Dos de cada 100 funcionarios públicos
federales en nuestro país, obtienen un puesto a través del Sistema de Servicio
Profesional de Carrera (SPC). El resto llega por designación, como parte de un
gabinete de apoyo, o bien, por mecanismos diferentes al que garantiza el acceso
de los candidatos “más aptos” para desempeñar funciones específicas (según el
artículo 29 de la Ley del SPC).
Esto sucede
mientras “hay un abuso en salarios muy
elevados, con prestaciones exageradas en muchas áreas de la administración pública”,
explicó el doctor Jonathan Heath Constable, uno de los economistas más
prestigiosos de México. En su opinión,
el tamaño y el gasto de la burocracia mexicana “no se justifica en el sentido
de su ineficiencia”, ya que a pesar de que nunca se había gastado tanto como en
este sexenio, los resultados en materia de crecimiento económico y desarrollo
social son, en general, negativos.
Aunque lo ideal sería que la mayor
parte de las plazas de la administración pública fueran ocupadas por
profesionistas del SPC, no obstante, existen puestos “exclusivos” que son
adecuados para personal por honorarios o de libre designación, así como por
trabajadores de base,
dijo a SinEmbargo Alejandro García, investigador del Programa de Gasto Público
y Rendición de Cuentas de la asociación civil México Evalúa.
Hasta 2016, habían 28 mil 721 “servidores públicos
sujetos al SPC” en la Administración Pública Federal (APF), refieren datos del
sistema informático gubernamental RHNet. Ese mismo año, según cifras del Banco
de Información Económica del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e
Informática (Inegi), había 1 millón 597 mil 593 funcionarios federales. De este
modo, sólo el 1.8 por ciento de los funcionarios del Gobierno federal habría
obtenido un puesto por concurso público.
“El problema es que hoy en día
tenemos gente por honorarios a niveles directivos. Entonces, ciertamente se nos está escondiendo información [básica] para poder
tener un diagnóstico claro de lo que se debe de hacer” para hacer más
eficiente al cuerpo de servidores públicos, explicó García, quien además, refirió que la burocracia en México “no
está profesionalizada” y no cuenta con los mecanismos para “incentivar que sea
eficiente”.
El
economista detalló que el Servicio Civil
de Carrera y el SPC “están en desuso” porque “cada vez vemos un crecimiento de
plazas que no están dentro de este sistema. [Tampoco] se está remunerando a la
gente con base en resultados, sino que estamos teniendo un gasto en la
burocracia en estímulos especiales” (como bonos de puntualidad, de asistencia,
etcétera).
El SPC es un “mecanismo para garantizar la
igualdad de oportunidades en el acceso a la función pública con base en el
mérito […] para beneficio de la sociedad”, se lee en el artículo 2 de la Ley
del Servicio Profesional de Carrera en la Administración Pública Federal.
Los servidores públicos de carrera,
de acuerdo con los artículos 4 y 5 de la Ley del Servicio Profesional de
Carrera, están clasificados como “eventuales” y “titulares”. Esto implica que
los cargos de mayor rango –como directores y subdirectores generales y de área,
así como jefes de departamento, además de sus enlaces– deben ser designados por
concurso público.
Sin embargo, hay excepciones a la regla.
“En casos excepcionales” por causas
de fuerza mayor –estipula el artículo 34– podrá ser autorizado “el nombramiento
temporal” de cualquier servidor público para que ocupe un puesto o vacante “sin
necesidad de sujetarse al procedimiento de reclutamiento y selección” del SPC.
Asimismo, el artículo 8 refiere que el personal de
algunas dependencias –como la Presidencia de la República, la Secretaría de
Relaciones Exteriores y las Fuerzas Armadas y de Seguridad Pública– y de
ciertos ramos –médico, docente, gabinetes de apoyo, asimilados, etcétera– no
será considerados en el esquema de contratación del SPC.
