El escándalo de la corrupción de
Odebrecht alcanzó al embajador de México en Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez
Fernández. Su familia es accionista mayoritaria de Grupo Idesa, conglomerado
que durante el gobierno de Felipe Calderón se asoció con Braskem S.A., la
filial petroquímica de Odebrecht.
La relación de Odebrecht con la
familia del embajador del gobierno de Enrique Peña Nieto en Washington se
mantuvo fuera de los reflectores hasta la semana pasada, cuando se conoció la
muerte, el viernes 10, del ingeniero Guillermo Gutiérrez Saldívar.
Accionista y presidente del Consejo
de Administración de Grupo Idesa, Gutiérrez Saldívar era el padre del embajador
en Washington y de Patricio Gutiérrez Fernández, delegado del Consejo de
Administración de Idesa.
Dedicada a
la fabricación de plásticos y materiales sintéticos, la empresa fue fundada en
1956 por el abuelo del embajador, Pascual Gutiérrez Roldán, quien fue director
de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el gobierno de Adolfo López Mateos. La familia Gutiérrez ahora posee 26% de las
acciones y según el embajador, él no tiene ninguna participación accionaria.
En 2009, durante la gestión de Calderón, Idesa se
asoció con el “brazo petroquímico” de Odebrecht y crearon la firma Braskem
Idesa, la gran beneficiaria del desmantelamiento del área petroquímica de Pemex
a través de la construcción de la planta Etileno XXI, el complejo petroquímico
más grande de México, ubicado en Nanchital, Veracruz.
El hermano del embajador fue el
director financiero del consorcio Braskem Idesa S.A.P.I., y en el contrato de
la sociedad méxico-brasileña con Pemex para la construcción y operación de esa
planta firmó entonces como director de Planeación y Desarrollo de Negocios de
Idesa. Ahora es el delegado del Consejo de Administración de la empresa que
sigue siendo dominada por la familia del jefe de la misión diplomática de
México en Washington.
Más allá de
su relación con Braskem, la familia del
embajador creó apenas en octubre del año pasado la sociedad Idesa Petroquímica
S.A. de C.V., constituida por Grupo Idesa y Desarrollo Corporativo Idesa. En la
nueva sociedad, el padre del embajador quedó como presidente del Consejo de
Administración y su hermano, como consejero propietario.
En carta
enviada a Proceso, el embajador se
deslindó de cualquier interés con la empresa familiar. Aseguró que no tiene
ninguna participación accionaria en ella y que, como funcionario, no ha
intervenido en alguna acción en beneficio de Braskem Idesa.
“Desde 1992, año en que ingresé por
primera vez a la administración pública federal, y hasta la fecha, no he tenido
participación alguna ni acciones en Grupo Idesa”, señaló en su carta fechada en
Washington el pasado miércoles 15.
Aseguró que ante un potencial
conflicto de interés, “como resultado de las actividades empresariales de mi
familia y mi responsabilidad como embajador de México en EUA, asenté esta
relación como parte de mi declaración patrimonial de intereses ante la
Secretaría de la Función Pública”.
Además, “puedo afirmar que no he intervenido en
asunto alguno relacionado con la empresa de mi familia, incluyendo cualquiera
que tenga que ver con su asociación con Braskem a través de Braskem Idesa”.
Las aseveraciones del embajador
respecto de la inexistencia de un conflicto de interés, sin embargo, son
difíciles de corroborar. En todas sus declaraciones públicas ha evitado que se
conozca su situación patrimonial.
Es más, en
su última declaración, del 29 de abril de ese año, fue claro: “No estoy de acuerdo en hacer público mi
posible conflicto de interés”.
La Ley Federal de Responsabilidades
Administrativas de los Servidores Públicos establece hasta el cuarto grado de
parentesco la posibilidad de que un servidor público se beneficie en asuntos de
interés personal, familiar o de negocios.
En su carta,
el embajador Gerónimo Gutiérrez precisó
que su padre fue presidente de Idesa durante 15 años y que la sociedad del
grupo mexicano con la filial brasileña de Odebrecht va a aportar la información
que les requiera la autoridad.
Rocío Nahle
García, coordinadora del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de
Diputados, considera que a raíz del
escándalo internacional de Odebrecht, el prestigio de Idesa está en peligro,
pues ahí tiene su capital como empresa que vende en 30 países.
El escándalo de Odebrecht colocó a
Idesa “al filo del daño colateral, pues, al final de cuentas, quedó bailando en
una pista con un socio incómodo que hoy está en la cárcel”, dice a Proceso, en alusión a los
ejecutivos de Odebrecht ahora procesados bajo prisión en Brasil.
