El Colectivo Solecito –que aglutina a
más de un centenar de familiares desaparecidos en la región costera de
Veracruz- cumplió ya dos años de escarbar, rastrear y buscar huellas de sus
seres queridos en el traspatio del recinto portuario y en la zona trasera del
fraccionamiento Colinas de Santa Fe, predio superior a las 20 hectáreas que, en
la mirada internacional, ya es conocido como el “narco-cementerio” más grande
de Latinoamérica.
Cifras
oficiales de la Fiscalía General del Estado (FGE) reportan 283 cráneos encontrados en más de 300 narco-fosas y más de 17
mil restos óseos hallados; sin embargo, madres del Colectivo Solecito aseguran
que van más de 300 cráneos hallados y que hay más de una decena de “puntos” en
donde podría haber más osamentas aun sin ser exhumadas.
Insisten,
sobre todo, en los puntos aledaños a la laguna de San Julián y en otra zona de
dunas más cercana al recinto portuario. Sin
embargo, el gobierno del panista-perredista, Miguel Ángel Yunes Linares, y la
propia FGE –recrimina Rosalía Castro, una de las voceras del Solecito- les han
retirado el apoyo de retroexcavadoras, maquinaria pesada y el recurso humano de
Policías Ministeriales y peritos forenses para continuar con su labor de
búsqueda.
Fue un 3 de agosto del 2016 cuando
aún gobernaba el estado el priista, Javier Duarte y la Fiscalía estaba a cargo
de Luis Ángel Bravo Contreras –ambos en prisión, Duarte acusado de delincuencia
organizada, lavado de dinero y desvió de recursos y Bravo acusado de
desaparición forzada y de alterar la escena de un crimen- cuando el Colectivo
Solecito inició los trabajos de búsqueda y excavación en Colinas de Santa Fe,
en donde autoridades estatales insistían que solo se habían hallado “huesos de
un perro” y prendas viejas de vestir.
Con el apoyo
de la Policía Científica Federal, la Agencia de Investigación Criminal y de la
Procuraduría General de la República (PGR) las
madres del Solecito “destaparon la cloaca” y comenzaron a encontrar decenas de
fosas con cientos de osamentas.
Durante la
misa en honor a los desaparecidos en la iglesia “Nuestra Señora de la Asunción”
celebrado ayer domingo en el puerto de Veracruz, Elba Jiménez, madre de Óscar
de Jesús Jiménez aseguró que el Solecito
“no se retirara” de Colinas de Santa Fe, pese a la indiferencia gubernamental y
de la Fiscalía quienes se muestran renuentes a seguir apoyando los trabajos.
“No lo digo yo, lo dicen todos los
padres, los familiares de nuestros ausentes, queremos que las autoridades se
conduelan y nos den los resultados de todos esos hallazgos, no solo de Colinas
de Santa Fe, sino de todos esos lugares como Arbolillo (en Alvarado), Córdoba
(región Córdoba, Orizaba, Amatlán de los Reyes y Omealca), donde han sido
halladas muchas fosas”, aseguró.
Al comienzo
del gobierno de Yunes Linares, el entonces Subsecretario de Gobernación y
Derechos Humanos, Roberto Campa Cifrián se comprometió con autoridades
estatales y con familiares de los 13 colectivos de desaparecidos a que en “seis
meses habría resultados muy tangibles”,
hoy año y medio después, de las tres mil 600 carpetas de investigación que se
abrieron por desapariciones –cientos de ellas forzadas- ocurridas en el sexenio
del priista, Duarte, apenas una treintena de cuerpos han sido identificados y
entregados a sus familiares a través de rigurosos exámenes de ADN y de
confrontación de mapas genéticos.
En el caso de Colinas de Santa Fe,
apenas se ha logrado la identificación de 17 osamentas, las cuales se han ido
entregado de forma gradual a sus familiares.
