Los productores de goma de opio del
sur de México, cuya actividad ayudó a 'alimentar' el consumo de heroína en
Estados Unidos, dicen que los precios de su producto ha caído tanto -al parecer
por la popularidad de opioides sintéticos como el fentanilo- que han decidido
regresar a un cultivo que conocen muy bien: la mariguana.
Asediados por la pobreza y el
desempleo, los campesinos de las montañas de Guerrero que rodean las
comunidades de Tenantla y Amatitlán aseguran que los precios de la pasta de
opio, que se obtiene del bulbo de amapola, han caído tanto que no alcanzan para
cubrir el costo de plantar, fertilizar, irrigar, limpiar y cosechar la materia
prima de la heroína.
Un productor
local señala lo que solía ser un campo
de amapolas en una colina. Se pueden ver los tallos secos de las flores de la
cosecha del año pasado entre las plantas de mariguana cultivadas este año.
“Probablemente vamos a sembrar de los
dos”, dijo el
robusto campesino, quien pidió no ser identificado por temor a ser arrestado
por las autoridades.
Pero otro
campesino con collares ostentosos en la comunidad cercana de Amatitlán puntualizó que ya no plantará amapola.
“Si voy a trabajar tres meses para
ganar 5 mil pesos (aproximadamente 250 dólares), mejor hago otra cosa. Es más
fácil sembrar mariguana, no se plaga tanto”.
Lo que ha motivado este cambio es el
desplome en los precios que pagan las bandas de narcotraficantes por un kilo de
pasta de opio. Hace unos años, en su mejor momento, los campesinos detallan que
podían obtener entre 20 mil y 25 mil pesos (mil y mil 250 dólares) por kilo.
Este año, los precios han caído a 5 mil pesos (250 dólares).
El campesino
de Amatitlán culpa de la caída en los
precios a los opioides sintéticos como el fentanilo.
Con cada vez
mayor frecuencia, los grupos de
narcotraficantes venden fentanilo en forma de pastillas o producen heroína a
partir del fentanilo para aumentar su potencia, lo que reduce la demanda de
opioides naturales.
Eso también tiene repercusiones en la
epidemia de consumo de opioides en Estados Unidos, de acuerdo con autoridades
judiciales norteamericanas.
“Algunos indicadores de la heroína
dejan entrever que el fentanilo está impactando significativamente la cuota de
mercado y, en algunas regiones, incluso está sustituyendo al mercado de
heroína”, informó la
DEA en su reporte nacional anual de 2017.
Un
funcionario estadounidense que no estaba autorizado a ser identificado por
nombre señaló que, para los
narcotraficantes, los sintéticos tienen sus ventajas.
No se ven afectados por el clima, las
redadas o bandas rivales, y se pueden ordenar por correo a laboratorios chinos,
lo que les ahorra mucho del trabajo y de los problemas derivados de comprar
pequeñas cantidades de pasta de opio a los campesinos, procesarla para
convertirla en heroína y meterla de contrabando al mercado estadounidense.
Aun así, las cifras de la DEA indican que el flujo
de heroína orgánica ha sido elevado y está en aumento en los últimos años, y el
funcionario calculó que podrían pasar entre cinco y 10 años para que el
crecimiento del fentanilo afecte significativamente esa tendencia.
Hay “mucha heroína viajando hacia el
norte”, dijo el
funcionario.
Sin embargo,
autoridades de Guerrero -una de las
zonas de cultivo de amapola más grandes de México, junto con Durango, Chihuahua
y Sinaloa- afirman que ya han visto en el terreno los efectos de la caída en
los precios del opio.
“La entrada de sustancias de origen
sintético está provocando que la demanda de drogas de origen vegetal, como es
la amapola, baje de precio, y esto está generando una merma en el ingreso de
los grupos criminales”, explicó el portavoz de seguridad estatal de Guerrero, Roberto Álvarez.
