Gustavo De
la Rosa.
Terminaron las votaciones, ya se está
haciendo el recuento de los votos y se van concentrando los datos en las
debidas instancias; yo fui candidato de Morena al séptimo Distrito de Chihuahua
y todo parece indicar que es muy probable que yo sea, próximamente, Diputado.
Esto me
recuerda una película de Cantinflas: “Si yo fuera Diputado”, estrenada en 1952,
cuando tener este puesto significaba adquirir un poder indiscutible en el
sector donde se fue electo y una oportunidad para enriquecerse a costa del
erario o promoviendo negocios que dejaran buenas ganancias; y ahora que veo la
posibilidad de ser funcionario, intento entender cómo el pueblo (a través de
Cantinflas) suponía cuál era la obligación de uno de sus representantes.
Ni debo ni quiero hacer declaraciones
u ofertas de intervenciones que aseguren resolver los problemas estructurales
de nuestro Estado, porque la oportunidad de escribir en Sin Embargo, en este
medio tan independiente y respetuoso de quienes escribimos y pensamos
diferente, y por las personas que acostumbran leer lo que me atrevo a publicar,
debo ser congruente, sincero y directo.
No sé qué pasará, ni cuáles serán los
problemas a enfrentar, así que sólo puedo prometer lo que puedo cumplir: si
llego a Diputado local lo haré sin haberme robado un solo voto, y cuando salga
de allí lo haré sin haberme robado un solo peso. Separaré la política de los
negocios y seré imparcial y equitativo. Creo que es lo único que debo y puedo
decir, y que tengo posibilidades de cumplir.
Va por Sin
Embargo, va por Juárez.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.