Salvador
Camarena.
En el primer
semestre de 2018, las compras de autos a nivel nacional realizadas en Morelos
representaron el 1 por ciento nacional, cifra similar a la registrada en 2017,
de acuerdo con un reporte de la Asociación Mexicana de Distribuidores
Automotores (AMDA). Si bien ese informe no incluye todas las marcas, sí ayuda a
visualizar el peso (mosca) de la entidad morelense en el mercado de los autos.
¿Entonces, por qué es tan fácil toparse en la capital, y en otros estados, con
autos de reciente modelo y no poco precio circulando con placas de Morelos?
Según la
prensa, el gobierno de Morelos tiene registrados 738 mil autos en el padrón
vehicular. Pero autoridades consultadas detallaron que ese número está inflado,
que muchos no han pagado el refrendo anual.
La cifra real de automóviles, dicen
esas fuentes, rondaría los 400 mil. Pero el dato importante es que 100 mil de
esos vehículos corresponderían a unidades que no circulan en Morelos, que
emplacaron ahí pero que están fuera de esa entidad. En la Ciudad de México, por
ejemplo.
Como se sabe, desde 2012, la
Federación dejó a los estados la facultad de cobrar o no el impuesto sobre la
tenencia vehicular. La Ciudad de México tiene un tabulador dual: a aquellos
propietarios de un vehículo de costo factura menor a 250 mil pesos, se les
subsidia el pago; los vehículos de costo superior deben pagar tenencia.
En El
Universal (07/07/18) realizaron un cálculo de cuánto ha dejado de pagar un
capitalino que hubiera comprado un BMW Serie 3 Sedán, “uno de los más vendidos
de la marca”. Con un equipamiento digno de esa unidad, el costo de la misma
rondaría 794 mil pesos. Si el dueño de
tan bonito coche decidiera emplacarlo en la Ciudad de México, el primer año
pagaría 44,695 pesos, el segundo 34,325 pesos, el tercero 27,681 y el cuarto
21,016. Si hubiera emplacado en Morelos, incluyendo el pago del trámite por
emplacar y el gestor, hubiera pagado menos de la décima parte.
Todo eso que “ahorró” el comprador,
en realidad lo pagó la entidad en que circula ese auto, obligada
como está a dar servicios urbanos así no recolecte impuestos de esos dueños. En
el caso de la Ciudad de México, cálculos extraoficiales sobre cuánto deja de
recibir la ciudad por autos chilangos con placas morelenses rondan los mil
millones de pesos anuales.
Andrés
Manuel López Obrador ha ofrecido que no habrá nuevos impuestos. Quién sabe qué opine de subsidiar a
vehículos de lujo, deportivos y SUV, dado que, entre esas tres categorías, sólo
en lo que va del año se han vendido más de 240 mil unidades a nivel nacional, y
cabe mencionar que, según el reporte de la AMDA ya mencionado, la CDMX es
número 1 nacional en compras de autos con el 13% de esas transacciones.
Como ya se ha establecido en
reportajes periodísticos, en las mismas agencias de autos le
hacen la oferta al comprador capitalino para que evada el pago de tenencia. No
está de más preguntarse qué opinarán en las matrices internacionales de esas
agencias sobre lo que aquí permiten sus gerentes mexicanos, como, por ejemplo,
los de Audi, que en su página afirman que “actuar con integridad y
responsabilidad es la base de su éxito”: “para nosotros, el éxito económico y
una acción responsable están intrínsecamente ligados”.
Audi, por
cierto, ha tenido un año muy bueno. En el primer semestre del año registra,
según la AMDA, ventas 22 por ciento arriba del primer semestre de 2017. BMW y
Mercedes andan por las mismas: con crecimientos de 13 por ciento y 19 por
ciento, respectivamente.
Viene cambio de gobierno a nivel
federal y en Morelos y en la Ciudad de México. ¿Se corregirá esta aberración de
que unos paguen y otros no? Sólo Andrés Manuel sabe esa respuesta.
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