Darío Ramírez.
Diputados locales del PRD y PAN de la
ALDF desviaron millones de pesos que estaban destinados para reconstruir la
Ciudad y apoyar a miles de damnificados que perdieron todo. El robo es otra vez
(sí, otra vez) a los más pobres, a las víctimas, a las personas que la fortuna
no les sonrió. Y sí, fueron diputados que tomaron el control, con la venia de
Miguel Ángel Mancera, del presupuesto de reconstrucción y con su alquimia
desaparecieron el dinero o lo malgastaron con fines electorales.
A 10 meses
del sismo del 19 de septiembre, hay
cientos de personas que viven aún en la calle. Y cientos más que siguen
esperando algún tipo de ayuda par parte del gobierno local. Por más mínima que
sea.
La transparencia y rendición de
cuentas en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal es prácticamente nula. Por azares del destino nos
enteramos de alguna que otra noticia de corrupción, pero el sistema de rendición de cuentas, fiscalización y castigo es
nulo. Es la impunidad con fuero legislativo en la Ciudad de México.
El temblor
de 7.1, los 208 muertos, los dos mil edificios dañados severamente, parecieron no mover la endémica
corrupción de nuestra clase política chilanga. En sus pequeñas cabezas, la
prioridad radicaba en llenar las arcas ajenas para alimentar el clientelismo
del proceso electoral.
Miguel Ángel Mancera hizo lo
insólito. Comenzó con más de 63% de aprobación terminó su gobierno (y
recordemos que a pesar de que dijo que la Ciudad lo “necesitaba” para la
reconstrucción y no se iría al proceso electoral, terminó huyendo de la
Jefatura para buscar fuero en la cámara de Senadores por el PAN representando
al estado de Chiapas) con tan solo 34%. Ebrard terminó con un 63% y López
Obrador con un 76%.
El papel de Mancera durante la crisis
del sismo fue completamente reprobatorio. Se atrincheró en el C5 y vio la
crisis desde las pantallas de televisión. La animadversión de la población fue
tal que no quiso salir a donde la población estaba sufriendo.
La alianza de Mancera con Leonel Luna
(PRD), Mauricio Toledo (PRD) y Jorge Romero (PAN) fue el andamiaje para que no
hubiera un plan de reconstrucción cercano a los damnificados y que los millones
destinados a la reconstrucción fueran desviados y jamás llegaran a las víctimas
del sismo.
Hoy, todo ese andamiaje de presunta corrupción
en la ciudad busca fuero legislativo en el congreso federal al cobijo del
Frente constituido PRD, PAN y MC. El fuero para solapar impunidad y corrupción.
Sin embargo, no solo el sismo fue el
contexto para la rapiña legislativa…
Los atracos
a las arcas de la Ciudad no son nuevos. Según Animal Político, “Sólo en 2016, la Asamblea Legislativa del
Distrito Federal (ALDF) entregó vía adjudicación directa 37 millones de pesos a
cinco empresas que dieron domicilios falsos o fueron desmanteladas, y que
supuestamente realizaron servicios como “análisis de la Constitución Política”,
“análisis sociopolítico de la Ciudad de México”, “inventario de almacén” o la
venta de un “kit de maquillaje”.
La práctica es violar la ley para
desaparecer dinero. Aparentar procesos legales que en el fondo es la evidencia
de una corrupción institucionalizada. Y parece que ni a Morena, PRI, PAN PRD les importa
verdaderamente cambiar las prácticas en la Ciudad, por el contrario, son parte
fundamental del robo institucionalizado que sufrimos todos los habitantes de
esta urbe.
Existe un
Oficial Mayor, Guillermo Sánchez, quien
por reglamento es el funcionario responsable de avalar las adjudicaciones
directas, entregó más de 27 contratos millonarios a empresas ligadas a
diputados en funciones. Por ejemplo, uno de los contratos, entregado sin
licitación, fue por 4 millones 988 mil pesos a una empresa que tiene una
dirección inexistente y fue firmado por Leonel Luna, coordinador de la bancada
del PRD y presidente de la Comisión de Gobierno, máximo órgano de dirección en
la Asamblea. ¿Alguna explicación o fiscalización por estos actos de autoridad?
No, ninguna.
Leonel Luna, junto con el panista
Jorge Romero, (ambos buscan fuero federal en la cámara de diputados apoyados
por sus partidos políticos) aprobaron la asignación de más de 5 mil millones de
pesos del fideicomiso para la reconstrucción tras el sismo del 19 de septiembre
para comprar tabletas electrónicas, juguetes y regalos para día de las madres
para los gobiernos delegacionales. ¿Cree que hay algún tipo de fiscalización o
reprimenda por ello? No, claramente no. La impunidad está asegurada.
La lista de adjudicaciones directas a
empresas fantasmas o empresas fachada es larga y los millones se cuenta por
decenas. Inclusive dicho sistema ha sido el sello de este sexenio. Independientemente del color de
partido político.
Haber tenido el control político y
financiero de la Asamblea ha sido fundamental para asegurar un desfalco gradual
pero constante por tres años.
Días después de haberse revelado que
más de 37 millones de pesos habían sido entregados a empresas fantasma, la ALDF
señaló: ““Hemos solicitado a la Contraloría General de la Asamblea Legislativa
del Distrito Federal y a la Auditoría Superior de la Ciudad de México, auditen
exhaustivamente los contratos señalados, con el propósito de que sean los
órganos internos y externos de control, quienes lleven a cabo dichas
revisiones, y, en su caso, se deslinden las responsabilidades administrativas
correspondientes”.
A través de
un oficio firmado por Leonel Luna, diputado del PRD y presidente de la Comisión
de Gobierno; Jorge Romero Herrera, secretario de la Comisión de Gobierno de la
ALDF; Guillermo Sánchez Torres, Oficial Mayor de la ALDF, y Adolfo Riebeling
Montiel, director general de Administración, el tesorero General de este órgano
legislativo, Pablo Trejo Pérez, solicitó
la “revisión detallada de los contratos adjudicados” a empresas inexistentes o
irregulares que han recibido contratos millonarios firmados por ellos.
Parecería humor negro si no fuera porque es nuestro dinero. Los acusados de
desviar dinero dicen buscar que se realice una fiscalización a través de un
órgano cooptado por los mismos partidos. Toca los límites del cinismo.
Es una evidencia más que la
corrupción no puede ser combatida con las herramientas que se tienen a la mano.
El sistema de fiscalización y castigo tiene que ser autónomo, independiente de
cualquier prebenda política y con capacidad de gestión y procuración e
impartición de justicia. Pero claro, el dique impuesto por la falta de voluntad
política de los partidos políticos es el obstáculo a superar.
La próxima administración morenista
(todo parece indicar) tiene que dar claras señales de combatir la corrupción en
el gobierno de la Ciudad, pero también en la misma ALDF. El primer paso serio
sería la construcción del sistema local anticorrupción con plena autonomía e
independencia de sus elementos con respecto a los partidos y al gobierno.
Veremos qué dice la próxima jefa de gobierno.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.