El Banco de México (Banxico) decidió
mantener sin cambios la tasa de interés interbancaria de referencia, ubicada
actualmente en 7.75%.
En su
comunicado de política monetaria, el
banco central señaló que la determinación está basada en el comportamiento
reciente de la economía mexicana, en particular la naturaleza de los choques
que han afectado recientemente a la inflación, y que la tendencia esperada de
la inflación subyacente continúa siendo descendente.
“La política monetaria adoptada por
este instituto central para mantener ancladas las expectativas de inflación de
mediano y largo plazos, aunada a los compromisos fiscales y a la resiliencia
que ha mantenido el sistema financiero, han contribuido a que la economía
mexicana esté en mejor posición para enfrentar escenarios adversos”, señaló el Banxico encabezado por
Alejandro Díaz de León.
Eso sí, previó que la economía seguirá transitando
por un panorama complejo, tanto en el ámbito externo como en el interno, por lo
que consideró seguir una política monetaria “prudente y firme”, además de que
en el ámbito fiscal pidió la adopción de medidas que propicien una mayor
productividad y que se consoliden sosteniblemente las finanzas públicas.
El banco
central señaló que, en los primeros
meses del año, la inflación general anual mostró una disminución, en línea con
la trayectoria prevista en el último Informe Trimestral.
Aumentos en
gas LP y gasolinas.
No obstante, acotó, a partir de junio
se materializaron algunos de los riesgos al alza que se habían señalado,
derivados de incrementos mayores a los previstos en los precios de los
energéticos, principalmente de la gasolina y del gas LP, lo cual condujo a dos
aumentos importantes en la inflación no subyacente.
Así las
cosas, el Banco de México señaló que las
expectativas de inflación general para el cierre de 2018 se ajustaron de 4.00 a
4.25% de junio a julio. Mientras que las correspondientes al cierre de 2019 se
mantuvieron alrededor de 3.60%, en tanto que las de mediano y largo plazos
permanecieron alrededor de 3.50%.
Sin embargo,
estos escenarios están sujetos a varios riesgos.
En
principio, la cotización de la moneda nacional puede verse presionada en
respuesta tanto al entorno de mayores tasas de interés externas y de fortaleza
del dólar, como a los elementos de incertidumbre que persisten tanto en el
ámbito externo como el interno.
Es decir, la
renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
“Al
respecto, en caso de que la economía enfrente un escenario que requiera un
ajuste del tipo de cambio real, el Banco de México estará atento a que este se
dé de manera ordenada y sin efectos de segundo orden sobre el proceso de
formación de precios”, adelantó.
Por otro
lado, persiste el riesgo de que se presenten incrementos adicionales en los
precios de algunos energéticos o aumentos en los precios de los bienes
agropecuarios.
Además, las
acciones de política de comercio exterior de Estados Unidos pudieran dar lugar
a un escalamiento de medidas proteccionistas y compensatorias que afecten
adversamente el comportamiento de la inflación.
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