Emilio
Lozoya Austin, ex director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), “niega rotundamente” tener relación de
negocios con directivos o propietarios de Altos Hornos de México SA (AHMSA) o
“haber recibido pagos o dinero” de esa empresa acerera.
“Afirmar esto sería otra vez
calumniar”, respondió el ex funcionario a través de su abogado Javier Coello
Trejo. Además, Lozoya Austin niega tener conocimiento “sobre supuestos pagos de
AHMSA a Odebrecht, qué tipo de negocios pudieron haber realizado y desconoce si
éstos sucedieron”.
En diciembre
de 2013, durante el periodo en que Lozoya Austin era director general de Pemex,
ésta concretó la compra de Agro Nitrogenados, productora de fertilizantes
propiedad de AHMSA, por cuyos activos se pagaron 275 millones de dólares,
además de que se invirtieron 200 millones de dólares más para rehabilitar la
planta.
Esa
operación ha sido cuestionada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF),
instancia que concluyó que Pemex adquirió una planta obsoleta con un
sobreprecio de más de 90 millones de dólares, pues el avalúo realizado por una
instancia dependiente de la Secretaría de Hacienda situaba el precio en poco
menos de 170 millones de dólares.
Los
resultados de la ASF destacan también que el costo total de la planta aumentó
luego a 760 millones de dólares dado que las condiciones en que Agro
Nitrogenados estaba eran peores de las previstas, además de que los plazos se
incumplieron, pues se planeó que entrara en funcionamiento en 2015, pero apenas
en mayo de este 2018 empezó a hacer pruebas de arranque.
Lozoya Austin refuta las críticas que
ha recibido esa compra y sostiene que no existe ninguna irregularidad en la
compra.
“Sobre las supuestas críticas de la
ASF a la gestión de Lozoya, la respuesta es sencilla. No es un tema de opinión,
es un tema de legalidad. La ASF ya revisó todos los contratos y no ha emitido
denuncia alguna ni resolvió jurídicamente nada que afecte a mi cliente”, respondió el abogado Coello Trejo.
Todas las supuestas críticas, agrega,
han sido periodísticas, “y quizás la ASF emitió opiniones sobre la generación
de valor de ciertas decisiones, pudiendo criticar, pero jamás afirmando que
hubo corrupción o ilegalidades”.
Argumenta que quienes han criticado
la compra de la planta de fertilizantes de AHMSA no tienen base alguna, “más
allá de intereses políticos, mientras que la empresa Yara, la más grande del
mundo de fertilizantes, estuvo a punto de comprar las plantas en un monto mayor
para asociarse con Pemex”.
Pero lo más
relevante, pregunta Lozoya Austin, es lo siguiente: “¿Quién es mejor juez si las plantas de fertilizantes son un buen
negocio? ¿La ASF, la prensa, o la empresa más grande del mundo, que le da un
valor de mercado real? Además, dichos negocios se evalúan cinco o siete años
después de entrar en operación la planta; y en este caso la planta lleva meses
en operación”.
Coello
Trejo, con el mandato y conocimiento de Lozoya Austin, dio respuesta a un
cuestionario que Quinto Elemento Lab le envió por correo electrónico.
Varias de
las preguntas se centraron sobre un tema que lo ha rondado durante más de un
año: los 10 millones de dólares de “propinas indebidas” o sobornos
presuntamente recibidos de parte de ex funcionarios de Odebrecht, a cambio de
que les ayudara a obtener contratos de obra pública.
En el
expediente de la Procuraduría General de la República de Brasil acerca del caso
Odebrecht –al que Quinto Elemento Lab ha tenido acceso– se encuentra un
documento con información que dirige a Lozoya Austin: un mes después de que se
anunció la operación mediante la cual Pemex compraría Agro Nitrogenados, Altos
Hornos de México envió 3.7 millones de dólares a la cuenta de la offshore
Grangemouth Trading, una firma de papel de Odebrecht.
–Esa Grangemouth es la misma empresa
de la que, según los testimonios de tres ex funcionarios de Odebrecht
procesados por corrupción en el caso Lava Jato (Luis de Meneses, Luiz Mameri e
Hilberto Mascarenhas), se transfirieron 5 millones de dólares dirigidos a
Emilio Lozoya y se depositaron en las cuentas proporcionadas por él. ¿Tiene
algún comentario?
–Respecto a esta pregunta, me permito
comentar que, revisando la carpeta de investigación de la Procuraduría General
de la República, no encontramos el documento al que ustedes se refieren. Por lo
tanto, si ustedes lo tienen, necesitaríamos conocerlo.
Emilio
Lozoya Austin ha reiterado y confirma que jamás recibió soborno alguno de
Odebrecht u alguna otra empresa. En el caso de Odebrecht, los funcionarios mienten
y reciben protección a cambio en Brasil, al ser evidente y comprobado que el
contrato fue por concurso (más de 10 participantes), y que al final ante la
decisión unilateral de ICA de retirarse del concurso cuando quedaban los dos
mejores postores, se le otorgó a Odebrecht.
