Una treintena de
panistas, entre ex diputados y funcionarios, exigió hoy la renuncia del
dirigente del partido Damián Zepeda y de su ex candidato a la Presidencia,
Ricardo Anaya, debido a que no “tienen legitimidad colectiva” para continuar en
la dirigencia. El llamado se suma al de los gobernadores del Blanquiazul que
también han pedido una renovación urgente de la dirigencia.
Gobernadores del Partido Acción Nacional (PAN), entre ellos
el de Durango, José Rosas Aispuro, y el de Querétaro, Francisco Domínguez, manifestaron su rechazo a que el ex
candidato Ricardo Anaya Cortés y el actual dirigente del partido, Damián
Zepeda, continúen al frente del blanquiazul. Llamaron a una renovación urgente
de la dirigencia.
“Anaya, Zepeda y demás
equipo deben renunciar ya, no tienen legitimidad colectiva para seguir
conduciendo al partido. Deben convocar de inmediato a la renovación de órganos
estatutarios”,
dijeron en un comunicado.
“El resultado electoral
(de la elección del 1 de julio) los reprueba y desacredita su encargo para
nueva oportunidad de conducción. La institucionalidad del partido fue
fracturada por estar a merced de intereses personales. El partido debe
refundarse con nueva proyección de sus principios doctrinales y mayores
exigencias de vida ética y democrática interna”, agrega.
El documento, difundido por medios nacionales, está firmado por el ex Diputado federal,
Juan Miguel Alcántara Soria; la ex presidenta del Instituto Nacional de las
Mujeres, Patricia Espinosa Torres; la ex Diputada de Guanajuato, Raquel
Jiménez; el ex diputado federal, Salvador Abascal Carranza; el subsecretario de
Enlace Legislativo de Gobernación, Rubén Fernández Aceves; el ex diputado del
Estado de México, Javier Paz Zarza; el ex comisionado nacional de la Cofepris,
Miguel Ángel Toscano; y la ex Diputada María Concepción Ramírez.
Los firmantes también
critican que Anaya Cortés rompió con la esencia democrática del partido
mediante acciones inaceptables, entre las que destacaron la captura del padrón
de militantes y la concentración cupular del poder.
“La cancelación de la
pluralidad y de la competencia internas; corrupción, autoritarismo, persecución
de la disidencia, entre otras. La formación del frente fue intransitable para
buena parte de los panistas y conveniente solo para la perspectiva de Ricardo
Anaya”, añaden.
El Gobernador de Durango,
José Rosas Aispuro, dijo a Reforma, que construyó junto con otros siete
gobernadores panistas un bloque crítico del ex candidato presidencial. “Lo
saludable es que haya una renovación que permita que la dirigencia tenga
capacidad de mayor interlocución, cosa que ya no se tiene en este momento”.
No dio nombres, pero
habló de intentar formar un consenso al interior del partido.
“Es un tema que se
tiene que reflexionar. No quisiera hablar de nombres: lo que buscamos es que
haya mayores consensos. Yo a lo que abonaría es a la unidad, a la construcción
de acuerdos, a que podamos hacer una reflexión y que aceptemos que a lo mejor
todos tuvimos fallas, que cada quien las asumamos; pero en el caso de la
dirigencia es obvio que son más visibles por la responsabilidad que les tocó
vivir”, indicó.
Esta mañana, en entrevista, Francisco Domínguez, Gobernador
de Querétaro, destacó que “lo más maduro
es que se convoque a un cambio urgente antes del 25 de agosto para renovar la
dirigencia del PAN”.
“Ricardo Anaya sigue
siendo un activo para el PAN, está muy joven tiene 39 años, lo demostró en
campaña, pero como político, no como dirigente, se equivocaron en la estrategia
y Damián Zepeda tiene que asumir la responsabilidad”, consideró.
Domínguez dijo que lo
que buscan es que el próximo dirigente tome en cuenta a la militancia, a los
gobernadores y los liderazgos: “Vamos a estar abiertos a quien alce la mano y
vamos a buscar a alguien que incluya a la militancia que esta vez no se
incluyó, a los gobernantes y a los liderazgos de manera conjunta y un dirigente
que lleve a la competitividad al Partido Acción Nacional que tiene mucho que
dar”.
