Georgina
Morett.
De un solo golpe, el candidato de la
coalición Todos por México, José Antonio Meade, acabó con los rumores del voto
útil a favor del panista Ricardo Anaya y fortaleció su candidatura al acercarse
al partido que le dio cobijo: el PRI.
Sin embargo,
violaron el artículo 179 de su estatuto, que señala que, en caso de licencia
temporal o definitiva, será la Comisión Política Permanente la que las otorgue
y la persona que quede en el cargo lo hará por prelación, es decir, si se va Enrique Ochoa, la presidenta tiene que ser Claudia
Ruiz Massieu, quien tendría que convocar una elección en un plazo no mayor a 60
días.
Cuando las encuestas colocan a Meade
en el tercer lugar, y después del debate de candidatos presidenciales en el que
no logró sobresalir, por fin, el candidato ciudadano del PRI decide acercarse al partido, y
precisamente por un hombre cercano a quien era su principal contrincante para
la candidatura presidencial: Miguel Ángel Osorio Chong.
René Juárez
Cisneros, quien sustituye en el PRI a Enrique Ochoa, es un hombre que se puede
identificar con distintos grupos priistas, pero, finalmente, en los últimos
años estuvo en la Subsecretaría de Gobierno de la Secretaría de Gobernación con
Miguel Ángel Osorio Chong.
También fue
cercano a Rubén Figueroa –de hecho, con su apoyo llega a la gubernatura de
Guerrero– y es quien le entrega el cargo a la oposición con Zeferino
Torreblanca.
No es en
definitiva el priista más conocido, pero fue considerado por José Antonio Meade
desde el inicio de su campaña, ya que es uno de los cinco coordinadores por
circunscripción lo que lo puso a la altura de Manlio Fabio Beltrones, Beatriz
Paredes, Mariano González Zarur y el propio Miguel Ángel Osorio Chong.
Pero sacar a un partido del tercer
lugar no sólo puede implicar un cambio del presidente, sino todo un golpe de
timón que permita que José Antonio Meade pueda tener una oportunidad para
competir con el puntero Andrés Manuel López Obrador, de la coalición Juntos
Haremos Historia.
Es por ello
que los priistas aseguran que con
Enrique Ochoa, quien tenía la credencial número 3 del PRI, también saldrá el
coordinador de la campaña, Aurelio Nuño, quien, sin lugar a dudas, es el hombre
de confianza del presidente Enrique Peña Nieto.
Con esta
definición, el PRI espera acercarse a los 8 millones de votos que tiene
perdidos y que aseguran se fueron con el candidato de Morena, Andrés Manuel
López Obrador, pero como comenta el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, ganar
esos votos requiere de volver a darle un lugar a la militancia priista, esa que
hicieron a un lado en la selección de candidatos a diputados, senadores,
gobernadores… en fin, la gran mayoría de los 3 mil 400 cargos de elección
popular.
Recuerda que fue en el CEN del PRI
donde se encargaron de asestarle el golpe mayor a la campaña presidencial, con
el diseño de las listas plurinominales que entregaron a algunos muy conocidos
por estar siempre ahí o, en el otro extremo, algunos que sólo son conocidos por
su escasa experiencia política.
Ulises Ruiz
advirtió desde hace tiempo los errores que cometía su partido, y ahora reitera
que se deben remover a candidatos como Ximena Puente, cuya inclusión es un
golpe más a la credibilidad de los órganos autónomos. A Rubén Moreira, quien
tiene mucho trabajo en la Secretaría de Organización del PRI y es plurinominal
al igual que su esposa, Carolina Viggiano, y al igual que Vanessa Rubio o
Fernando Galindo, cuyas capacidades nadie pone en tela de juicio, pero si están
seguros del triunfo, deberían esperar a ser parte del gabinete.
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