Georgina
Morett.
La pasada
elección quedó claramente definida entre los que están por el pueblo y los
fifís; en el imaginario colectivo de las clases medias y bajas, la ostentación
del privilegio se convirtió en algo a lo que había que atacar, y entre las
clases medias altas y altas se vivió y se vive el miedo al cambio.
Y esta lucha
de clases sociales es absolutamente notoria en la elección de la delegación
Miguel Hidalgo, en donde el mapa se coloreó con las colonias más pobres a favor
de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT, PES) y las más ricas a
favor de Todos por México (PAN, PRD, MC).
En esta
diferenciación tenemos que gran parte del mapa quedó pintado de azul en donde
ganó el PAN, porque votaron los ciudadanos de colonias como Lomas de
Chapultepec, Residencial Militar, Polanco, Anzures, Verónica Anzures,
Irrigación, Hipódromo de las Américas e incluso parte de Anáhuac y Granada, que
han tenido un fuerte desarrollo inmobiliario.
Y en las
colonias más pobres, al norte y algunas al oriente de la demarcación, como
Refinería 18 de marzo, San Lorenzo Tlaltenango, Torreblanca, San Juanico,
Tacuba, Popotla, Cuauhtémoc, Pensil, 5 de Mayo, Argentina Antigua, San Joaquín,
Observatorio, Tacubaya y Torre Blanca, entre otras, optaron por Morena.
A pesar de
que el territorio en donde se votó por el PAN es mucho más amplio, la densidad
poblacional en las colonias pobres produjo el triunfo del morenista Víctor Hugo
Romo por encima de la panista Margarita Fisher.
Dijeron que
no querían.
Como en un
verso del gran José Emilio Pacheco, al tres veces senador Ricardo Monreal (por
el PRI y por el PRD y lo será por Morena) se le podría aplicar aquello de que
ya es todo lo que dijo que no quería ser hace 20 años.
Será
coordinador de los senadores de Morena por dedazo y tendrá bajo su control,
como lo tuvo Emilio M. González en los tiempos dorados del PRI, todos los
órganos de gobierno del Senado: la presidencia de la Mesa Directiva, la Junta
de Coordinación Política, el Instituto Belisario Domínguez, además el Instituto
Gilberto Bosques, la Unidad de Transparencia y el Canal del Congreso, más lo
que se acumule.
La
congruencia no es una virtud de los políticos, pero indudablemente ahora que
tiene todo el poder veremos de qué está hecho Ricardo Monreal.
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