Gabriel Sosa Plata.
Lo que hizo el Instituto Mexicano de
la Radio (IMER) con Radio Ciudadana (660 de AM) es una arista de la manera en
cómo el gobierno actual de Enrique Peña Nieto actuó en general con las
organizaciones de la sociedad: subestimándolas, desplazándolas como generadoras
de propuestas o en la toma de decisiones en muy diversos campos, entre éstos el
de los medios de comunicación.
Desde
noviembre del año pasado, mediante oficio dirigido a cada una de sus
integrantes, el IMER disolvió el Consejo
de Programación de la estación. El Consejo estuvo integrado por organizaciones
de la sociedad civil, así como por ciudadanas y ciudadanos con experiencia y
conocimientos sobre la radio pública.
Una de sus funciones más importantes
era seleccionar los proyectos de programas que se proponían para alimentar los
contenidos de la emisora, con base en una convocatoria que se publicaba cada
año. También tuvo a su cargo la elección de la persona que ocuparía la
titularidad de la Mediación o Defensoría de las Audiencias.
El Consejo era parte fundamental de
uno de los proyectos radiofónicos más importantes de las últimas décadas en
México. La Radio de los Ciudadanos, después nombrada Radio Ciudadana, nació el
primero de abril de 2003, para hacer realidad la apertura de un medio del
Estado a la sociedad, con programas producidos por ciudadanas y ciudadanos, con
temas ignorados o pocas veces abordados por la mayoría de los medios de
comunicación, pero de relevancia social como la inclusión, la discapacidad, los
adultos mayores, la niñez, entre otros.
Con visión,
el entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, y la directora
del IMER, Dolores Béistegui, apoyaron la propuesta de las mismas organizaciones
ciudadanas y crearon esta radiodifusora, acorde a las expectativas del cambio
democrático que generó el triunfo de Vicente Fox en el año 2000 y la expulsión
del PRI en la presidencia, después de más de 70 años de tenerla en sus manos.
Con sus altas y bajas, Radio
Ciudadana logró consolidarse como un espacio democrático y plural. El regreso
del PRI al poder en 2012 y del mismo Carlos Lara Sumano a la dirección general
del IMER, no modificó durante los primeros años de la nueva administración la
esencia del proyecto radiofónico, pero con el pretexto de la reforma en materia
de telecomunicaciones y radiodifusión en 2013 la situación comenzó a cambiar.
En la fría carta enviada a las
integrantes y los integrantes del Consejo del Programación, se afirma que para
que el Consejo Ciudadano del IMER funcione de manera “eficiente y eficaz” se
procedía a la desaparición de ese órgano de representación. También se asegura
que se tomaba esa decisión porque no se había obtenido quorum en las sesiones
desde mayo de 2017, lo que fue negado a este articulista por una de las
integrantes del mismo Consejo de Programación.
Es decir, el nuevo Consejo, creado a partir de las
obligaciones derivadas de la nueva ley a los concesionarios de frecuencias de
uso público, sustituye al otro. Pudieron permanecer los dos, con todas sus
facultades, pero la dirección general del IMER prefirió extinguir el de Radio
Ciudadana y en la práctica hacer lo mismo con la estación.
Ahora bien,
si usted quiere saber qué ha hecho y quiénes integran el Consejo Ciudadano del
IMER, creado, según la institución, el 23 de agosto de 2017 y que, entendemos, tiene atribuciones similares a su par en
Radio Ciudadana, se quedará con la duda. No hay información pública al
respecto. En el sitio web de la institución se encuentra solo una mala copia en
PDF de las Reglas de Integración y Funcionamiento de ese órgano, y nada más. Lo
más grotesco (por decir algo) es que en el punto cuatro de ese documento,
relacionado con la “transparencia”, se dice que el Consejo “contará con una
página electrónica en la que se publicará toda la información que genere, de tal
manera que sus actividades y acervo documental puedan ser consultados”. A casi
un año, la “transparencia” es inexistente. Lamentable en un medio público.
NO MÁS
CONVOCATORIAS.