Por su parte, Fernando Doval, vocero del Comité Ejecutivo
Nacional (CEN) del PAN, destacó que la
prioridad del blanquiazul es defender los resultados positivos que obtuvieron
en las elecciones, mientras que la convocatoria para la renovación de la
dirigencia vendrá después.
“En estos momentos
precisos, la prioridad del partido es defender los triunfos que obtuvimos el 1
de julio, también en aquellos lugares donde creemos que hubo irregularidades, y
luego por supuesto se hará el análisis de lo que ocurrió en esta elección y se
convocará a la renovación de la dirigencia nacional”, precisó en entrevista la mañana de
este lunes.
Previendo una revuelta
como la que se está viviendo, un día antes de las elecciones el PAN desató una
tormenta interna al anunciar la expulsión de varios de sus miembros que han
sido opositores de Anaya Cortés. Los senadores Ernesto Cordero y Jorge Luis
Lavalle, así como la ex Diputada federal Eufrosina Cruz Mendoza, fueron
expulsado de las filas del blanquiazul. Los tres rechazaron constantemente la
candidatura de Anaya a la Presidencia.
Cordero demandó al
panista ante la Procuraduría General de la República (PGR) por presunto lavado
de dinero, lo que permitió a esa instancia, acusada de obrar a favor de José
Antonio Meade Kuribreña, judicializar el caso.
Un día antes, el 29 de
junio, se dio a conocer un video en el que Anaya advierte a un grupo de
notables que “hay un grupo de gente” en Acción Nacional que querrá “hacerse a
la mala del partido” una vez pasada la elección. Fue una reunión con motivo del
cierre de campaña realizado el pasado 27 de junio en León.
En un video de una duración de casi 30 segundos, el entonces
candidato presidencial llamo a sus allegados a cerrar filas. Les advierte que
grupos internos acecharán la dirigencia del PAN. “Hay que permanecer unidos”,
pidió.
Analistas dijeron a SinEmbargo desde la campaña que Acción
Nacional se enfrentaría a una encrucijada
después de los comicios presidenciales de 2018. Si ganaba, dijeron, “deberá
reestructurarse para ser más incluyente y unir los diferentes proyectos
políticos que se cuecen en su entraña”. Y si perdía, que fue lo que sucedió,
“existe la posibilidad de una ‘perredización’ del blanquiazul, es decir, que se
quiebre en facciones internas que limiten su capacidad de acuerdo y de acción”.
Politólogos afirmaron en entrevista con SinEmbargo que “esta elección va a cambiar el modelo de
sistema de partidos que vemos ahora”, algo que se está viendo. Otros coinciden
en que la del PAN es una crisis que viene de tiempo atrás, de Vicente Fox y de
Felipe Calderón.
“Cuando se tiene el
poder y se enfrenta uno al problema del cambio, el problema más complejo que
existe en la vida política, […] se necesita mucha inteligencia, mucha decisión
y suerte”, dijo a
SinEmbargo el pasado 2 de julio Lorenzo Meyer. Agregó que el primer presidente panista no sólo no supo “qué hacer con
la transición”: se alió con el PRI para garantizar la gobernabilidad, y sobre
todo, para evitar que la izquierda lo rebasara.
“[Vicente Fox]
compendió que el rival en serio era la izquierda -más con Andrés Manuel López
Obrador que con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano- y entonces vio en el PRI a un
aliado, [que implicó] mantener una parte sustantiva del pasado para no perder
el control del aparato administrativo y de gobierno frente al reto de la
izquierda”, explicó
entonces el profesor emérito del Colegio de México.
El foxismo, no buscó un
reencuentro de México con la democracia o un cambio de sistema político. Más
bien, evitar que la izquierda llegara a la Presidencia. Y el desafuero de López
Obrador “es el momento en que Fox renuncia, de manera clara, a la supuesta
herencia democrática del PAN”.
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