El Gobierno de México registró ante
la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) una emisión de deuda por hasta
10 mil millones de dólares, de acuerdo con el servicio de información financiera de Thomson Reuters.
La
administración del Presidente Enrique Peña Nieto, que concluye el 1 de
diciembre, precisó que los recursos
procedentes de la emisión serán usados para propósitos generales del gobierno,
incluyendo refinanciación, recompra o retiro de endeudamiento local o externo.
Según
Moody’s, Fitch y S&P, México mantiene un registro de calificaciones de A3,
BBB+ y BBB+ por su buen comportamiento de deuda al cumplir oportunamente con
sus pagos, de los cuales, el mayor monto
se destina para cubrir los intereses.
Durante la presente administración de
Enrique Peña Nieto, la deuda del sector público federal ha pasado de 33.8 por
ciento por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) con la que inició en 2012 a
46.4 por ciento del PIB al cierre de 2017, y llegó a 48.2 por ciento en 2016,
un nivel sin antecedentes en sexenios pasados pese a que se registraron
recesiones económicas en esos años, de acuerdo con datos de la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público (SHCP).
El aumento de la deuda de hasta 14.4
puntos del PIB en este sexenio ocurrió sobre todo en la gestión de Luis
Videgaray Caso al frente de la SHCP, que fue del 1 de diciembre de 2012 al 7 de febrero de 2016. En este periodo aumentó 10.2 puntos
porcentuales de 33 a 44 por ciento del PIB, frente a los 13.9 puntos que subió
durante los dos sexenios panistas juntos de Vicente Fox Quesada y Felipe
Calderón Hinojosa.
En este
periodo panista se elevó de 19.9 por ciento del PIB en 2000 a 33.8 por ciento
del PIB en 2012 alcanzando un mínimo de 17.9 por ciento del PIB en 2007, antes
de la crisis económica global, de acuerdo con Hacienda.
Respecto al destino del dinero
contratado, especialistas en finanzas públicas coinciden en que se repartió en
algunos gobernadores, (a través de los recursos federales enviados a
entidades), algunos se quedaron en programas mal habidos (programas
asistencialistas y duplicados) y otra parte se quedó en licitaciones no
concluidas.
Organizaciones
civiles que integran al Colectivo Peso también destacaron que a pesar de que la deuda y los ingresos aumentaron de
manera considerable en la presente administración, el gasto en sectores
prioritarios como inversión, educación y salud no ha crecido al ritmo necesario
para resarcir brechas. De acuerdo con Fundar, IMCO, Gesoc, CIEP, ITDP, Ethos,
Frente a la pobreza y México Evalúa, en 2012 el gasto en inversión fue de 4.3
por ciento del PIB, el de educación de 3.6 por ciento y el de salud de 2.8 por
ciento, pero para 2017 estos tres rubros se redujeron a 2.6, 3.2 y 2.5 por
ciento, respectivamente.
Entre los
tres Secretarios de Hacienda de Peña Nieto, Luis Videgaray –quien fue
destituido del cargo tras la visita del Presidente Donald Trump– fue quien
subió la deuda pública a un mayor ritmo que José Antonio Meade Kuribreña (7
febrero 2017-27 noviembre 2017) y José Antonio González Anaya (27 noviembre 2017-actual),
revelan los datos de la deuda pública del sector público federal.
El ahora Canciller aumentó la deuda
pública un 37.30 por ciento durante su gestión de tres años; Meade un 4.09 por
ciento en dos años; y González lleva un 0.93 por ciento en cuatro meses.
En los
cuatro sexenios anteriores, salvo el de Calderón envuelto en la crisis
financiera global, el ritmo de crecimiento de la deuda fue menor que el 69.78
por ciento de 2013 a marzo de 2018 registrado en el sexenio de Peña Nieto.
En la
presidencia de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), cuyo Secretario de
Hacienda fue Pedro Aspe Armella, la deuda aumentó un 51.42 por ciento; y en el
sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) un 58.90 por ciento,
durante la gestión en Hacienda de Jaime Serra Puche, Guillermo Ortiz Martínez y
José Gurría Treviño.
En el
periodo de Vicente Fox Quesada (2000-2006), cuando Francisco Gil Díaz fue el
Secretario de Hacienda, se elevó un 44.41 por ciento, y durante la presidencia
de Calderón, los titulares Agustín Carstens Carstens, Ernesto Cordero Arroyo y
José Antonio Meade, quienes enfrentaron una recesión, aumentó 159.58 por
ciento. Respecto a la cifra, pasó de 28.8 por ciento del PIB en 2007 a 37.2 por
ciento del PIB.
A marzo de
2018, a cuatro meses de gestión del secretario José Antonio González Anaya (27
noviembre 2017-actualidad), la deuda neta del sector público federal se ubicó
en 10 billones 58 mil 766 millones de pesos, un 0.93 por ciento más que los 9
billones 965 mil 331 millones de pesos registrados en enero.
De acuerdo con Hacienda, el monto va
de manera congruente con el “Pre-Criterios 2019” que para este año 2018 se
estima que la deuda pública disminuya a 45.4 por ciento del PIB, luego de
haberse ubicado en 46.4 por ciento del PIB al cierre de 2017.
Durante 2017 el Gobierno federal
destinó más de medio billón de pesos al costo financiero de la deuda, es decir,
al pago de intereses, comisiones y amortizaciones de la deuda. A este rubro se destinaron 533 mil 351 millones de pesos, el monto más alto desde
1990.
El 70 por ciento de estos recursos
fue para pagar intereses del gobierno, el 23 por ciento se destinó al pago de
intereses de las empresas productivas del Estado y un 7 por ciento para el
saneamiento financiero del Gobierno federal.
En América
Latina, los dos países con mayores deudas públicas son Brasil y México, sin
embargo, en relación con su población, el país se ubica en el séptimo lugar,
debajo de países como Uruguay, que encabeza la lista con una deuda de 7 mil 455
dólares per cápita.
Aunque en este rubro México no se
encuentra en los primeros tres lugares, ocupa la posición número siete de un
total de 19 países con la mayor deuda per cápita. Así, México tiene una mayor deuda
por habitante que Chile, con 2 mil 823 dólares per cápita y Colombia, con 2 mil
608 dólares.
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