El tío de la actual gobernadora de
Sonora, Claudia Pavlovich, Rafael Pavlovich Durazo, amenazó a los campesinos
del ejido el Bajío, ubicado en Caborca, para que desistan de seguir reclamando
sus tierras ante el Tribunal Agrario o de lo contrario los meterá a prisión o
los “desaparecerá”, denunciaron a Proceso representantes de los ejidatarios.
Gabriel Robledo Cruz, hermano del
presidente del ejido, quien se encuentra desaparecido desde septiembre del año
pasado, buscó a Proceso para denunciar las amenazas de Pavlovich contra los
campesinos.
En
entrevista por teléfono precisó que el
tío de la gobernadora arribó al ejido protegido por dos unidades del ejército
para advertirles: “Con solo tronar los dedos las autoridades los encarcelarán.
Tienen 72 horas para comparecer al Tribunal Agrario y desistirse de las
demandas contra mí y la minera Penmont”.
Los campesinos ya ganaron un litigio
en el Tribunal Agrario contra la Minera Penmont, firma estadounidense que se
apropió ilegalmente de cientos de hectáreas durante años para extraer oro de
los terrenos del ejido.
El fallo del Tribunal ordenó a la
minera regresar las tierras y pagar el usufructo ilegal que hicieron de ellas.
Se calcula en 300 millones de dólares
lo que debió entregar la miera a los ejidatarios. No obstante, la mina estadounidense
abandonó el país y vendió su concesión a su socio Minera Herradura, propiedad
del empresario Alberto Baillères, también dueño del Palacio de Hierro.
Rafael Pavlovich actualmente se hace
pasar como ejidatario y pretende apropiarse ilegalmente de los terrenos con el
apoyo de magistrados corruptos del Tribunal Agrario.
Pavlovich, también les dijo a los campesinos que es
representante de la gobernadora y “del Sr. Manlio Fabio Beltrones”. Que estaba
ahí para proteger sus intereses e incluso advirtió que no iba a permitir que
una “bola de oaxacos “impidieran vender “sus terrenos a una minera”.
“Aseguró que ya lo tenían harto y que
no habría más concesiones, o nos sometemos y nos daría trabajo o de lo
contrario nos meterían a la cárcel o nos desaparecerían”, contó Gabriel Robledo.
Rafael Pavlovich arribó al ejido El
Bajío con una caravana de 6 vehículos escoltados por dos unidades del ejército.
“Un grupo de 6 ejidatarios decidimos
seguir la caravana en caso de que se dirigieran hacia las tierras del ejido
donde se localiza la mina que está siendo saqueada por Rafael Pavlovich
Durazo”, describió
el representante de los campesinos.
“Los vehículos del ejército que ya
estaban detenidos se regresaron a marcarnos el alto. El secretario del ejido se
identificó y les dijo que éramos los dueños de las tierras y que solo íbamos a
ver lo que estaba pasando”, contó Robledo Cruz.
En respuesta los militares lo
encañonaron, le dijeron que se tiraran al suelo y los golpearon cuando
intentaron grabar con sus teléfonos móviles.
Acto seguido les pusieron las botas
en el cuello. Les exigieron las claves de sus celulares. Tras revisar sus
teléfonos, los mantuvieron detenidos una media hora hasta que se les permitió
levantarse para que abandonaran sus tierras, después de ser amenazados por el
tío de Claudia Pavlovich.
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