Ingeniera
química especializada en petroquímica e integrante de la Comisión de Energía de
la Cámara de Diputados, Nahle cuenta que Idesa fue invitada por el gobierno de
Calderón para participar en Etileno XXI, en tanto que otras como Alfa y
Mexichem declinaron seguir en el proyecto.
Asegura que cuando a Idesa le
propusieron el proyecto, le pusieron sobre la mesa a Braskem con un gran flujo
de capital, bajo la promoción de la entonces secretaria de Energía de Calderón,
Georgina Kessel Martínez. “Fue el propio gobierno de Calderón que promovió y
presentó a los brasileños con Idesa”, dice la legisladora, quien se entrevistó con integrantes de
la empresa mexicana.
La sociedad
Braskem Idesa fue en noviembre de 2009 y en
febrero de 2010 firmó con el gobierno de Calderón el contrato de Etileno XXI.
La planta entró en funcionamiento en junio de 2016, con un costo de 5 mil
millones de dólares.
En octubre
de 2010, Nahle pidió información sobre
la venta de gas etano por parte de Pemex Gas y Petroquímica Básica de Pemex
(PGPB) a Braskem Idesa para Etileno XXI.
PGPB rechazó la petición de
información por considerarla “confidencial y estratégica”. A través de un recurso de
impugnación, el entonces Instituto Federal de Acceso a la Información Pública ordenó que se entregaran los datos
requeridos, pero Braskem e Idesa se ampararon por separado para impedir que se
conociera el contrato. En particular, la fórmula a través de la cual Pemex les
va a vender la materia prima origen del polietileno, utilizado en la millonaria
industria del plástico. Ambas empresas argumentaron que de darse a conocer,
perderían su ventaja competitiva.
El dato clave es que Pemex le venderá
al consorcio el gas más barato respecto de los precios internacionales. El
compromiso que adquirió el Estado mexicano es venderle al consorcio
méxico-brasileño 66 mil barriles diarios de gas etano durante 25 años, con la
posibilidad de que la demanda de la empresa aumente y, en caso de
incumplimiento, Pemex será sancionada, aunque el monto o tipo de castigo se
mantiene en reserva.
El
desmantelamiento.
La llegada
de Marcelo Odebrecht a México implicó algo más que grandes negocios para los
brasileños, o presuntos y millonarios sobornos a funcionarios mexicanos. Su peor consecuencia ha sido el lento y
perenne desmantelamiento de los complejos petroquímicos mexicanos.
El contrato con Braskem Idesa, que se
firmó cuando el director de Pemex Gas y Petroquímica era Jordy Herrera, ha
mermado la capacidad de producción petroquímica de Pemex, limitándola hasta en
30 o 40%, según cálculos de la diputada Nahle.
A la falta de insumos, que
Braskem-Idesa retiene, se ha sumado la suspensión de obra y mantenimiento de
los dos principales complejos petroquímicos propiedad del gobierno: Morelos y
La Cangrejera, así como la subasta de terrenos y maquinaria de la planta
petroquímica Escolín el próximo viernes 24, para que la iniciativa privada los
transforme ahora en zonas residenciales.
Esto es, en suma, el efecto
devastador en una de las áreas de Pemex que trajo consigo la llegada de Marcelo
Odebrecht a México, según se deriva de documentos internos de Pemex, como el
contrato Pemex-Braskem-Idesa, convocatorias de licitaciones y documentos
internos de Idesa de los cuales Proceso tiene copias.
2008, el
Inicio.
Desde 1998,
en el gobierno del priista Ernesto Zedillo, se intentó privatizar el complejo
petroquímico Morelos. Idesa fue invitada, pero el proyecto fracasó.
A la llegada
de Vicente Fox se pretendió construir una gran planta generadora de etileno. Su
nombre sería Fénix, pero también fracasó. Felipe Calderón, quien en 2003 fungía
como secretario de Energía, se llevó la idea a su gobierno y retomó el proyecto
en 2008.
Su principal invitado era Idesa, que
ya tenía un largo camino en el tema. Braskem, la empresa de Marcelo Odebrecht,
aún no figuraba. De hecho, las concursantes fueron Idesa, Mexichem, Alfa y
Grupo Mexicano de Inversionistas.
En marzo de 2008 Braskem decide
unirse a Grupo Mexicano de Inversionistas; Mexichem y Alfa declinan seguir en
la puja por la planta de Etileno. Así, para noviembre de 2009, Braskem-Idesa
presenta la propuesta económica que se queda con el contrato millonario de gas
etano.
