Claudia
Altamirano | Ernesto Aroche.
La red de
empresas proveedoras de equipo e instrumental médico que funcionarios del
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) solaparon no sólo simuló competencia
y pagó favores a los responsables de otorgar los contratos, también falsificó registros sanitarios para
seguir vendiendo equipo y utilizó el nombre y los documentos oficiales de una
empresa para participar en licitaciones, sin autorización de la dueña.
María Isabel Camacho Ruiz, cabeza de
la red, utilizó a dos empresas: International Equipment JCB —de la que es
apoderada según el acta ante Registro Público— e Innovación MEC, compañía
constituida por Miriam Escalona, exabogada de Camacho Ruiz, para vender equipos
al IMSS que no tenían registro sanitario ni eran de la marca que informaron en
su oferta.
A Innovación MEC la usó para vender
equipo de alta especialización médica, como unidades de monitoreo de signos
vitales, equipo de diagnóstico cardíaco y de rayos X, mobiliario hospitalario
como camillas y camas especiales, entre otros.
Pero la usó sin permiso de la
propietaria legal de la empresa, quien había trabajado con María Isabel Camacho
meses antes de que empezaran a usar a esta empresa.
Innovación MEC es propiedad de Miriam
Escalona y su sobrino Guillermo Escalona, pero fue usada para facturar al menos
26 millones de pesos sin la autorización ni el conocimiento de ellos, para lo
cual falsificaron firmas y usurparon su identidad ante el IMSS, la Secretaría
de la Defensa (Sedena) y en trámites bancarios.
Registros
sanitarios apócrifos.
La falta de registros que avalen el
funcionamiento correcto y el respeto a las normas técnicas exigidas por la
Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para
los equipos médicos no impidió a María Isabel Camacho seguir haciendo negocios
con el IMSS.
A través de
su red de empresas, vendió al instituto
encargado de la salud pública equipo de Rayos X que carecía de permisos
sanitarios y que no era de la marca Advanced, de la que su empresa Dacega
Corporation es distribuidora.
En la
licitación T294-2015, que se realizó en diciembre de 2015, la empresa
Innovación MEC participó en un concurso cerrado para venderle al hospital
general de Zona 68, de la delegación regional Oriente del Estado de México, una
“Unidad Radiológica y Fluoroscópica Transportable Tipo Arco en C”.
En el proceso, la compañía presentó
un registro sanitario folio 0359E2014. En el documento, del que Animal Político
tiene copia, se lee que dicho registro fue otorgado por la Cofepris a la
empresa Dacega, y permitía comercializar un “Sistema de Imagen de Rayos X
Advanced TRX”.
Sin embargo,
en los archivos de Cofepris lo que se
observa es que ese registro se otorgó, en realidad, a la empresa Karl Storz
Endoscopía México para la venta de Fibroscopios – Gastroenterológicos.
Cofepris confirmó a Animal Político que el registro
sanitario no se le otorgó a ninguna de las empresas de la red. Este último dato
también fue confirmado por el IMSS.
En la revisión de la base de datos de
licitaciones de Compranet se confirmó que el Instituto le compró ese equipo a
dos de las empresas de la red de María Isabel Camacho: Innovación MEC (un
equipo) y a JCB (tres equipos) pagando por ello un total de 16.7 millones de
pesos.
Además de presentar registros falsos
en la licitación, Innovación MEC y JCB falsearon la marca del equipo. Animal Político consultó a la compañía Advanced Instrumentations, ubicada en Miami,
Florida, para confirmar que hubiera vendido a las empresas de la red la Unidad
Radiológica Fluoroscópica con Arco en C. En entrevista telefónica la firma
desmintió este dato, ya que no es fabricante de ese modelo.
Agregó que ya tenían conocimiento del
caso porque los han buscado de hospitales mexicanos (sin detallar cuáles) para
solicitarles refacciones de esos equipos, pero no cuentan con ellas ya que ese
modelo no existe en la marca.
El caso de la unidad radiológica no
fue el único en el que las empresas de la red presentaron información falsa en
las licitaciones.
En 2016, en una compra conjunta entre el IMSS y la
Sedena marcada con el folio E11-2016, los peritos que revisaron las propuestas
de equipo detectaron un nuevo uso ilegal de los registros sanitarios.