Los límites establecidos en la Ley,
la falta de un proyecto adecuado y los usos discrecionales en la APF, son
algunas de las causas del bajo nivel de funcionarios públicos que obtienen su
puesto por concurso, coincidieron los especialistas consultados.
Según los
datos de RHNet, al 7 de agosto de 2018 había
un total de 178 mil 064 plazas en juego. De ellas, 51 mil 749 (o el 29.06 por
ciento) estaban ocupadas. El resto (126 mil 315 plazas) continuaba estando
vacante.
Del total de ofertas de plaza, 32 mil
436 (o el 18.22 por ciento) correspondieron al SPC. Sin embargo, al corte del 7
de agosto de este año, el portal de la Secretaría de la Función Pública (SFP)
de convocatorias abiertas para ingresar al Sistema del Servicio Profesional de
Carrera (Trabajaen.gob.mx),
arrojó un total de 8 mil 311 vacantes
disponibles (el 6.58 por ciento de las plazas desocupadas ante RHNet).
Las ofertas
de empleo salieron de 17 de 22 rubros generales de la Administración Pública
Federal. Entre las instituciones que más
concursos de SPC lanzaron, se encuentran aquellas ligadas a la Administración
Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal (96.24 por ciento de sus
vacantes) y a las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales (77.02 por
ciento); Función Pública (55.31); Trabajo y Previsión Social (40.69);
Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (32.93), así como Gobernación (32.55).
Por otro
lado, los órganos de gobierno que
presentaron menos ofertas de SPC fueron aquellos dependientes de las
secretarías de Salud (3.52); Educación Pública (7.55); Turismo (13.95); Energía
(14.55); Hacienda y Crédito Público (17.44); Desarrollo Social (18.09);
Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (20.37); Cultura
(20.62); Economía (20.69); Comunicaciones y Transportes (22.29), además de la
Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal (24.53).
Como indica la ley, la secretaría de
Relaciones Exteriores, de la Defensa Nacional y de Marina, así como la
Procuraduría General de la República y las entidades no sectorizadas (e.g,
Inmujeres, Prodecon, Notimex) no presentaron concursos para SPC.
En términos
generales, “el aparato burocrático de
nuestro país tiene espacio para ser más eficiente. Más eficiente porque existe
una serie de plazas que se crean alrededor de los funcionarios públicos
–principalmente de los funcionarios públicos de primer nivel– que requieren un
gasto adicional que pudiera ser cortado”, comentó a SinEmbargo Fernando
López Macari, presidente nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas
(IMEF).
Para evitar el duplicado de puestos o
generar labores obsoletas, “los puestos vacantes deberían estar sujetos a un
análisis [o diagnóstico] estratégico” para que, junto con mecanismos de
transparencia y de rendición de cuentas, puedan ser evitadas irregularidades, e
incluso, la corrupción, coincidió el maestro Fernando Vázquez Bravo, integrante de la
organización especializada en economía empresarial, Consultores
Internacionales.
Hasta 2016, de acuerdo con las cifras oficiales, las
secretarías de Estado con más funcionarios del SPC eran las de Medio Ambiente y
Recursos Naturales (5 mil 855); Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca
y Alimentación (4 mil 932); Hacienda y Crédito Público (2 mil 371);
Comunicaciones y Transportes (2 mil 224); Gobernación (2 mil 217); Educación
Pública (2 mil 172); Trabajo y Previsión Social (1 mil 730); Desarrollo Social
(1 mil 726); Economía (1 mil 472) y Salud (1 mil 048).
LA CRISIS DE
LAS VACANTES.
En México hay 5 millones 786 mil 819
funcionarios de los gobiernos federal, estatal y local, plantean cifras del
Banco de Información Económica del Inegi. De acuerdo con estos datos, entre
2003 y 2016, la burocracia mexicana sumó 977 mil 310 funcionarios a sus filas
(un aumento equivalente al 20.32 por ciento para el periodo).