La Planta Etileno XXI se echó a andar
en junio de 2016 con un costo de 5 mil millones de dólares, pero en el camino,
el gobierno de Felipe Calderón se encargó de ir minando a los competidores de
Braskem: las plantas petroquímicas del gobierno.
Si en el gobierno de Carlos Salinas
de Gortari México contaba con 237 plantas petroquímicas, en la administración
de Felipe Calderón apenas llegaban a 67.
México contaba con cinco complejos
petroquímicos: Morelos, La Cangrejera, Pajaritos, Cosoleacaque y San Martín
Texmelucan, además de las “unidades petroquímicas” como Escolín, Tula y
Camargo.
Hoy Pajaritos ya no existe luego de
la explosión ocurrida en 2016, mientras que Escolín fue una de las unidades que
se dejó “morir” al grado de que hoy, parte de sus terrenos y maquinaria,
propiedad de Pemex, están siendo subastadas.
Apenas el pasado 25 de octubre, Pemex lanzó la
convocatoria para participar en la licitación pública a todos aquellos que
pretendan utilizar los terrenos para “actividades no residenciales” o a instituciones
de crédito que funjan como fideicomisarios para usarlos con “fines
residenciales”.
La subasta incluye los terrenos de la
petroquímica Escolín, ubicados entre Poza Rica y Coatzintla, Veracruz. Una
primera subasta es de 602 mil 307 metros cuadrados con una construcción de 65
mil 991 metros cuadrados, el valor de referencia es de mil 572 millones de
pesos.
La segunda subasta de los terrenos de
la petroquímica Escolín son una superficie de 30 mil 396 metros cuadrados y una
construcción de tres mil 98 metros cuadrados, su monto de venta es de 68
millones de pesos.
La presentación de documentos y
aperturas económicas de los postores será el próximo viernes 24.
El presidente municipal de Poza Rica,
Francisco Javier Velázquez Vallejo, envió al director general de Pemex, José
Antonio González Anaya, una carta donde le expresa su inconformidad por la
subasta de los terrenos. Le pide su cancelación y solicita se les cedan los
derechos de los poco más de 630 mil metros cuadrados para desarrollar en ellos
proyectos económicos sustentables.
Le recuerda que Poza Rica es uno de
los municipios petroleros “que más han aportado riqueza y trabajo a México”. Hasta el momento González Anaya no
ha respondido y la subasta sigue en pie.
Difícilmente, el director de Pemex
dejará pasar la posibilidad de subastar los terrenos de la petroquímica, pues
implicaría dejar de recibir poco más de mil 600 millones de pesos. Lo anterior
porque a su llegada a Pemex, en febrero de 2016, anunció recortes por 100 mil
millones de pesos como única manera de sacar adelante a la petrolera del país.
De acuerdo con el documento que
entregó a la Cámara de Diputados en febrero de ese año, la venta de los
terrenos ya los tenía en la mira. “Se tiene identificado un conjunto de
operaciones que pueden generar ingresos adicionales al presupuesto, por ejemplo,
desincorporación de diversos activos y monetizaciones”, se lee en el documento.
En el mismo texto se estableció que
los complejos petroquímicos pasarán de 5 mil 300 millones de pesos de
presupuesto a quedar en apenas 300 millones de pesos. Esto implicó “diferir o
replantear inversiones”.
Para el caso del complejo
petroquímico Morelos se disminuyeron 17 millones de pesos, con lo cual se
suspendieron trabajos de obra civil, suministro y puesta en operación, y en el
de La Cangrejera, se eliminaron 78 millones, lo que significó “suspender la
rehabilitación de talleres de mantenimiento”. También se planteó restarle 81
millones de pesos a Pajaritos, pero esta finalmente explotó y salió del
mercado.
Rocío Nahle sostiene que las petroquímicas están
trabajando a 30%. Desde 2010 dijo que Etileno XXI sería una competencia desleal
para Pemex, pues el gobierno terminaría retirándole el gas etano a las
petroquímicas para dárselo a Odebrecht. Y ocurrió.
El 15 de
noviembre de este año, el reportero Gerardo Enríquez, del Diario del Istmo de
Coatzacoalcos, reveló que Pemex importará gas etano de Texas o Pensilvania para
surtir los complejos de La Cangrejera y Morelos. “El producto llegará en barco
procedente de Estados Unidos y se almacenará en la Terminal Refrigerada de Pajaritos
y posteriormente se distribuirá por tubería a las plantas de polietileno de La
Cangrejera y Morelos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.