Según el “Reporte de Seguridad en el Transporte Ferroviario
Mexicano 2017”, de la Agencia Reguladora, Coahuila
es una de las cinco entidades del país, y la única del norte, en donde existen
focos rojos por robo de mercancía, vandalismo y accidentes relacionados con el
ferrocarril.
Elaborado por primera vez por la Agencia Reguladora del
Transporte Ferroviario, el documento
ubica al estado en quinto lugar nacional por número de atracos perpetrados el
año pasado: 100, lo que representó el 5.7 por ciento del total en México.
De acuerdo con el informe, entre enero, febrero y marzo sólo
se reportaron 15 casos, y en abril, mayo y junio la cifra disminuyó a siete. Sin embargo, en julio, agosto y septiembre
aumentó a 27, y en octubre, noviembre y diciembre se disparó a 51.
No obstante, dicha
tendencia al alza se ve reflejada a nivel nacional. En total, en el país
ocurrieron mil 752 robos. Coahuila también aparece en octavo sitio en
siniestros por causas ajenas al ferrocarril, con 35 eventos; y doceavo en
vandalismo y siniestros ferroviarios, con 399 y 17, respectivamente.
INQUIETA A EMPRESARIOS.
Representantes de la
iniciativa privada coincidieron en que es preocupante el sabotaje premeditado,
por lo cual solicitaron al Estado mexicano mandar “una señal clara” de que
tiene la fuerza para resolver el problema.
El sábado, delincuentes que operan en Veracruz cortaron en el
municipio de Orizaba las mangueras de freno del ferrocarril y dividieron a éste
en tres, lo que ocasionó el descarrilamiento de 39 vagones y cuatro
locomotoras. Hasta ayer, las labores para liberar las vías se realizaban a
marchas forzadas, pues la falta de 300 mil toneladas de mercancía mantiene
paralizada a la industria del sureste de México.
Ante dicha situación, la compañía Grupo México Transportes, a
la que pertenecía el tren, informó que es el séptimo incidente similar que
sufre en la región en las últimas semanas.
Apenas hace tres días, la Secretaría General de Gobierno de
Chiapas dijo que en una reunión de trabajo del Grupo de Coordinación Chiapas
acordó reforzar las medidas de seguridad en carreteras y caminos de toda la
entidad. Básicamente se trata de una acción derivada de la tragedia, y no de un
plan nacional concreto: Holger Frank Hagenbusch y Crzystof Chmielewski, de
nacionalidad alemana y polaca respectivamente, fueron asesinados cuando
cruzaban la entidad en bicicleta.
Impotente para
controlar la violencia, el Gobierno federal mexicano no sólo ha perdido frente
a los delincuentes en el robo de combustibles o el combate a los homicidios,
secuestros y extorsiones: también en asaltos a carreteras. Esto ha provocado
una distorsión en los precios de mercancías que se transportan en unidades
pesadas, como el maíz, y también en los costos de las aseguradoras.
En México, donde más
del 80 por ciento de las mercancías se transporta por carreteras y trenes, no
hay cifras oficiales de las pérdidas por robo de mercancías, sin embargo, en
2016 las aseguradoras pagaron casi 100 millones de dólares a afectados, según la Asociación Mexicana de
Instituciones de Seguros (AMIS). El Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (Inegi) tiene otra cifra. En
su más reciente Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE),
realizada en 2015, la inseguridad tuvo un costo de unos 7 mil millones de
dólares para las compañías mexicanas, un 0.73 por ciento del Producto Interno
Bruto (PIB).
No obstante, el impacto
para la industria podría ser mayor, ya que sólo uno de cada tres de los
traslados terrestres de mercancías está asegurado. Los delincuentes no
discriminan los productos, pero los más robados son combustibles, seguidos de
alimentos y bebidas, materiales de construcción, químicos, artículos
electrónicos, bebidas alcohólicas, autopartes, ropa y zapatos, de acuerdo con un informe de
Sensitech, una firma estadounidense de seguridad.

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