Emilio Lozoya Austin jamás participó
en la asignación del contrato, ni lo firmó ni negoció nada. Hay más de 10
involucrados, todos los involucrados por parte de Pemex en la firma del
contrato, que han sido interrogados por la PGR, y que han constatado que jamás
recibieron instrucción alguna del señor Lozoya y que jamás trataron el tema con
él.
–¿Acordó Emilio Lozoya con directivos
de AHMSA que hicieran esas transferencias luego de la venta de Agro
Nitrogenados a Pemex?
–Emilio Lozoya
Austin niega rotundamente haber recibido
pagos o dinero de AHMSA. Afirmar esto sería otra vez calumniar. No tiene
información sobre supuestos pagos de AHMSA a Odebrecht, qué tipo de negocios
pudieron haber realizado y desconoce si éstos sucedieron
–¿Esas transferencias iban destinadas
al licenciado Emilio Lozoya?
–El
licenciado Lozoya Austin no tiene
conocimiento de estas supuestas transferencias, por lo que niega rotundamente
cualquier relación con ellas, en caso de existir.
–¿Qué nos puede decir al respecto?
–Nada.
Una revisión hecha por la Auditoría
Superior de la Federación (ASF) como parte de la Cuenta Pública 2015 al uso de
equipo de transporte aéreo de Pemex reportó que Emilio Lozoya usó el
helicóptero oficial para viajar en promedio una vez por semana a la torre de
Grupo Acerero del Norte, consorcio propietario de Altos Hornos de México,
ubicada en Campos Elíseos, Polanco. Y consideró que no se justificaban esos
vuelos porque no cumplían propósitos estratégicos ni de seguridad.
–¿El licenciado Lozoya respondió algo
a la observación de la Auditoría Superior de la Federación?
–La ASF no advirtió un mal uso de las
aeronaves. Cuestionó que no se dejara claro en bitácoras quiénes volaban en
ellas. Esa es la observación concreta. Esto no fue definido por el señor
Lozoya, sino en un convenio en el que la Secretaría de la Defensa operaba para
Pemex estas aeronaves; y estos protocolos de seguridad nacional (no nombrar a
los pasajeros) son determinados por la Secretaría de la Defensa. Esto fue lo
que la ASF observó. Nada más. Si no, se le hubiera impuesto una multa al señor
Lozoya y esto no sucedió. De tal forma que no hay ilegalidad alguna.
–¿Cuál era los propósitos de hacer
esos viajes (54) en helicóptero a la Torre del Grupo Acerero del Norte?
–Casi todos los días, mi representado
tenía reuniones breves, muy temprano, para lanzar operativos contra el robo de
combustibles. Después de algunos meses, se evidenció que dichas reuniones
internas sobre seguridad eran filtradas de alguna forma y cuando se lanzaban
los operativos, ya los delincuentes estaban informados. De tal forma que los
militares y mi representado decidieron reunirse fuera de la oficina, muy
temprano, para definir operativos y de ahí los militares se iban directo al
Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México o a Santa Lucía, para efectuar
dichas tareas. Por eso el helicóptero se usó con frecuencia, ya que ese era el
fin.
De tal forma
que en camino hacia sus actividades para combatir este delito, dejaban a
personal, en ciertas ocasiones al señor Lozoya, en otras a otros miembros
dedicados a combatir el robo de combustible, en la torre de Pemex o helipuertos
aledaños, y otros se iban a tomar vuelos operados por otras aeronaves de Sedena
a diferentes estados del país.
Con fines
disuasivos, este helicóptero a veces bajaba personal en Pemex, y a veces en la
Torre GAN, que es un helipuerto muy cercano a Pemex y muy seguro. El señor
Lozoya no bajó en todas las ocasiones que ustedes mencionan, sino que en muchas
ocasiones fueron otros funcionarios de Pemex, o miembros del ejército que
apoyaban las tareas arriba descritas.
Es incorrecto asegurar que se reunió
54 ocasiones con personal de la Torre GAN, cuando en todas estas ocasiones
simplemente quien iba en el helicóptero sólo utilizaba el helipuerto como un
medio logístico.
Mi representado reitera que sus
reuniones de trabajo con empresarios, prácticamente siempre las realizó en las
oficinas de Pemex en la CDMX; salvo con ciertos empresarios internacionales que
le pedían reunirse en algún otro sitio por razones de trabajo.
Es importante resaltar cómo, desde
que salió el señor Lozoya de Pemex, el robo de combustible se ha disparado, y
el programa que se armó con la Sedena y la utilización de equipo comprado se ha
parado…. con claras consecuencias.
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