En plena campaña electoral, los
diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sus aliados
aprobaron este jueves la operación de 47 programas sociales en la entidad.
Entre otros,
el catálogo incluye los programas:
Alimentación Mexiquense, Desayunos Escolares, Nutrición Escolar, Paquete Alimentario
para Familias Fuertes, Alimentación para la Niñez y Abasto Alimentario, que se
traducen en la entrega de despensas.
No obstante,
el artículo 261 del Código Electoral del Estado de México señala que “durante los 30 días anteriores a la jornada electoral, las
autoridades estatales y municipales, así como los legisladores locales, se
abstendrán de establecer y operar programas de apoyo social o comunitario que
impliquen la entrega a la población de materiales, alimentos o cualquier
elemento que forme parte de sus programas asistenciales o de promoción y
desarrollo social, salvo en los casos de extrema urgencia debido a
enfermedades, desastres naturales, siniestros u otros eventos de igual
naturaleza”.
Pero la lista también comprende programas que
implican la distribución de materiales, entre ellos útiles escolares; sin
embargo, el ciclo escolar está por concluir y el siguiente inicia hasta agosto,
un mes después de realizarse las elecciones.
Cinco de los
programas aprobados son los más importantes por el alcance de beneficiarios y
los presupuestos asignados. En conjunto
ejercerán este año 3 MIL 153 MILLONES de los casi 4.8 previstos para los 12
principales apoyos sociales estatales.
El programa de Personas Adultas
Mayores –que también implica la entrega de canastas alimentarias (despensas) –
tiene este año un presupuesto de 2 mil 460 millones de pesos, el monto más
abultado de entre todos los programas, incluso superior al del Salario Rosa
(con 977 millones),
que no fue incluido en listado.
Alimentación Mexiquense podrá ejercer
490 millones de pesos; Creciendo Contigo, más de 75 millones; Fortaleciendo
Comunidades, 57 millones, y Niñez Indígena, 70 millones.
El catálogo fue aprobado con 41 votos
de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México
(PVEM), Nueva Alianza (Panal), Encuentro Social (PES) y del Trabajo (PT). En contra se pronunciaron Morena y
los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD).
Desde
tribuna, el diputado morenista Vladimir
Hernández señaló que, en un país como México, el voto también se emite por
manipulación, lo que resulta repudiable.
Aclaró que su partido no se opone a
la distribución de recursos etiquetados en los programas sociales, sino a que
la voluntad popular se prostituya con ellos para la compra y coacción del voto.
De acuerdo
con Hernández, el año pasado se
documentó que el PRI condicionó la entrega de recursos a cambio del voto –“o
votas por mí o te saco del programa”– y llegó al extremo de comprar, coaccionar
y “hasta de fiar” con la promesa de la tarjeta rosa.
“Es ilegal, pero también un tema de
ética trastocado por camarillas perversas enquistadas en el poder público.
Pedimos a don Alfredo (Del Mazo) que deje que el proceso electoral fluya con
toda democracia, se atiendan las demandas (por mal uso de los programas
sociales) y se dé seguimiento, que se castigue a los culpables”, soltó.
El diputado señaló que estadísticamente está comprobado
que en los municipios más pobres donde se implementaron los programas sociales,
se presentó un mayor porcentaje de votación (con 70%, cuando la media era de
40%), y curiosamente ganó el PRI.
En su
oportunidad, el panista Fernando Morales
consideró que la discusión de los diputados locales no debiera centrarse en una
lista de programas sociales a entregar (lo que desde su punto de vista implica
violaciones administrativas, electorales y penales), sino en la libertad del
voto de los electores.
“El PRI-gobierno predetermina un escenario
en el que se aprovecha de la pobreza y transgrede los derechos de los
mexiquenses”,
sostuvo.
También recordó que el artículo 134 de la
Constitución federal establece que el uso de recursos públicos no puede influir
en la equidad de las contiendas electorales y deben ser aplicados de manera
imparcial.
Sin embargo,
dijo, a escala local se pretende la
operación de programas que no representan la atención de casos de extrema
urgencia.
“El problema es la mala aplicación de
los programas por parte del PRI-gobierno”, dijo, luego de señalar que la
mayoría de los recursos para su operación pretenden liberarse durante la
campaña, porque a la fecha no se ha ejercido un solo peso.
El uso, acusó, es a cambio de las
credenciales de elector o con la amenaza de ser eliminados del padrón de
beneficiarios. “Pretenden transitar a una elección inequitativa, de competencia
desleal”, expresó, y criticó la utilización de recursos públicos y estructuras
estatales en favor de los candidatos del tricolor.
A su vez, el perredista José Miguel Morales Casasola
manifestó la intención de utilizar esos programas como moneda de cambio que
premia a quienes son fieles a los gobernantes y margina a quienes no lo son.
“Las campañas electorales son un
campo fértil de cultivo para las conductas clientelares”, soltó.
En
respuesta, la priista Tanya Rellstab aseguró que su partido no permitirá el uso
de recursos públicos con fines proselitistas y hará valer el marco jurídico sin
distingo.
Justificó
que por las necesidades sociales no debiera ser suspendido ningún programa, y
más que nunca –lanzó– la sociedad es suficientemente madura, responsable,
informada, vigila, da seguimiento y denuncia.
Francisco
Agundis, del PVEM, y Aquiles Cortés, del Panal, señalaron que la operación de
los apoyos es imprescindible, porque los grupos vulnerables no tienen acceso a
determinados satisfactores para atender sus necesidades básicas.
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