El abandono escolar y los empleos mal
pagados son dos rasgos que caracterizan a los jóvenes en México, reveló un
reporte del Instituto Belisario Domínguez (IBD) de la Cámara de Senadores.
“A pesar de
que la matrícula de educación media y superior creció en 72.5 por ciento entre
2000 y 2015, persiste un grave fenómeno de abandono escolar en ambos niveles y
de aguda desigualdad en la calidad de la oferta educativa”, precisó el informe
“Oportunidades de educación y empleo para a juventud 2000-2017”.
De acuerdo con el informe, en el
periodo 2015-2016, el 15.5 por ciento de los jóvenes en México abandonó la
escuela por circunstancias socioeconómicas, familiares y personales, y las
relacionadas con la escuela.
Datos de la Encuesta Intercensal 2015
del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) arrojan que 2.02
millones de mujeres y hombres de 13 a 17 años, que deberían estar inscritos en
la educación secundaria o media, no asisten a la escuela.
Hay cuatro estados que tanto en 2000
como en 2015 registraron las tasas de escolarización más bajas del país
(menores al 30 por ciento): Chiapas, Michoacán, Guanajuato y Quintana Roo.
Después de ubicarse en el mismo rango en 2000, Zacatecas, Durango y Puebla
lograron, quince años después, un crecimiento mayor a 10 puntos porcentuales.
Guerrero y Oaxaca entraron en el rango de los porcentajes más bajos en 2015, al
incrementarse solo 7 puntos en cada caso.
La Ciudad de México es un caso
atípico, pues debido a la concentración de la población y de los servicios
educativos, es la entidad con los mayores porcentajes de asistencia en el país:
ahí acudían a la escuela 48 de cada 100 jóvenes en el año 2000 y 56 de cada 100
en 2015.
Entre 2000 y
2015 el número de jóvenes que
concluyeron la media superior pasó de 577 mil 784 a un millón 225 mil 111,
mientras que la matrícula de primer grado de educación superior pasó de 503 mil
909 a 893 mil 279, destacó el informe.
La posibilidad de acceso a la
educación se distribuye desigualmente entre regiones y entre estratos
socioeconómicos de la población: La matrícula de licenciatura se concentra en el centro del país y en algunas
otras entidades; la Ciudad de México y el Estado de México tienen la cuarta
parte de ella, y este indicador apenas se ha modificado desde el año 2000.
Entre ese año y 2015 solo Jalisco, Puebla, Veracruz y Nuevo León tuvieron
porcentajes superiores al 5 por ciento de la matrícula nacional.
Sin embargo,
el documento detalló que el incremento
en la cobertura no ha reducido la desigualdad de oportunidades de acceso a este
nivel, puesto que los nuevos espacios han sido ocupados por jóvenes cuyas
familias poseen mayores recursos socioeconómicos.
La proporción de estudiantes que
habiendo concluido la educación media no continúa hacia la educación superior
—ya sea porque no solicita su ingreso o porque es rechazada— ha sido creciente
desde el año 2000.
“México se
encuentra gravemente rezagado no solamente frente a los países de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sino también
respecto a los de América Latina”, indicó el documento del Instituto Belisario
Domínguez.
Destacó que el reto para ampliar las oportunidades de
educación superior es enorme: se tiene que dar cabida a todos los egresados se
requeriría crear instituciones, distribuidas regionalmente, con capacidad, en
conjunto, equivalente a la de la UNAM, que actualmente atiende casi 350 mil
estudiantes.
Al respecto,
la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior señaló que para los siguientes quince años
“se incrementará la demanda de ingreso a la educación superior como resultado
de la obligatoriedad de la educación media superior y su universalización para
2021, la disminución del abandono escolar en ese nivel y el mejoramiento del
índice de transición hacia la educación superior. Un escenario altamente
deseable para 2030 es que México haya entrado de lleno a la fase de universalización,
con una tasa bruta de cobertura del 65 por ciento y con una disminución notable
de las brechas estatales”.
SUELDO DE
PROFESIONISTAS CAE EN ÚLTIMOS DOS SEXENIOS.
De acuerdo con el documento, a partir
del año 2005 los ingresos mensuales de los jóvenes de 25 a 29 años se ha ido
reduciendo, sobre todo en aquellos con mayor estudio.
Por ejemplo,
el ingreso promedio mensual de las
mujeres con licenciatura en el año 2005 era de 8 mil 151 pesos y para 2017 bajó
a 5 mil 907 pesos. Para las que tenían alguna Maestría ascendía a 10 mil 816
pesos en 2005 y descendió a 9 mil 904 en el 2017. En el caso de quienes
estudiaron un Doctorado, el salario promedio en 2005 era de 15 mil 395 pesos y
cayó hasta los 8 mil 840 pesos el año pasado.
En el caso
de los hombres, el reporte del Instituto Belisario Domínguez arrojó que el salario que ganaban los que
estudiaron una carrera universitaria era de 8 mil 911 pesos mensuales en 2005 y
en 2017 pasó a 5 mil 766. Para los que tenían Maestría su sueldo era de 17 mil
574 en 2005, cifra menor a los 10 mil 69 pesos que ganaban en 2017. Los que
tenían un Doctorado su ingreso era de 16 mil 863 pesos en el 2005 y de 10 mil
163 en el 2017.

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