“Entonces, si hay una crisis
económica en el ingreso de los grupos delictivos, lo que está provocándose es
una diversificación en la actividad de los grupos criminales”, precisó Álvarez, quien apuntó que algunas bandas han empezado a
robar vehículos en la transitada autopista que conecta la Ciudad de México con
el conocido puerto de Acapulco, algo que no solía suceder.
“Y también obviamente la extorsión, o
bien el secuestro”, añadió. “De repente ven que bajaron sus ingresos; entonces
buscan otras maneras de hacerse de ingresos”.
Este mes, por ejemplo, en una ciudad al otro lado de
las montañas de Guerrero, la planta de distribución local de Pepsi cerró debido
a extorsiones del crimen organizado.
Y hace pocos meses, Coca-Cola hizo lo
propio por las mismas razones. Las compañías así de grandes en general no
habían sido víctimas de este tipo de delitos.
Las cifras
del Gobierno indican que la erradicación de opio a nivel nacional sigue siendo
elevada y que incluso podría estar en aumento: en los primeros meses de 2018,
los soldados destruyeron 12 mil 834 hectáreas de amapola, y sólo 720 hectáreas
de mariguana.
Pero eso
también indica que el Ejército mexicano
está poniendo un mayor enfoque en la amapola que en la mariguana. Después de
todo, el Ejército ha incautado en promedio 850 toneladas de mariguana
deshidratada anualmente en los últimos años, lo que deja entrever que hay miles
de hectáreas cultivadas.
Los campesinos de Guerrero mencionan
que las autoridades sí se enfocan más en erradicar la amapola. Señalaron un
sitio en un estrecho valle que fue rociado con herbicida por un avión del
Gobierno hace unos tres meses. No se han fumigado los campos de mariguana en el
mismo valle.
Los habitantes de las comunidades
detallan que los campesinos han sembrado ambos cultivos desde la década de
1970, y que los precios de ambos han caído constantemente.
La mariguana que alguna vez se vendió
en unos 40 dólares por kilo hoy se vende en 10. Los productores no hacen mucho
dinero con ninguno de esos cultivos.
El factor
decisivo para muchos agricultores es el costo y el esfuerzo que implican. La amapola requiere irrigación,
fertilización y aplicación constante de pesticidas. Recolectar la goma de opio
es una labor delicada y tardada: el bulbo de la amapola es cortado y rallado,
muchas veces por peones que sólo llegan a recolectar una pequeña cantidad cada
día.
Aunque algunos peones cobran apenas
el equivalente a 7 dólares por día, los que se dedican a la amapola cobran el
doble, lo que reduce cualquier posible ganancia. La mariguana no es tan
propensa a las plagas, y la cosecha es más sencilla.
También existe la posibilidad de que el cultivo de
mariguana sea legalizado. México ya ha aprobado el cultivo para consumo
personal a algunos individuos, aunque no ha legalizado la producción comercial.
Algunos creen que el cultivo legal de
mariguana a escala comercial podría ayudar a las comunidades de la sierra de
Guerrero, que se han visto azotadas por la violencia desde que subió el precio
del opio y donde las bandas criminales se disputan el control de la zona.
Civiles organizados y armados con fusiles de asalto vigilan comunidades como la
de Tenantla 24 horas al día.
Humberto
Nava Reyna, presidente del Consejo Supremo de los Pueblos del Filo Mayor, un
grupo que promueve proyectos de desarrollo en las montañas, declaró que “todos sabemos que la economía
de esta zona del estado de Guerrero, la parte alta, se dedica a la siembra de
mariguana y amapola... lo que pedimos es que se regularice, se reglamente”.
En términos más amplios, es un
capítulo más en la historia cíclica de la agricultura en los trópicos, en la
que los campesinos viven auges con cultivos como el café, y luego padecen
debido a enfermedades o caídas en los precios.
“En los setenta el mayor cultivo que
sembraba era la mariguana, después bajó la mariguana y subió lo que es la
amapola”, comentó Nava. “Ahora están buscando la regulación de la mariguana”.
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