Grupo BAL, del
empresario mexicano Alberto Baillères González, obtuvo al menos 542 contratos
con el Gobierno federal, entre 2003 y 2018, que en conjunto suman un total de
16 mil 843 millones 384 mil 926.41 pesos, de acuerdo con datos del Portal de
Obligaciones de Transparencia (POT) y la plataforma Compranet.
El conglomerado de empresas del tercer hombre más rico de
México (según Forbes) también se
benefició con 84 concesiones para explotar el subsuelo nacional, organizar
sorteos y manejar fondos de inversión y de retiro. El plazo de muchas de ellas
es “indefinido”. Y otras más, concluirán hasta 2062.
Grupo BAL es un conjunto diversificado de empresas que, según
su sitio de internet, contribuye “al avance de México”.
Entre las compañías que lo integran están la aseguradora
Grupo Nacional Provincial (GNP), la especialista en afores y préstamos
Profuturo, la de garantías Crédito Afianzador, la proveedora de servicios
Médica Móvil, las mineras Industria Peñoles y Fresnillo, la casa de bolsa Valores
Mexicanos (Valmex), así como las tiendas TANE y Palacio de Hierro.
LOS CONTRATOS DE BAILLÉRES.
En los últimos tres
sexenios, Grupo Bal ha obtenido contratos -con el Gobierno federal- por 16.8
mil millones de pesos, según la información oficial analizada por la Unidad de
Datos de SinEmbargo.
Entre 2003 y 2006, la
administración del ex presidente panista Vicente Fox Quesada le otorgó cuando
menos 43. Durante el mandato de su copartidario, Felipe Calderón Hinojosa
(2006-2012), Grupo Bal se hizo de 273 más. Y en el actual sexenio del priista
Enrique Peña Nieto, el conglomerado de empresas obtuvo 226 contratos.
En términos monetarios,
el periodo más productivo para las empresas de Bailléres fue durante el sexenio
de Calderón. Entonces se embolsaron 9 mil 656 millones 510 mil 476.97 pesos.
Además, en los últimos seis años, Grupo Bal aseguró un ingreso de 6 mil 355
millones 392 mil 252.12 pesos, por lo que el sexenio de Peña Nieto también fue
importante.
Comparado con los últimos dos sexenios, el periodo de
gobierno de Vicente Fox fue poco redituable, con una percepción de 831 millones
482 mil 197.32 pesos.
De acuerdo con la Secretaría de Economía, hay tres principales formas para contratar
bienes, arrendamientos y servicios, mismas que son seleccionadas por las
dependencias y entidades, según “las mejores condiciones disponibles” en cuanto
a precio, calidad y financiamiento (entre “otros” criterios).
Estas formas son la adjudicación directa (sin concurso), la
invitación a cuando menos tres personas (concurso entre licitantes específicos)
y la licitación pública (por concurso).
En los últimos 15 años,
el 44.28 por ciento de los contratos obtenidos por Grupo Bal (o 240 acuerdos)
no implicaron concurso. Por esta vía, se embolsó 4 mil 763 millones 016 mil
604.59 pesos.
Por ejemplo, uno de
los contratos firmados con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)
-con número AD22/2010- implica un “contrato abierto por un monto mínimo de 450
mil 915 pesos y un monto máximo de 1 mil 127 millones 210 mil 450 pesos”.
Asimismo, durante este
tiempo, el 42.62 por ciento de los contratos (o 231) fueron licitados de manera
pública.
Esto implicó una
erogación federal de 10 mil 435 millones 694 mil 530.65 pesos. Uno de estos
contratos (el número LPNM006004-008/2010) es también “abierto”, por un mínimo
de 2.4 mmdp y un máximo de poco más de 6 mmdp, suscrito ante la SHCP como parte
de un seguro de vida institucional a nivel federal.
Por invitación a tres
personas, Grupo Bal obtuvo 35 contratos por un monto de 876 millones 153 mil 605.09
pesos. El resto de los acuerdos (36 en total) se dió por variantes de alguna de
las tres principales formas de contratación (como la “exclusión”), o por
procesos de adjudicación establecidos en la normatividad interna de las
diferentes dependencias federales.
Hay cuatro empresas de
este conglomerado empresarial que concentran los 542 contratos que aparecen en
el POT y en la plataforma Compranet. Ellas son GNP, Médica Móvil, Crédito
Afianzador y Palacio de Hierro.
