A 10 meses del sismo que dejó en la
calle a decenas de personas, las obras de reconstrucción en Jojutla avanzan muy
lentamente y todavía hay familias que viven en la calle.
Entre el centro y la colonia Emiliano
Zapata, zonas con las mayores afectaciones tras el sismo, aún hay familias
viviendo en carpas y tiendas de campaña, mientras sus viviendas son levantadas
con recursos del gobierno y de la fundación Carlos Slim.
Los refugios que fueron instalados
durante la emergencia, particularmente en la alameda y en la unidad deportiva
denominada “La Perseverancia”, fueron desalojados en enero pasado por elementos
del Ejército Mexicano.
“Fue triste. A la gente se le dijo
que tenía que buscar otro lugar para vivir. Nadie creyó que se atreverían a
desalojar. Un día en la madrugada llegaron los militares y desalojaron a las
familias. ¿Y a dónde se fueron? Pues a donde pudieron, muchos de ellos siguen
sin nada, así como los dejó el sismo”, informó un vecino.
A un lado de
la alameda, sobre un predio que antes del 19 de septiembre era ocupado por “una
casa de adobe preciosa”, según Zavaleta Castro, hoy se observan dos tiendas de
campaña y una techumbre de láminas construida por sus habitantes. Un hombre con
pantalón y chanclas riega agua sobre las láminas “para bajar el calor”.
De hecho, algunas construcciones
apenas van a ser demolidas, mientras que la plaza principal, la alameda y otros
parques de la localidad continúan cercados con tablas, debido a los trabajos de
remodelación y en algunos de reconstrucción.
Hasta ahora se está pavimentando la
calle principal, y el palacio municipal sigue en ruinas porque no hay recursos
–8 millones de pesos, según las autoridades– para ser restaurado.
Durante un
recorrido por la plaza principal, el historiador Jesús Zavaleta Castro,
director del Centro de Documentación del Estado de Morelos, nacido en esta
ciudad, informó que una fuente que se
encontraba en el lugar no fue dañada por el sismo, más bien fue un “error” de
los contratistas, quienes la hicieron pedazos.
“Era un punto de encuentro de la
gente. Todos recordamos cómo en esa fuente vinimos de niños a jugar.
Desafortunadamente ahora fue destruida”, recordó.
De acuerdo con el historiador, la
fuente original era del siglo XIX, y luego de que fue destruida, hace 30 años,
se construyó una igual, que en septiembre pasado fue despedazada. El
contratista se comprometió a colocar una réplica en el mismo sitio, “pero debe
ser idéntica a la original, no a la réplica que terminó destruyendo”, abundó Zavaleta.
Algunas de las obras de reconstrucción
en Jojutla se realizan a través de donativos de la fundación Hogares, vinculada
al Infonavit, pero los trabajos de drenaje los paga el gobierno del estado.
La alameda, que sirvió de refugio a
las personas que se quedaron sin vivienda, ahora está cercada por una reja y
dentro se observa a trabajadores y varias máquinas. A unos metros, al cruzar la
calle, se encuentran restos de los que fue el Puente de los Suspiros, que
conectaba a Jojutla con Panchimalco y otras comunidades.
El puente, que resultó dañado por el
sismo del 19 de septiembre, era usado por los peatones, pero el 31 de mayo
pasado la empresa contratada por la Secretaría de Desarrollo Agrario,
Territorial y Urbano (Sedatu), responsable de la obra, decidió demolerlo,
dejando incomunicadas a ambas localidades.
De acuerdo con los vecinos, el pasado
primero de julio mucha gente no pudo votar porque la ausencia del puente
implicaba dar una larga vuelta, pero lo peor de todo es que las obras de
reconstrucción del puente están paradas y apenas se observan en el lugar unas
cintas rojas con la palabra: “peligro”.
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