En 1934,
Lázaro Cárdenas del Río asumió como presidente de México. En esa época, los
Primeros Mandatarios y sus familias se instalaban en el Castillo de Chapultepec
para vivir. Cárdenas tenía 39 años y su estilo político contrastaba con el lujo
de ese recinto. Con el argumento de la austeridad republicana, rechazó vivir
ahí y habilitó el rancho de La Hormiga como residencia oficial. Lo llamó “Los
Pinos” en honor al sitio donde conoció a su esposa, Amalia Solórzano.
Han pasado 84 años y Andrés Manuel
López Obrador, virtual Presidente de México, tiene la misma justificación –la
austeridad republicana– para no vivir ni despachar en Los Pinos, la residencia
que después del Gobierno de Cárdenas se convirtió en un espacio de lujo con
remodelaciones según el gusto del Ejecutivo en turno y una mesa para que
inquilinos e invitados comieran bien.
Eso dicen los contratos que en torno
al comedor de Los Pinos se hicieron en los dos últimos sexenios, los de Felipe
Calderón Hinojosa (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018). Se compraron
utensilios finos como vajillas, cubiertos, mantelería y se rentó el suministro
de alimentos perecederos de alta calidad como carnes y mariscos, así como
abarrotes.
Así, en la mesa de Los Pinos, ambos
mandatarios invirtieron 28 millones 560 mil 553 pesos, según un cálculo con datos oficiales
de la Unidad de Datos de SinEmbargo. Fue
un gasto a discreción, pues jamás se supo por qué y para qué se adquirían cosas
o determinados alimentos. Fue un gasto que hubiera alcanzado para comprar unas
14 viviendas en una colonia céntrica de la Ciudad de México.
Los gastos
siempre estaban rodeados por el misterio. Por
ejemplo, en septiembre de 2011, a punto de dejar la residencia, Felipe Calderón
compró utensilios por 40 mil pesos en la Comercializadora y Distribuidora
Dumar.
Por su parte, Enrique Peña Nieto,
apenas llegó, aseguró el suministro de pescados y mariscos por un millón 574
mil pesos con Operadora Promotter, de marzo a diciembre de 2013.
Los Pinos es
un lugar bello y crudo. La escena, hasta ahora, ha sido así: sus 56 mil metros
cuadrados están rodeados por elementos del Estado Mayor Presidencial, desde la
salida del Metro Constituyentes hasta el Castillo de Chapultepec. En plena
Ciudad de México, un bosque de cortezas rojizas rodea la casona donde no viven
más que ellos, los integrantes de la familia presidencial, bajo el manto de la
opacidad.
Pese al marco jurídico de la
Transparencia en México, nada obligaba – y hasta ahora, nada la obliga- a la
familia del presidente a decir cómo usufructuaba la residencia. Mediante el Instituto Nacional de
Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI), la Presidencia se resistió a detallar, por
ejemplo, cuánto erogó en las remodelaciones de la casa-habitación cada vez que
cambiaba el Gobierno. Tampoco quiso decir cómo vivían los inquilinos: cómo se
alimentaban o cuántos elementos del Estado Mayor Presidencial estaban asignados
a sus personas. Y todos esos eran gastos del ámbito público porque se trata de
una propiedad que le pertenece a los ciudadanos.
Para adornar
el comedor de Los Pinos, Felipe Calderón
Hinojosa compró mantelería fina mientras gobernó de 2006 a 2012. Se fueron en
ello 509 mil 747 pesos. Pero ¿qué ocurrió con estos artículos? Cuando Enrique
Peña Nieto llegó a la casona, se volvió a comprar mantelería por 337 mil 155
pesos. Los proveedores de Los Pinos mientras gobernó Calderón Hinojosa fueron
Bariolés y Silvia Hernández Alfaro. Las de Peña Nieto fueron Dulce María
Balbuena Carrillo y Verónica González García.
También se compraron utensilios como vajillas y
cubiertos finos. Una vez que se diga adiós a Los Pinos, ¿dónde van a quedar
estos objetos? En su Administración, Felipe Calderón invirtió en este tipo de
artículos para mesa un millón 315 mil 621 pesos. Luego, Peña Nieto volvió a
comprar por 666 mil 697 pesos.
En cuanto a
lo que se servía en ese comedor, los contratos también reflejan un estilo de
vida. Felipe Calderón invirtió en carne,
pollo, pescados, mariscos y abarrotes de alta calidad poco más de once millones
de pesos. Peña Nieto gastó 13 millones 883 mil 772 en lo mismo.
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