“Desde hace tiempo atrás, pero en
especial en este sexenio, se ha inflado bastante el número de funcionarios
públicos. Y podemos ver realmente una duplicidad [o una] triplicidad de
funciones con prestaciones que simplemente no van al caso; [con] un gasto cada
vez más ineficiente; [con] funcionarios públicos llenos de prepotencia [y] con
un influyentismo que está en su apogeo… Y ha llegado a un momento en que el
pueblo simplemente se hartó y se notó, básicamente, en las urnas”, dijo en entrevista el doctor
Jonathan Heath Constable.
Heath consideró que hay un problema estratégico
en la manera en que las dependencias de Gobierno federal eligen a sus
funcionarios. El consultor independiente explicó que lo que hace falta es una
reorganización del cuerpo de servidores públicos “con conocimiento de causa”.
Es decir, estudiar caso por caso para reducir las plazas inútiles sin
sacrificar a aquellas personas que, a pesar de haber ingresado a la APF por
estructura política, tienen un grado de especialización que resulta “muy
valioso” para el país.
En ese
sentido, advirtió que la propuesta del
Presidente electo Andrés Manuel López Obrador –de recortar el 70 por ciento de
las plazas de confianza y reducir los salarios de los funcionarios hasta en un
50 por ciento– puede ser de “riesgo” si se aplica de manera general, en lugar
de hacerlo según el caso específico de cada una de las dependencias de gobierno
(porque podría generar fuga de cerebros o estancar procesos administrativos).
Hay dos problemas básicos ligados al
ingreso de servidores públicos en la APF. Uno es que “cada vez son menos” los
funcionarios que ingresan por medio del SPC (entre 2015 y 2016, hubo una
reducción de 1 por ciento, al pasar de 28 mil 999 a 28 mil 721, según RHNet). Y otro es que las instituciones gubernamentales están contratando a gente por
honorarios “que se está quedando mucho tiempo” en sus respectivos puestos, comentó
Alejandro García de México Evalúa.
Esta situación se debe “a una falta
de flexibilidad dentro del servicio público y a una falta de planeación muy
fuerte por parte del Poder Ejecutivo”, que se agrava porque el Poder
Legislativo no tiene la capacidad de revisar y limitar –a través de las leyes–
la autorización (o no) de gastos en servicios personales en nómina y viáticos,
por ejemplo. Como resultado, abundó García, “tenemos un descontrol por el lado
del Poder Ejecutivo” que se traduce en “una falta de planeación de las vacantes
y de las personas que necesitamos en el servicio público”.
Según el
Artículo 2 de la Ley del SPC, el Sistema del Servicio Profesional de Carrera
depende del Presidente de la República, es dirigido por la SFP y su operación
está a cargo de cada una de las dependencias de la APF. En ese sentido, además
de la falla del Ejecutivo federal, García señaló
que también “nos hace falta una Secretaría de la Función Pública que revise de
manera congruente las necesidades y la planeación” de las dependencias de
gobierno.
Aunque los analistas refirieron que
es necesario aumentar el número de plazas por Servicio Profesional de Carrera,
porque “permite analizar la capacidad, conocimientos, habilidades y
experiencias de los aspirantes” a través de exámenes generales (Artículo 29 de
la Ley del SPC), Heath consideró que, “por sí sólo, no es suficiente”.
“La contratación de plazas de los
funcionarios va más allá que eso. Cada vez que entra una persona a un puesto
elevado, busca contratar a sus cuates, a sus amigos, etcétera, y empieza a
crear plazas y pseudo-necesidades que en verdad no existen o [que] no son
necesarias. El implementar una carrera civil sí es parte [de la mejora] pero
falta más que eso”,
sentenció.
En la
opinión del maestro Fernando Vázquez Bravo, integrante de Consultores
Internacionales, “ir más allá” significa que el sistema pueda brindar certeza y
que sea “muy transparente” en torno a los procesos de contratación del
gobierno, para ofrecer mejor capital humano. Mientras se logra, concordaron los
especialistas, la burocracia seguirá estando “inflada” sin ser “funcional”.

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