo de hombres armados bajó al conductor del camión antes de
prenderle fuego.
Los otros incidentes ocurrieron los
días 19 y 20 de abril sobre las carreteras Texcoco-Lechería y la México-Texcoco
con el mismo modus operandi. Las unidades de material de carga fueron quemadas
en los municipios de La Paz y Tezoyuca.
De acuerdo
con una nota publicada por Verónica García de León y Francisco Muciño en la
edición 1233 del 1 de mayo de la revista Expansión, “la nueva forma de operar del crimen organizado en México preocupa a
transportistas y aseguradoras, ya que no sólo les roba las mercancías, también
las unidades. Las pérdidas merman el negocio que debe enfrentar otro costo, el
aumento de las pólizas de seguros.
Carlos
Jiménez, titular del ramo de Autos, de la Asociación Mexicana de Instituciones
de Seguros (AMIS), dijo a la revista especializada que “hemos alcanzado máximas
cifras en la historia del robo de vehículos, pero, ahora, las más alarmantes
son del equipo pesado. Éste es un comportamiento que no se veía en muchos
años”.
Dio datos: Durante 2017, el robo de camiones,
semirremolques y tractocamiones asegurados tuvo un incremento de 20 por ciento,
hasta 10,000 unidades. “Lo más alarmante –dice Expansión– es que la
recuperación es menor: de 58 por ciento en 2014 a 49 por ciento en 2017. La de
tractocamiones fue de 43 por ciento. El mayor robo de unidades y la menor
recuperación de unidades habla de que el crimen organizado utiliza los
vehículos para otros ilícitos. Sustraen las cajas y las usan para transportar
la mercancía robada de otra unidad o de algún almacén, lo cual dificulta su
hallazgo”.
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