GNP, sin duda, es la que más contratos consiguió. Entre enero
de 2003 y marzo de 2018 obtuvo un total
de 435, por un monto de 16 mil 837 millones 133 mil 886.36 pesos. La compañía
con 110 años cumplidos de existencia firmó, principalmente, con empresas del
Estado del sector de comunicaciones y transportes (122 según el POT), de
ciencia y tecnología (95), y hacienda y crédito público (92).
Médica Móvil nació el 11 de enero de 1982, y hoy por hoy,
cuenta con más de 100 grupos corporativos como clientes, de acuerdo con su
página oficial.
La empresa de 36 años firmó
al menos, entre 2008 y 2013, seis contratos con la compañía de participación
estatal mayoritaria, Leche Industrializada de la Compañía Nacional de
Subsistencias Populares (Conasupo), mejor conocida como LICONSA, por la
cantidad de 52 mil 181.79 pesos.
Crédito Afianzador tiene una historia que se remonta a 1913,
a unos años de que las afianzadoras obtuvieran la posibilidad de ser garantes
de terceras personas, gracias a leyes promovidas por el General Porfirio Díaz.
Entre 2006 y 2009, esta
compañía obtuvo 22 contratos con el Gobierno federal, por un monto de 3
millones 521 mil 353.13 pesos. Entre las dependencias con las que llegó a un
acuerdo están la Casa de Moneda de México, el Colegio Nacional de Educación
Profesional Técnica (CONALEP) y el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral
de la Familia (DIF).
Palacio de Hierro abrió sus puertas en 1891, año en que fue
promulgada la Ley Reglamentaria de Instrucción Obligatoria en el Distrito
Federal y los Territorios de Tepic y Baja California. En 1995, surge su irónica
frase propagandística “Soy totalmente Palacio”, que hoy en día, “forma parte de
la cultura popular por derecho propio”, explica su sitio de Internet.
Con más de 120 años de existencia y más de 20 tiendas de lujo
en todo el territorio nacional, entre
2006 y 2016, cerró 79 contratos con el gobierno federal por 2 millones 677 mil
505.13 pesos, correspondientes a la compra de artículos y obsequios, además de
la adquisición de vestuarios para programas de televisión con presupuesto
público.
Entre sus principales
clientes están el Canal 11 y la Secretaría de Salud, con 27 contratos cada una;
el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) con cinco; Nacional Financiera
(NAFIN) con cuatro; entre otras.
LAS CONCESIONES DE GRUPO BAL.
Una concesión es, de acuerdo con el Gobierno federal, la
cesión de derechos por parte de una entidad o dependencia, a favor de
particulares o de empresas para proporcionar servicios.
En los últimos 22 años,
Grupo Bal ha obtenido un mínimo de 84 concesiones diferentes. Las mineras
Industrias Peñoles y Fresnillo tienen 39 autorizadas por la Secretaría de
Economía, la Comisión Bancaria y de Valores (CNBV) y el Sistema de
Administración Tributaria (SAT).
Peñoles tiene cinco, de
las cuales, una venció en 2017. Del resto de sus permisos, uno vencerá en 2026
y los demás cuentan con vigencia “indefinida” (lo que quiere decir que se
pueden extender sin límite de tiempo preestablecido).
Fresnillo, por su
parte, tiene 34. Tres vencieron en 2010, 2012 y 2016, respectivamente. Las
demás vencerán entre los años 2036 y 2063. Además, esta empresa cuenta con 74
autorizaciones adicionales para diversas encomiendas, según los datos del POT.
De acuerdo con información de la Bolsa Mexicana de Valores
(BMV) hasta febrero de este año, los ingresos de Peñoles, que opera la
subsidiaria Fresnillo (y que es el mayor productor de plata refinada del
mundo), pasaron de 22 mil 057.8 a 22 mil 773.4 millones de pesos, entre el
último trimestre de 2016 y 2017. Esto supone un crecimiento de 3.2 puntos
porcentuales en un año.
GNP y Profuturo también
tienen concesiones de gobierno para dar servicios de seguro de vida y de gastos
médicos, así como servicios de inversión con “recursos provenientes de las
cuentas individuales” de seguridad social del Estado y de los Sistemas de
Ahorro para el Retiro (LSAR).
GNP tiene nueve. Una de
ellas venció en 2014, dos concluirán este año y el resto tienen vigencia
indefinida. En el caso de las 10 concesiones de Profuturo, una concluirá en
marzo de 2021, cuatro son indefinidas, y el resto -de entre las cuales, dos
datan de 1997- no “prevé el término de la vigencia”.