En esa
ocasión, la empresa Innovación MEC
intentó vender a ambas dependencias varias Centrales de Monitoreo hospitalario
y una Unidad de Anestesia básica. Al comprobarse que los registros sanitarios
presentados no correspondían a los equipos, y que incluso los equipos ofertados
no eran de los mismos modelos de la documentación técnica, fueron rechazados de
la competencia.
Esa situación no detuvo a la red de
empresa, ni provocó que los funcionarios del IMSS dejaran de comprarle equipo a
la red.
Usurparon la
empresa.
Del uso ilícito de Innovación MEC
para vender equipo al IMSS, Escalona Correa se enteró dos años y medio después
de que dejó de laborar en la empresa de María Isabel Camacho; para ese momento
la empresa ya había ganado 47 licitaciones, había generado 330 facturas por la
venta de –entre otros equipos– 174 electrocardiógrafos, por lo cual emprendió
una batalla legal contra Camacho Ruiz para deslindarse de estas acciones.
Escalona proporcionó a Animal Político los
documentos que prueban que esta red utilizó el domicilio de su empresa para
otras en las licitaciones; registró como empleados suyos a miembros de la red,
incluido un exfuncionario del IMSS y su madre; falsificó su firma en facturas y
realizó movimientos hacendarios de manera virtual.
En
entrevista la contadora Isabel Camacho,
su abogado Jorge Federico Solórzano y su socio, el exfuncionario Javier Israel
Fernández negaron las acusaciones y aseguraron que se trata de un intento de
extorsión por parte de Escalona.
Animal
Político solicitó al IMSS su postura
respecto a los contratos firmados con una empresa cuya propiedad nunca
confirmó, lo único que dijo la institución es que no había ninguna
investigación al respecto.
El origen de
Innovación MEC.
De acuerdo con el testimonio de
Escalona Correa, sustentado por documentos probatorios que presentó en la
demanda mercantil que inició hace unos meses, la abogada conoció a María Isabel
Camacho en 2011, cuando le vendió un inmueble en la colonia San Jerónimo
Aculco. A los pocos meses se convirtió en su representante legal para los
trámites que requerían sus empresas, particularmente la obtención de registros
sanitarios de sus equipos ante la Cofepris.
Tras dos años de colaboración,
Camacho Ruiz le sugirió crear su propia empresa para vender equipo médico.
Escalona Correa decidió seguir la sugerencia y registró a la empresa Innovación
MEC, que según su acta ante Registro Público tiene dos socios: Escalona Correa
y su sobrino Guillermo Escalona Olivares, únicos apoderados y administradores
de la empresa.
“Cuando me di cuenta que había cosas
raras decidí salirme. Yo tramitaba los permisos ante Cofepris y encontré uno
que estaba raro; cuando le pregunté a Javier me dijo que ese equipo no tenía y
que yo lo ‘hiciera’ ahí mismo, o sea que lo fabricara. Yo les dije que a esas
cosas no le iba a entrar y renuncié” dijo Miriam Escalona.
La mujer se refiere a Javier Israel
Fernández López, socio de Isabel Camacho y exsubdirector del Hospital de
Ginecobstetricia ‘Luis Castelazo Ayala’ del IMSS, quien fue registrado como
empleado de Innovación MEC junto con su madre, Cristina López, según consta en
los recibos de nómina que el Servicio de Administración Tributaria (SAT)
entregó a Escalona cuando ella realizó su investigación para iniciar la demanda
mercantil.
Tras
renunciar a su trabajo con María Isabel Camacho, la abogada solicitó dejar por escrito y ante notario los trámites
necesarios para revocarle legalmente todos los cargos que tenía en la red:
comisaria de cinco de las seis empresas; representante ante el SAT de DCG
Technology; representante ante el IMSS de MED Prime; responsable sanitario de
JCB; así como todas las obligaciones legales y fiscales derivadas de su propia
empresa, Innovación MEC, para lo cual solicitó a Isabel le firmara una
transmisión de las acciones.
