Hiram Almeida dejó la Secretaría de
Seguridad Pública (SSP) ayer. Antes, en la campaña electoral, Miguel Ángel
Mancera pidió licencia. Los dos encargados de la seguridad de la capital
mexicana se han ido a sus proyectos personales. Ambos formaban un equipo desde
que el segundo era Procurador de Justicia en la capital mexicana, antes de
convertirse en el alcalde. Ahora, la capital se queda sola para enfrentar el
aumento en homicidios y la presencia cada vez más evidente de los cárteles de
la droga.
Almeida no dio razones de su salida,
pero sí aseguró que se va satisfecho.
“Con la
satisfacción y la frente en alto de haber obtenido grandes resultados en el
combate frontal a la delincuencia”, dijo en un mensaje la noche de este
miércoles.
Pero las cifras no parecen estar muy
de acuerdo con el ex servidor público. Durante los tres años y seis meses que
estuvo al frente de la corporación encargada de garantizar la seguridad en la
capital del país, los cárteles han tomado fuerza y delitos como el asesinato y
el robo no han dejado de crecer, de acuerdo con los datos oficiales.
El pasado domingo, los capitalinos
decidieron arrebatar el mando del Gobierno capitalino al partido que lo gobernó
desde 1997, y dejarlo a Claudia Sheinbaum, del Movimiento de Regeneración
Nacional (Morena). Pero la candidata de izquierda debe esperar hasta diciembre
para asumir la seguridad. Mientras, la administración se queda en manos de un interino con apenas
experiencia en seguridad (aunque sí en consejerías jurídicas): José Ramón
Amieva. Él es el sustituto de Mancera. Amieva se ha desempeñado en la
Secretaría del Medio Ambiente, como subdirector jurídico de la Comisión de
Recursos Naturales, en la Secretaría de Desarrollo Económico y como Asesor Jurídico
del Secretario de Gobierno. Fue Coordinador General Jurídico del Jefe de
Gobierno y en 2007 se incorporó a la Procuraduría General de Justicia como
Coordinador de Asesores del Subprocurador de Control de Procesos; después pasó
a la Subprocuraduría Jurídica.
Almeida asumió el cargo en diciembre
de 2014, ese año la Ciudad de México, el cual cerró con un total de 749
asesinatos. Durante su primer año de gestión, la capital del país registró un
repunte en este delito y contabilizó 798 homicidios dolosos, de acuerdo con datos del
Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Lo
que significó una tasa de 9.01 por ciento por cada 100 mil habitantes.
El delito que más afectó a los
capitalinos ese año fueron los asaltos que, incluyendo todas las categorías
(robo a casa, a transeúnte, a transportista, de vehículo, entre otros, y con y
sin violencia), sumaron en total 77 mil 435 denuncias. Ese año se
contabilizaron también mil 522 delitos de narcomenudeo. Y según las cifras
oficiales, al menos 56 feminicidios.
Para 2016,
su segundo año de gestión, los
asesinatos continuaron al alza y sumaron 906 carpetas de investigación. Lo que
significó una tasa por cada 100 mil habitantes de 10.26.
Mientras los robos con violencia y
sin violencia en diversas modalidades sumaron 81 mil 555 denuncias. Se registró
un ligero descenso en los delitos de narcomenudeo con mil 405 denuncias.
Para el
tercer año de gestión de Almeida, 2017,
la tendencia al alza de los homicidios continuó. Hubo 1, 048 carpetas de
investigación por este delito. Lo que representó una tasa por cada cien mil
habitantes de 11.89.
También las denuncias por los diferentes tipos de
robo crecieron y cerraron en 102 mil 714. Y los delitos de narcomenudeo también
repuntaron con 2 mil 625 carpetas de investigación. El año pasado se abrieron
también 37 denuncias por feminicidio.
En los
primeros cinco meses del año, la capital
del país ya suma 770 asesinatos, y tiene una tasa de 5.46 homicidios por cada
cien mil habitantes. Además, ya se contabilizan 46 mil 565 denuncias por
diversos tipos de robo, con y sin violencia; y mil 814 carpetas por delitos de
narcomenudeo. Así como 19 feminicidios.
Y no sólo los datos oficiales lo
contradicen, también las violentas postales que los capitalinos han tenido que
vivir tan sólo este año.
Diversas partes de dos cuerpos
humanos tirados a uno pasos de una de las avenidas más importantes de la
capital del país, Insurgentes, y una narcomanta halladas por policías en la
colonia Nonoalco Tatelolco, en la Cuauhtémoc, el pasado 19 de junio. Dos días
después, a plena luz del día, también en una de las avenidas más importantes
del oriente de la Ciudad de México, Tláhuac, se desató una balacera que dejó al
menos cuatro muertos, varios heridos y detenidos. Todo comenzó con una riña
entre narcomenudistas. Días después, Almeida tuvo que salir a reconocer lo
obvio: los narcomenudistas de la capital tienen nexos con los cárteles de la
droga. Y dijo que los criminales aquí se relacionan con grupos que ejercen el
narcotráfico en Jalisco, Guerrero y Morelos.
A menos de
un mes de ese anuncio, hecho el 19 de junio, ayer decidió dejar la seguridad de los capitalinos acéfala.
De acuerdo
con datos del Observatorio Nacional Ciudadano, durante 2017, la Ciudad de México registró como uno de los principales
problemas de seguridad los robos. El reporte indica que la capital del país
obtuvo la segunda, la tercera y la cuarta tasa más elevada de robo a
transeúnte, a negocio y de robo con violencia del país, respectivamente.
El
Observatorio señaló además que ocupó en
2017 el lugar 14 y 22 en materia de narcomenudeo y homicidio doloso más
feminicidio del ranking nacional.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.