Jesús
Esquivel.
El gobierno
del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició negociaciones con el de
Enrique Peña Nieto, para convertir a
México en una especie de centro de detención y proceso de asilo para
inmigrantes no mexicanos.
El pacto que
pretende concretar el gobierno de Trump con el de Peña Nieto, transformaría a México en un centro de
procesamiento de inmigrantes extranjeros que antes de llegar a la frontera con
Estados Unidos serían sometidos a un riguroso escrutinio por parte de agentes
migratorios mexicanos para determinar si cumplen con los requisitos para
recibir asilo político o humanitario.
Fuentes del gobierno mexicano que han
proporcionado detalles a Apro de esta negociación –que busca definir lo que el
gobierno de Trump bautizó como el acuerdo del “Tercer País Seguro”– y que se
sienten indignadas, aseguran que el asunto está “casi amarrado”.
“La orden es
aceptar el papel de ‘Tercer País’, siempre y cuando el gobierno de Estados Unidos acepte condiciones como
la de no imponer este 1 de junio los aranceles a nuestras exportaciones de
acero y aluminio y que sea flexible en la negociación de algunos capítulos del
TLCAN, como es el caso de las reglas de origen para los automóviles”,
declaró a Apro el funcionario mexicano que solicitó mantener en el anonimato su
nombre y puesto por temor a represalias.
Las negociaciones que se llevarán a
cabo el jueves y viernes de esta semana definirán a México como el país donde
los inmigrantes no mexicanos deberán solicitar asilo por diferentes razones,
antes de siquiera llegar a la frontera sur de Estados Unidos.
“Es una vergüenza el simple hecho de
sentarnos a negociar esa exigencia del presidente Trump, nuestro país se
convertirá en una especie de filtro migratorio de Estados Unidos y en un centro
de detención de inmigrantes porque los que buscan asilo en la Unión Americana
se quedarán en México hasta que les definan su caso”, insiste el funcionario del gobierno
mexicano.
Desde que
llegó a la Casa Blanca, Trump no ha
dejado de presionar al gobierno de Peña Nieto, aunque de manera indirecta, para
que actué como un servicio de inmigración estadunidense, deteniendo a los
inmigrantes de otros países y deportándolos a sus naciones, e incluso limitando
el movimiento de los mismos mexicanos en el país.
Por medio de un programa de software
instalado en el Instituto Nacional de Migración bajo los compromisos aceptados
en la Iniciativa Mérida, los agentes migratorios mexicanos pasan al gobierno de
Estados Unidos sin siquiera saber, los datos biométricos de inmigrantes
indocumentados latinoamericanos y de otras naciones e incluso de ciudadanos
mexicanos; como lo
reportó Proceso en su edición 2166.
“Político”,
diario digital de Estados Unidos,
publicó el miércoles pasado por la noche que para el gobierno de Trump “es una
prioridad” el acuerdo del Tercer País Seguro.
De acuerdo con la fuente del gobierno
mexicano, la decisión de aceptar la exigencia de Trump a cambio de las
condiciones, la tomó Luis Videgaray, el secretario de Relaciones Exteriores quién ha fracasado
en su insistencia de lograr una reunión entre los presidentes de los dos países
por medio de los oficios de su amigo Jared Kushner, yerno del mandatario
estadunidense.
El miércoles pasado Donald Trump,
reprochó que México sólo “hable” de cooperación y colaboración binacional en
asuntos fronterizos pero que, en realidad, “no haga nada”.
En una mesa
redonda con miembros de su gabinete, legisladores y funcionarios contra las
ciudades santuario, dijo:
“México no
hace nada por nosotros. No hace nada por nosotros. México habla, pero no hace
nada por nosotros. Especialmente en la frontera. Ciertamente no nos ayudan
mucho en el comercio, pero especialmente en la frontera no hacen nada por
nosotros”. Y lo dijo una semana después de que Videgaray Caso pasara varios
días en Washington intentando fortalecer las relaciones entre ambos países.
No fue todo. Trump aseguró que
criminales y miembros de pandillas que entran a su país “no son personas, son
animales”, y prometió hacer lo necesario para expulsarlos rápidamente.
“Tenemos a gente que llega al país
que ustedes no creerían lo malos que son. Estas no son personas, son animales”, advirtió.
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