Una
administración a la que le restan seis meses de vida y que ya sabía que iba a
tener que entregar el poder a Morena, siguió dando obra para ciertos grupos
empresariales que fueron los consentidos de todo el sexenio peñanietista.
El domingo 1, mientras más de 30
millones de mexicanos elegían presidente a Andrés Manuel López Obrador,
entraron en vigor contratos para el mantenimiento de cuatro tramos carreteros
durante los próximos 10 años, que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes
(SCT) otorgó a consorcios formados por algunas de las empresas más beneficiadas
durante el sexenio de Peña Nieto.
Los
contratos, que abarcan la “prestación de servicios” en tramos carreteros de
Chiapas, Tamaulipas, San Luis Potosí y la Península de Yucatán, representaron
un costo de 24 mil 37 millones de pesos y beneficiaron,
entre otros, al empresario petrolero Ramiro Garza Cantú, también dueño del
periódico La Razón, así como a Alejandro Calzada Prats – hijo del priista
tabasqueño Feliciano Calzada Padrón, otrora secretario particular de Roberto
Madrazo Pintado–, a Jorge Miguel Melgarejo Haddad y a Víctor Ortiz Ensástegui.
Antes de obtener el contrato para la
conservación del tramo Matehuala-San Luis Potosí –por 5 mil 530 millones de
pesos–, la constructora Omega, de Melgarejo, ya había sido beneficiada con más
de 22 mil millones de pesos en la administración de Enrique Peña Nieto,
mediante contratos de obra en megaproyectos como el Nuevo Aeropuerto
Internacional de México (NAIM) y el desastroso proyecto del Tren Interurbano
México-Toluca, que ya costó 50% más de lo planeado y aún no entra en operación.
Calzada
Construcciones y Dragados del Sureste, de Calzada, también obtuvieron contratos para el NAIM y, junto con el de 4 mil 389
millones de pesos para el mantenimiento del tramo carretero Mérida-Campeche,
ganaron más de 3 mil millones de pesos en obra pública durante el sexenio.
En los
últimos meses Víctor Ortiz Ensástegui, dueño de Impulsora de Desarrollo
Integral y Gami Ingeniería, obtuvo dos
jugosos contratos: el de la conservación de la carretera Arriaga-Tapachula, por
9 mil 639 millones de pesos, y la construcción de un morro rompeolas en
Campeche por 92 millones de pesos. Estos contratos se suman a los más de 2 mil
255 millones de pesos que obtuvo el empresario durante el sexenio.
Para diseñar
los “esquemas de licitación” y realizar el proceso de adjudicación de los
contratos de mantenimiento de los tramos carreteros, la SCT –a cargo de Gerardo
Ruiz Esparza– tuvo la asesoría del influyente bufete Kuri Breña, Sánchez y
Aznar, S. C., cofundado en los noventa por Daniel Kuri Breña Romero de
Terreros, primo de José Antonio Meade Kuribreña, fracasado candidato del PRI a
la Presidencia.
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