Además, Valores
Méxicanos (Valmex) y Palacio de Hierro cuentan con 10 concesiones, cada una.
Salvo dos, todas las concesiones de financiamiento y crédito de Valmex,
acordadas con la CNBV, la SHCP y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena),
seguirán vigentes, como mínimo, hasta el 2045 (muchas de ellas tienen vigencia
indefinida).
El Informe Anual 2016 de GNP refiere que, en un periodo de un
año, los activos totales de la compañía tuvieron una variación real positiva de
26.5 puntos porcentuales, hasta alcanzar los 142 mil 257 millones de pesos
corrientes. En ese tiempo, la utilidad neta de GNP (cuya filial es Valmex) tuvo
una variación de 1 mil 121.2 por ciento, hasta llegar a los 2 mil 124 millones
de pesos.
Por otro lado, las
concesiones de Palacio de Hierro, cerradas con la Secretaría de Gobernación y
la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) a partir de 2007, en su
mayoría tienen vigencia indefinida, sobre todo, para la “organización de
sorteos”. En total, el POT arroja que esta gigante de las tiendas
departamentales ha suscrito más de 50 acuerdos.
Crédito Afianzador,
asimismo, cuenta con cinco concesiones ante la SHCP. Datan de 1991 y se
extienden de manera indefinida. Finalmente, Médica
Móvil cuenta con una concesión que involucra a la Cofetel y a la Comisión
Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Su contrato
es indefinido también.
Palacio de Hierro, la tienda con más de 12 mil 400 empleados,
según sus propias cifras, tuvo en el último año un crecimiento de 195.1 por
ciento, alcanzando ganancias por 337.9 millones de pesos. Sin embargo, la
utilidad neta de la compañía -cuya filial es Crédito Afianzador- fue moderada.
A lo largo del último año registró un avance de 1.4 por ciento, con ingresos
superiores a 7 mil 100 millones de pesos.
LA FORTUNA DE ALBERTO BAILLÉRES.
Según la revista especializada en el mundo de los negocios y
las finanzas, Forbes México, Alberto Baillères González es el tercer hombre más
rico del país -después de Carlos Slim Helú (Carso) y Germán Larrea Mota Velasco
(Grupo México)- con una fortuna personal valuada en 10.7 mil millones de
dólares (o 217 mil 221 millones 449 mil pesos al tipo de cambio actual).
En 2016, Bloomberg presentó un análisis que refiere que, ese
mismo año, la fortuna del empresario mexicano había sido la que más crecimiento
tuvo de entre los 10 principales magnates de América Latina, sobre todo por el
aumento en los precios de metales como el oro y la plata (él es el dueño de
Peñoles, el mayor productor de plata refinada del mundo).
Entonces su fortuna repuntó en 14 por ciento, lo que quiere
decir que en un periodo de 12 meses, sus bolsillos sumaron 1 mil 300 millones
de dólares adicionales (o más de 25.8 mil millones de pesos al tipo de cambio
de la época). Esto es un monto superior al presupuesto neto para 2018, del
Instituto Nacional Electoral (INE).
Como referencia, ese mismo año, la riqueza de Carlos Slim
Helú, quien ha llegado a ser el hombre más rico del mundo y cuya fortuna actual
supera los 67.1 mil millones de dólares (más de 1.3 billones de pesos),
descendió 5.4 puntos porcentuales.
A pesar de este incremento, refiere otro informe de
Bloomberg, durante el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto, la familia
Bailléres ha venido perdiendo dinero. Según el Índice de Multimillonarios de
ese medio de comunicación, de 2012 a la fecha, los ingresos de las diversas
compañías que componen al Grupo Bal han perdido un total de 8.7 mil millones de
dólares (176.5 millones de pesos al tipo de cambio actual).
Esta caída contrasta con el crecimiento de la fortuna de los
Bailléres durante el sexenio anterior, que según Forbes, fue de 2.8 a 16.5 mil
millones de dólares. Esta enorme escalada monetaria se debió, principalmente,
al crecimiento de Peñoles en la bolsa (sus acciones tuvieron un incremento de
450 por ciento entre 2006 y 2012).
Debido a la caída de Grupo Bal durante la actual
administración, Bloomberg detalló que por ello, los Bailléres están buscando
diversificar sus negocios. Esto explica por qué incursionaron en el negocio del
petróleo con Petrobal, o la inversión de 300 millones de dólares para remodelar
el Palacio de Hierro de Polanco (buscan superar a la competencia, liderada por
Liverpool y Saks Fifth Avenue).
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