El primero
ocurrió en enero del 2017, cuando se logró la identificación plena de los
restos óseos de Pedro Huesca Barrada, exfiscal investigador especializado del
gobierno de Javier Duarte y adscrito a la Fuerza de Tarea de la Secretaría de
Marina-Armada de México. El exfiscal fue retenido el 15 de abril de 2013 en
Ciudad Cardel, junto con su oficial secretario Gerardo Montiel Hernández, por
parte de policías estatales de la SSP y llevado a Colinas de Santa Fe, donde
fue ejecutado y enterrado ahí, para el macabro asesinato, los policías contaron
con el apoyo de un grupo de sicarios al mando del Cártel de Jalisco Nueva
Generación. Su identificación se dio casi cuatro años después.
Además de incomodar al CJNG, Huesca
Barrada también afectó intereses de Los Zetas y servidores públicos del
entonces gobierno de Duarte, tal como se destacó en la edición 1881 del
semanario Proceso con el reportaje “Los Zetas hacen de Córdoba su feudo y
refugio”, firmado por el periodista Jorge Carrasco, donde se devela un entramado
de funcionarios estatales, municipales, subprocuradores de justicia, y
empresarios al servicio del crimen organizado, según la investigación
ministerial 947/2012 VER-FIEAFTVS-10, abierta en la Subprocuraduría Regional de
Justicia Zona Centro Veracruz y rubricada por Huesca Barradas.
También en Colinas de Santa Fe, fue
encontrado –más de cuatro años después- el cuerpo de Giovanni Palmeros Arciga,
quien la madrugada del 26 de enero del 2014 desapareció después de haber sido
infraccionado por agentes de tránsito en Boca del Río.
Palmeros
Arciga se dirigía a una discoteca de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río
para recoger a una amiga y continuar la fiesta. Nunca llegó al lugar y, durante
47 meses, Rene Palmeros, padre de Giovanni, emprendió una búsqueda que culminó
a inicios de este año. Personal de la Fiscalía Especializada en Personas
Desaparecidas llamó a su celular, “dirígete a Xalapa” –le dijeron–, y luego se
enteró de que estudios cotejados con Policía Científica, PGR y la propia
Fiscalía General del Estado (FGE) confirmaban que el cuerpo completo de su hijo
se encontraba en dicho “narco-cementerio” clandestino. Al día de hoy, sólo hay dos de cuatro oficiales de tránsito detenidos y
relacionados con su desaparición y posterior asesinato.
Gerson Quevedo
fue la onceava víctima identificada de dicho camposanto, Quevedo fue
secuestrado el 15 de marzo del 2014, en su búsqueda, su hermano Alan Quevedo y
su cuñado, Miguel Caldelas fueron acribillados por integrantes del CJNG.
A Gerson sus
padres, Maricela Orozco y Gerson Quevedo padre lo pudieron encontrar 47 meses
después, personal de la FGE y de la Policía Científica solo pudieron cotejar un
cráneo y 17 huesos.
Colinas de Santa Fe se convirtió en
un panteón ilegal que fue descubierto a raíz de que madres del Colectivo
Solecito recibieron un “regalo” de la delincuencia organizada, el pasado 10 de
mayo del 2016. Durante la marcha tradicional de familiares de desaparecidos, un
comando les entregó copias de croquis y mapas dibujados a mano, en hojas de
papel bond, con decenas de cruces marcadas en dicho predio.
Tan solo en una de las fosas, con las
dimensiones propias de una alberca –aunque ésta era de arena y de huesos
humanos- se pudieron hallar más de quince cuerpos apilados uno sobre otros.
En
comparecencia con diputados locales en enero pasado, el Fiscal General del
Estado, Jorge Winckler Ortiz, informó
que al cierre del 2017 se habían encontrado 102 sitios con 342 fosas
clandestinas, la mayoría en el “narco-cementerio” de Colinas de Santa Fe, en
una zona arenosa del Puerto de Veracruz. La mayor parte de las inhumaciones
fueron realizadas en el sexenio de Duarte de Ochoa.
En el
espinoso tema de los desaparecidos, en Xalapa, por ejemplo, se trabaja en un
proyecto del Memorial para Desaparecidos en Veracruz que incluye una plataforma
circular que representa al universo, así como una elevación de una rampa que
iconiza la búsqueda interminable que inicia el día en que alguien sin derecho
alguno priva de la libertad a otra persona.
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