Ambas
firmaron un acta con estos compromisos –Animal Político cuenta con copia del
documento- pero Isabel sólo cumplió con
revocarle los cargos en su red de empresas: nunca convocó a una asamblea de
accionistas para adquirir Innovación MEC y sin embargo, la utilizó para
conseguir más contratos con el IMSS.
De acuerdo
con la información registrada en el portal de adquisiciones del gobierno
Compranet, consultada por este medio, Innovación MEC ha cobrado al IMSS 26
millones, 424 mil 468 pesos a través de 47 procedimientos: 31 licitaciones
públicas, cinco invitaciones a por lo menos tres empresas y nueve
adjudicaciones directas. En estas últimas también resultaron beneficiadas otras
empresas de la red: MED Prime, DCG e International Equipment JCB –de las cuales
Isabel Camacho es apoderada legal-, así como Dacega Corporation, administrada
por Camacho.
Escalona Correa asegura que nunca
tuvo conocimiento de ninguno de estos movimientos hasta mediados de 2017 cuando
otro exempleado de Camacho, que también dejó la red por las irregularidades que
ahí ocurrían, le avisó que su nombre seguía apareciendo en documentos de otra
de las empresas, por lo que la abogada solicitó al IMSS toda la información
sobre los contratos celebrados con Innovación MEC; al SAT le pidió lo relativo
a trámites hacendarios y buscó a la empresa de facturación en línea Factorum
para que le entregara las facturas emitidas por su empresa: 330 en total. Así
fue como descubrió la actividad que por dos años tuvo su empresa sin su
consentimiento.
También descubrió que María Isabel Camacho y su
sobrina, Patricia Gutiérrez, abrieron una cuenta en BBVA Bancomer donde
recibían los pagos. Dicha institución bancaria es el tercer actor demandado por
Escalona, por haber permitido la apertura de una cuenta a nombre de una empresa
sin acreditar la propiedad o la identidad de quienes la abrieron. Frente a la
demanda mercantil, Bancomer envió una primera respuesta, en la que confirmó que
las firmas registradas en la cuenta son las de Patricia Gutiérrez e Isabel
Camacho.
Las
acusaciones mutuas.
Tanto
Fernández López como Isabel Camacho –también socios por la constitución en
enero pasado de una nueva empresa de la que ambos son accionistas: Proyectos
Médico- Hospitalarios de México–, admitieron en entrevista la existencia de la
red de empresas, pero negaron ser dueños del resto, sólo ella admitió la
propiedad de Dacega Corporation y rechazaron que se trate de simulación de
competencia.
Y aseguraron que todas las
imputaciones son un intento de extorsión por parte de Miriam Escalona.
“Estoy amenazada por parte de la
señora Miriam Escalona. Ella se dedica a la extorsión”, dijo Isabel Camacho en entrevista
con Animal Político.
En una segunda entrevista Fernández
López aseguró que han interpuesto denuncias formales contra Miriam Escalona por
robo y extorsión, pero no presentó ningún documento para sustentarlo.
Fernández acudió acompañado de Jorge Federico
Solórzano, otro de los abogados de Camacho Ruiz, quien ha acudido como
representante de Innovación MEC ante el IMSS para las licitaciones, y cuyo
nombre y firma como “representante legal” aparece en garantías de los equipos
vendidos por MEC.
Cuestionado sobre estos documentos,
Solórzano Medinilla se limitó a responder que el documento mostrado “es una
copia fotostática”, sin negar que se tratara de su firma.
La demanda mercantil de Miriam
Escalona presentada ante el juzgado 11 de Distrito sigue en marcha, ya que
según la abogada, quiere quedar libre de responsabilidades por el uso que se
dio a su empresa sin su consentimiento, además de reparar su reputación ante
las acusaciones de extorsión por parte de la red de Isabel Camacho Ruiz.
“Ella me mandó decir que me calmara
porque tenía conocidos a nivel Presidencia y en nuestro país vemos día a día
que las personas que denuncian son asesinadas. A mí lo que me preocupa es mi
familia, mi equipo de trabajo y mi trayectoria porque yo tengo un nombre, una
reputación, un buró de crédito, muchas cosas que yo construí y no es posible
que alguien venga y me lo robe, porque eso hizo, me robó la identidad”, puntualizó Escalona Correa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.