Georgina
Morett.
Todavía no
asistimos a las urnas y la guerra en el PAN ya está con todo, aunque será
difícil saber quién se quedará con el partido. Hasta ahora no hemos visto una
foto de todos los gobernadores con su candidato presidencial, Ricardo Anaya, y
es muy fácil suponer que no la veremos.
El 31 de
agosto termina el periodo para el cual fue electo Ricardo Anaya y que actualmente
ocupa Damián Zepeda, lo que da a los panistas apenas dos meses después de la
elección para definir su futuro, que seguro se discutirá entre fuertes críticas
y que dejará fuera a uno de los principales grupos: los calderonistas o los
anayistas.
Los calderonistas, quienes dejaron de
tener fuerza en el PAN a partir de 2010 cuando Gustavo Madero ganó la
presidencia debido a que Gil Zuarth declinó, buscarán la dirigencia del
partido.
Si es que antes algunos de ellos no
son expulsados, como Ernesto Cordero, quien presentó una denuncia de hechos de
índole penal en la oficialía de partes de la Procuraduría General de la
República, en contra del candidato presidencial Ricardo Anaya, para que se
indagaran los contenidos del video en el que se relata cómo se lleva a cabo la
triangulación de bienes inmobiliarios por parte de los hermanos Barreiro.
Pero si continúan en el PAN los
autodenominados senadores rebeldes y se acerca nuevamente la gente de Calderón,
es seguro que darán una fuerte batalla para ganar la presidencia y volver a
quedarse con el partido.
El senador
Ernesto Ruffo considera que será difícil que se elija al presidente a finales
de agosto, como lo marcan los estatutos, debido a que es muy a contrapelo
realizar una campaña interna en tan sólo dos meses, por lo que considera que
será el Consejo Nacional el que decida dar un plazo mayor a la actual
presidencia.
Sin embargo, eso se ve muy cuesta
arriba, debido a que hay un gran número de panistas que buscan el relevo y la
refundación del partido, como los tres gobernadores que ya lo hicieron público:
el de Baja California Sur, Carlos Mendoza Davis, quien -Ruffo Appel nos
informa- es compadre de José Antonio Meade; José Rosas Aispuro, de Durango,
quien se cambió del PRI al PAN en el gobierno de Felipe Calderón, y el de
Querétaro, Francisco Domínguez.
Para Ernesto Ruffo estos tres
gobernadores son esbirros de la política del PRIAN conducida por Felipe
Calderón, quienes golpean al candidato presidencial panista para que pueda
ganar José Antonio Meade.
De hecho, considera que Felipe Calderón no se salió
con Margarita Zavala del partido para poder dar la lucha al interior y quedarse
con la próxima dirigencia.
Quien fue el
responsable del padrón de militantes explica que hay un tercer grupo que
todavía es muy fuerte en el PAN y son aquellos quienes tienen años de
militancia, que no han entrado en la dinámica del poder y estarían dispuestos a
que su partido regrese a sus verdaderas causas.
De aquí, de los panistas
tradicionales, podría salir una dirigencia negociada entre los distintos
grupos, pero existen fuertes posibilidades de que la guerra entre calderonistas
y anayistas sea a muerte y que no puedan convivir en el partido albiazul.
En el PAN se han dado una serie de
traiciones y todos han luchado contra todos, aunque en muchos momentos no han
quedado claras las alianzas, como sucedió con Mariana Gómez del Campo, prima de
Margarita Zavala, quien ha sido hasta vocera de Ricardo Anaya.
Pero no es
el único partido que tendrá fuertes problemas después de la elección
presidencial porque, como señala Ruffo
Appel, gane quien gane el próximo 1 de julio el sistema político que conocimos
ya se agotó y lo mató la corrupción, por lo que es indispensable construir algo
nuevo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.