La riqueza de Radio Ciudadana estaba
en los proyectos que presentaba la sociedad. Para ello, casi cada año, se
lanzaban convocatorias para recibir las propuestas. Por lo visto, la última
convocatoria, la novena, se lanzó en 2016.
En junio de este año se llevaron a
cabo cambios en la programación, en los que, por supuesto, ya no intervinieron
el Consejo de Programación de Radio Ciudadana ni el supuesto Consejo Ciudadano
del IMER, un hecho totalmente alejado de los principios de un medio público.
La “novedad”
de los cambios es que hay más música y
menos programas de la ciudadanía.
Cuando la radio estaba en su
esplendor, existían alrededor de 50 programas ciudadanos, de los cuales más de
30 eran coordinados directamente por organizaciones sociales, colectivos
ciudadanos e instituciones, como se reconoce en el sitio web de la emisora.
Actualmente no superan la veintena, algunos de ellos bajo la esfera de la
Secretaría de Gobernación, además de programas musicales.
La Defensoría de las Audiencias
(Mediación IMER) también se encuentra totalmente desdibujada. De ser una figura
destacada, apoyada desde la dirección general, con la llegada de Lara Sumano
(por cierto, importante cabildero de la llamada “ley Televisa”) todo cambió. El
programa semanal de media hora, en vivo, a cargo de la Mediación, en el que
había total libertad para el análisis de las quejas y la alfabetización
mediática, y que se transmitía en toda la red de radiodifusoras del IMER, se
convirtió en una emisión grabada. Posteriormente, con la salida de Adriana
Solórzano como Mediadora, el programa dejó de transmitirse.
Si usted también quiere saber qué
hace actualmente la Defensoría de las Audiencias del IMER, qué casos ha
resuelto, desde cuándo, cuáles han sido las respuestas, la cantidad de quejas o
comentarios recibidos, etc., tampoco hay información disponible. Después de
varios meses, Solórzano fue sustituida por Eduardo Leycegui, quien estuvo en el
cargo de abril de 2016 a noviembre de 2017. El defensor actual es el Mtro.
Joaquín Antonio Álvarez del Castillo Baeza, un destacado abogado de la
industria.
Radio Ciudadana y el IMER en su
conjunto deben ser rescatados de la desatención que en diversos rubros tuvo
este importante medio público, durante el gobierno de Peña Nieto. La llegada de
Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia y la agenda de Morena en materia
de radio y televisión alientan la posibilidad de reivindicar y fortalecer el
papel de los medios públicos en la democracia. Si hay congruencia, seguirán en
esa ruta.
LA NUEVA
RADIO DE LA CDMX.
Gracias a
Nicolás Lucas, del periódico El Economista, nos enteramos que la XHINFO-FM comenzó a transmitir el pasado fin de
semana sus señales de prueba en la frecuencia 105.3 MHz en la Ciudad de México.
La emisora del empresario automotriz Eduardo Henkel pudo lograr lo imposible:
obtener la única frecuencia de uso comercial en la banda de FM, que estuvo
disponible en el programa de transición de AM a FM, una vez que el Instituto
Federal de Telecomunicaciones (IFT) modificó la norma técnica para reducir de 800
a 400 KHz la operación entre dos emisoras de FM y dar cabida a nuevos
concesionarios.
La estación de AM, con siglas XEINFO,
como se recuerda, perteneció a José Gutiérrez Vivó, quien traspasó la concesión
a Henkel. El concepto de la nueva estación es desarrollado por José Álvarez,
uno de los padres de la legendaria Radioactivo 98.5. En entrevista para el
mismo Nicolás Lucas, Álvarez dijo que están “con la idea de volver a atraer al
público joven a la radio” (El Economista, 26 de marzo de 2018).
Lo que son
las cosas: José Álvarez regresa a la
radio capitalina, de la mano con los empresarios Alejandro y José Luis
Fernández (antes propietarios de Grupo Imagen), y en una de esas hasta vemos el
retorno de José Gutiérrez Vivó. Alguien se ha encargado de soltar el rumor que
podría ser nombrado director general del IMER.
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