Sanjuana
Martínez.
¿Qué tanto
afectan los debates en las preferencias electorales? El primer debate apenas
movió las diferencias entre los cuatro candidatos a la Presidencia: sigue un
puntero con dos dígitos de diferencia con el segundo lugar y un tercer
candidato francamente anquilosado.
La pregunta
es pertinente: ¿realmente los debates
cambian algo? El electorado conoce a sus candidatos y sus propuestas, aunque
algunas cosas vienen a definirse en este tipo de ejercicios.
La mecánica
de este segundo debate fue mejor que la anterior, particularmente por la
participación de los ciudadanos. Sus preguntas marcaron la diferencia.
A pesar de
que los candidatos no utilizaron la mayor parte del tiempo para atacar a Andrés
Manuel como sucedió en el primer debate, en esta ocasión fue menos, aunque los
ataques fueron reiterados, lo cual, dejo poco tiempo para que los candidatos
presentaran sus propuestas.
Las posturas
sobre el tema central “México en el mundo” fueron diversas y en ocasiones
creativas, más allá de lo que esperábamos. En el primer bloque sobre Comercio
Exterior e Inversión, los cuatro ofrecieron soluciones grandilocuentes a
nuestros problemas con el país vecino y su agresivo presidente Donald Trump.
Mientras
Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” ofrecía mano dura contra Trump, Ricardo
Anaya exigía un tratamiento de igualdad o José Antonio Meade defendía la
política exterior de Enrique Peña Nieto. Por su parte, Andrés Manuel Lopez
Obrador, reiteraba que la mejor política exterior es la política interior,
reforzar la economía de los mexicanos disminuirá la migración de nuestros
paisanos hacia Estados Unidos.
Aquí fue
importante la cuestión del aumento al salario mínimo. Mientras todos aceptaron
que era necesario hacerlo, Anaya quiere solucionar la economía de los mexicanos
que ganen menos de 10 mil pesos no pagando impuestos, Meade aseguraba que la
clave es conseguir mayor inversión, solamente López Obrador fue capaz de
definir claramente un aumento urgente al salario diciendo que mientras en 1988
se podían comprar 50 kilos de tortillas con el salario mínimo, ahora solamente
seis kilos.
En el
segundo bloque “Seguridad fronteriza y combate al crimen trasnacional”, la
pregunta de Doña Teresa Reynaga ponía la atención en la inseguridad que sufren
los migrantes en la franja fronteriza. AMLO contestó que hay que enfrentar “el
mal con el bien” y la mejor manera de combatir la inseguridad es elevar el
nivel de vida de los mexicanos y disminuir la pobreza: “el ladrón que más daña
a México es el de cuello blanco, los políticos corruptos”. Y el Bronco
aseguraba que está dispuesto a irse a vivir a Tijuana y ser un “presidente
itinerante”. Y Meade daba un golpe bajo con Nestora Salgado acusándola de
“secuestradora” un delito del que fue exonerada y liberada.
A pregunta
expresa de los moderadores, AMLO aseguró que sustituiría el cultivo de amapola
de mil 200 pueblos de Guerrero, por cultivo de maíz, pero bien pagado: “Si
siempre la amapola es porque no tienen que comer”, dijo el candidato de Morena.
La visión
más conservadora de Ricardo Anaya fue cuando se refirió a las familias donde
ambos padres trabajan: “La mamá trabaja, el papá trabaja, entonces ¿quién
educa? La calle” y propuso escuelas con horario extendido. A la pregunta de
Teresa Mercado sobre la inseguridad que sufren los migrantes centroamericanos
como la matanza de San Fernando en Tamaulipas, los cuatro candidatos
respondieron que reforzando las fronteras. En este segmento, AMLO se
comprometió a que los 50 consulados mexicanos en Estados Unidos se conviertan
en “procuradurías de migrantes” y con el añadido de Alicia Bárcenas, como
defensora de migrantes: “Los vamos a proteger a los migrantes”, dijo.
Hubo
momentos de risa, como cuando López Obrador se refirió a Anaya como “Riky,
Riquín, canallín” y en el momento que sacó su cartera, diciendo que debía
cuidarla porque se acercaba el candidato del Frente, Ricardo Anaya. En
definitiva, AMLO aseguró que tendría una relación de amistad con Estados
Unidos, pero no de subordinación y abogó por un gobierno de reconciliación: “No
es mi fuerte la venganza. Justicia, no venganza”.
¿Quién ganó el debate? ¿Podríamos
hablar de un ganador? Creo que no. Vimos más o menos, el mismo tipo de
intervenciones, sin propuestas concretas, sin definiciones dramáticas como para
cambiar las intenciones de voto. Y particularmente, con un exceso de
protagonismo innecesario por parte de los dos moderadores.
Y aquí lo que cuentan son los
números: Mientras AMLO ha visitado 27 estados de la República y 120 municipios; Anaya 19 y 20 municipios, Meade 22 y 48 municipios o “El Bronco”, 13
estados y 28 municipios.
Estos números nos dan también el
nivel de despilfarros: AMLO, el puntero en las encuestas con 48 por ciento de
preferencia electoral, tiene un presupuesto de 26.1 millones de pesos y ha
gastado 26.1 millones de pesos; mientras Anaya, el segundo lugar en las
encuestas, tiene un total de 173.7 millones y ha gastado 162.1 millones de pesos
y Meade el último, con 112.5 millones de pesos de ingresos y ha gastado 116
millones de pesos. Finalmente “El Bronco” asegura que oficialmente tiene un
presupuesto de 2.4 millones de pesos y ha gastado 6.2 millones.
Faltan 40
días para las elecciones y esto no está decidido aún, aunque aparentemente la
suerte ya está echada. Finalmente, lo importante es lo que usted decida. ¿Le ha
cambiado su intención de votos, estos dos debates?
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