Martín Moreno.
Desde el año pasado, el equipo cercano de Andrés Manuel López
Obrador se reunió, al menos, en dos ocasiones con Santiago Levy – ex
subsecretario de Hacienda y padre del exitoso programa “Oportunidades” que
benefició a los más pobres del país-, para sondear la posibilidad de integrarse
al proyecto económico del tabasqueño, que desde entonces lideraba las encuestas
como el precandidato con mayores probabilidades de ganar la presidencia.
Levy se mostró cauteloso, en principio, aunque la idea no le
disgustó. De momento, continuaría como vicepresidente del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID). Pero el primer contacto ya estaba hecho.
Vino otra plática, una especie de “round de sombra”, un tanto
más relajada.
La intención, el año pasado, era una: que Levy – un
economista cercano a Ernesto Zedillo y financiero respetado en la comunidad
internacional-, fuera el próximo secretario de Hacienda del gobierno de la auto
bautizada Cuarta Transformación: el de AMLO.
Levy fue prudente y decidió esperar a ver cómo soplaban los
vientos preelectorales.
Hoy por hoy, la elección presidencial prácticamente está
decidida: López Obrador tiene el triunfo en la bolsa, sobre todo después de la
encuesta del miércoles 30 de mayo del diario Reforma – cuyas encuestas han sido
las más certeras desde 2012-, y en la cual AMLO aventaja al 2 x 1 a Ricardo
Anaya (52 sobre 26% de intención del voto), y 33 puntos por encima de Pepe
Meade, estancado en un tercer lugar inamovible y condenatorio. No dio para más.
Así, Levy se habría
reunido, prácticamente, con el próximo presidente de México. De darse las
cosas, cumpliría uno de sus sueños: ser secretario de Hacienda.
Pero desde esta semana,
trascendió y algunos medios lo confirmaron – entre ellos la Agencia Apro-, que
no solo Santiago Levy se integraría al equipo económico-financiero de AMLO,
sino también, llegaría otro peso pesado de las finanzas nacionales: el ex
secretario de Hacienda, Guillermo Ortiz Martínez.
“Apro pudo confirmar
con el equipo del candidato de la coalición Juntos Haremos Historia que,
efectivamente, sumará a los dos mencionados (Levy y Ortiz) con el objeto de dar
certidumbre a los empresarios ante un virtual triunfo del ex jefe de Gobierno
en las elecciones del próximo 1 de julio”, citó ayer la agencia informativa de
la revista Proceso, bajo la firma del reportero Arturo Rodríguez García.
Y en esta columna de SinEmbargoMX podemos confirmar de los
acercamientos entre el equipo de AMLO y Santiago Levy, además de que,
ciertamente, también se ha planteado la inclusión de Ortiz Martínez.
Levy estaba contemplado desde 2017. Eso es un hecho.
Sin embargo, ¿porqué también ahora se menciona a Ortiz
Martínez para apoyar al gobierno de AMLO, aunque el propio candidato de Morena
lo negó ayer por la tarde?
Aún más:
¿Por qué AMLO niega también algún acercamiento con Levy
cuando, efectivamente, sí se ha dialogado con el ex director del IMSS?
Dos eventos que
comenzaron a enturbiar el virtual triunfo de AMLO; que amenazaban con dinamitar
su victoria el próximo uno de julio, y que, de no atenderse con eficacia,
podrían provocar una desestabilización económico-financiera de proporciones
funestas durante el próximo gobierno (salida de capitales, falta de confianza
empresarial, cancelación de proyectos, desempleo, mayor devaluación y una
crisis económica que ensombrecería al sexenio que llegaba), han prendido las
luces rojas en el círculo cercano a AMLO.
¿Cuáles son esos eventos amenazantes para AMLO?
Primero: el
enfrentamiento con los empresarios. En un arrebato, López Obrador calificó de
“minoría rapaz” a un grupo reducido de empresarios, sí, pero con un peso
específico dentro de los barones del capital. Bajo el lema de “si ofenden a
uno, ofenden a todos”, el Consejo Coordinador Empresarial reclamó a AMLO, calificándolo
de intolerante. Hubo fuego cruzado. El enfrentamiento subía de tono, sobre todo
después de que Carlos Slim se sumaba a la discusión por el conflicto del nuevo
Aeropuerto. AMLO tenía muchos flancos abiertos con la iniciativa privada, y la
historia nos ha demostrado que los pleitos entre gobierno y empresarios solo
han generado crisis, inestabilidad y malas noticias para los bolsillos de
millones. Era necesario acabar con esta reyerta.
Segundo: la
radicalización de Donald Trump respecto al Tratado de Libre Comercio (TLC), hoy
torpedeado, vulnerado y tambaleante. A la gandallez comercial del presidente
estadounidense se sumó, la semana pasada, una decisión calificada por Canadá
como arbitraria: la aplicación unilateral de aranceles a productos de importación,
como acero y aluminio, con lo que se abrió una guerra comercial dentro del TLC.
El gobierno de EPN – arrodillado a Trump desde aquella desafortunada y
agraviante visita a México en septiembre de 2016 y sin ninguna autoridad moral
ante el coloso del norte-, está rebasado. AMLO ha pedido, no sin falta de
razón, que sea el nuevo gobierno quien negocie directamente el TLC con EU y
Canadá.
Es, entonces, y tras
estas dos poderosas y preocupantes razones, por las cuáles dentro del equipo de
AMLO se llegó a una conclusión: si bien el proyectado secretario de Hacienda
contemplado por el tabasqueño, el economista Carlos Urzúa, es bien reconocido –
fue confirmado inclusive ayer por AMLO como próximo titular de Hacienda-,
también es cierto que no es del peso financiero de Santiago Levy. Se necesitan
funcionarios que garanticen y generen mayor confianza ante el empresariado
nacional, el gobierno de EU y la comunidad financiera internacional.
Y por ello, se habla hoy de Guillermo Ortiz Martínez.
A pesar de que AMLO lo niega, su equipo lo confirma: es viable que Santiago Levy y Ortiz
Martínez sean los garantes para terminar, por un lado, el enfrentamiento de
AMLO contra los empresarios. Su llegada sería bien recibida tanto por los de
casa como por los foráneos. Y como ya sabemos que en política no hay
coincidencias, justo al confirmarse por algunos medios la incorporación de Levy
y de Ortiz al equipo de AMLO, éste se reunía con el influyente Consejo Mexicano
de Negocios (CMN), ofreciéndoles respeto.
Y, por otro lado, que
sean igualmente, aprovechando su experiencia, parte del equipo negociador del
TLC con el arrebatado Donald Trump enarbolando la bandera del proteccionismo.
Tienen las tablas y los contactos para hacerlo.
Sin duda.
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