Tal como fue
anunciado por el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, al iniciar el próximo sexenio la Secretaría
de Desarrollo Social federal se convertirá en la “Secretaría del Bienestar”,
cambio que, aseguró su próxima titular, María Luisa Albores González, “no será
cosmético, no sólo es un cambio de palabra: en el pasado hemos visto cómo con
esta Secretaría se ha lucrado con la pobreza, pero ahora habrá una reingeniería
institucional, que permita realizar inversión social profunda para disminuir
esa pobreza.”
El plan, explica la ingeniera
agrónoma en entrevista con Animal Político, es mantener los 17 programas
sociales que ya maneja la Sedesol, y sumar uno más, de índole productivo: el
programa de reforestación de un millón de hectáreas, mediante el cual se
sumarán 400 mil beneficiarios a los esquemas de subsidio que ya opera la
institución.
“Las políticas aplicadas por la
Sedesol en los tres últimos sexenios no han servido realmente para el combate a
la pobreza y, por el contrario, han fomentado la pobreza y la inseguridad, esa
es una realidad –señaló la ingeniera, de origen chiapaneco–: esta Secretaría ha
servido para cuestiones electorales, y su estructura a lo mejor fue concebida
correctamente para atender a las personas más pobres, pero ya al momento de
ponerla en funcionamiento, esa estructura institucional se ocupó para otra
cosa: para lucrar con la pobreza.”
Esa es la
razón, afirmó, de que en los últimos
tres sexenios la pobreza en las regiones más marginadas no sólo se mantuvo,
sino que incrementó.
“Un ejemplo –subrayó– es el municipio
Santos Reyes Yucuná, en Oaxaca, el más pobre del país, cuya población era 70%
pobre en el año 2000, y diez años después, la pobreza ya era de 99%, a pesar de
que ahí operaba el principal programa de apoyo de la Sedesol.”
En el
presente, detalló Albores González, “estamos
realizando un estudio serio para aplicar una reingeniería en la institución: la
Secretaría del Bienestar mantendrá los 17 programas que ya maneja Sedesol,
porque no se pueden suprimir de golpe y porrazo, millones de personas reciben
apoyos, millones de familias dependen de ellos”.
No obstante,
aclaró, “se está revisando cada uno de
esos programas para mejorarlos, se va a consultar a los beneficiarios de esos
programas para saber qué está funcionando y qué no, se van a quitar los
obstáculos con los que se condiciona el recurso, o que impiden que el recurso
llegue a la gente, y se va a acabar con las convocatorias para entrega de
apoyos elaboradas a modo para beneficiar sólo a ciertas personas”.
Además, subrayó, a la política social del próximo
gobierno se sumará un nuevo programa, de índole productivo, ya que, explicó, en
los últimos tres sexenios “las instituciones responsables de apoyar a los
sectores más marginados, a los campesinos, a los indígenas, en vez de fomentar
su desarrollo les han acercado empresas para despojarlos de lo único que les
queda: sus tierras”.
En los
últimos años, lamentó, “a los indígenas y campesinos, a los
ejidatarios y comuneros, las empresas y las autoridades los han convertido en
‘renteros’, en vez de darles financiamiento, capacitación, asistencia técnica,
los han orillado a rentar sus tierras a las empresas, y esas formas de despojo
han originado muchos conflictos socioambientales en nuestro país”.
Por ello, aseguró la integrante del próximo gabinete
federal, “se creará una Subsecretaría de Inclusión Productiva y Desarrollo
Rural Territorial, que se encargará de incluirlos otra vez en la vida
productiva de este país, mediante el programa de reforestación de un millón de
hectáreas, y hablamos nosotros de que se generarían 200 mil empleos en 2019, y
otros 200 mil en 2020, y son empleos que se mantendrán durante todo el sexenio,
esos empleos, la creación de cooperativas en esas zonas, les dará una opción a
esas personas para que no tengan que entregar sus tierras. Por eso hablamos de
inclusión, y de bienestar”.
–¿La responsabilidad de apoyar la
productividad de esos campesinos marginados no es de la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA)? –se
le consultó.
–Sí –respondió–, podría ser parte de
lo que le corresponde a SAGARPA, pero nosotros queremos hacer esa parte de
inclusión productiva, porque si hablas de una Secretaría del Bienestar que sólo
se dedica a la parte de los programas sociales, siempre los vas a estar
excluyendo. Lo que nosotros queremos es incluir a quienes no han sido vistos, a
quienes han sido marginados.
El programa de reforestación de un
millón de hectáreas con café y cacao (con fines de comercialización) que se
aplicará en Chiapas, Tabasco y Veracruz, así como la construcción de un tren
turístico que pasará por Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo,
han recibido diversas críticas luego de que fueron anunciados por el presidente
electo, ante el impacto ambiental que ambas acciones podrían acarrear.
Dichas críticas, para la próxima
titular de la futura Secretaría del Bienestar, son injustificadas.
“Hay quienes se rasgan las vestiduras
con esta propuesta de la reforestación de un millón de hectáreas –aseguró–,
dicen que vamos a hacer deterioro en la Selva Lacandona, ¿Deterioro? Ahí se
está sembrando ahorita palma de aceite, pero nosotros estamos planteando usar
plantas del sitio, de la selva, y sólo luego de que las comunidades, en
asamblea, decidan si gustan entrarle o no al proyecto, y luego de que decidan
ellos mismos qué se va a sembrar.”
Definiciones
e indefiniciones.
La reingeniería proyectada en la
institución que se encargará de la política de desarrollo social del próximo
gobierno federal, adelantó su titular, también incluye una reestructuración de
su personal, acompañado de un “recorte”, cuyos alcances no se tienen aún
definidos.
“Habrá austeridad, pero no podemos
aún adelantar un cálculo de cuánto dinero se ahorrará porque seguimos
elaborándolo, aunque algo sí puedo decir: actualmente la Sedesol se gasta 2 mil
millones de pesos en comunicación social, dinero que sólo se usa para el lucimiento
de quien está al frente de la secretaría, eso se acabó.”
–En materia de índices de pobreza,
¿tienen clara una meta, ¿cuánto se proponen disminuirla?
–Ahorita sería irresponsable dar un
dato –respondió la próxima funcionaria federal–, estamos aún en la elaboración
de esos cálculos, pero sí, la perspectiva es bajar la pobreza, lograr que no
haya tanta migración, que se eliminen las condiciones de casi esclavitud en que
trabajan los jornaleros en nuestro país.
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