Daniela Barragán.
Los privilegios que
gozan los diputados federales son iguales o incluso menores de lo que ocurre en
varios congresos locales.
Tan solo en 2017, 27
congresos gastaron 1, 340 millones de pesos adicionales, y sin justificación
alguna, a su presupuesto asignado; en periodo electoral, ese es un aumento del
24 por ciento en su presupuesto electoral.
Además, en 25
congresos se gastaron mil 915 millones de pesos en “ayudas sociales”, partida
que no forma parte de las funciones de un legislador.
De acuerdo con el Informe Legislativo 2018, realizado por el
Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), los peores resultados los concentra la Asamblea Legislativa de la
Ciudad de México, que es dos veces más cara que el Congreso Nacional de España,
que tiene 350 diputados, mientras que la representación legislativa de la
Ciudad de México tiene 66.
En 2018, mantener las
32 legislaturas costará 14 mil millones de pesos. En gran medida esto se debe a
que hay casos (en Ciudad de México, Michoacán, Estado de México, Sonora, Baja
California, Quintana Roo y Jalisco) en los que un Diputado local sale más caro
que uno federal.
“Hay una oportunidad
con la propuesta del nuevo Gobierno de ajustar entre 25 hasta 40 por ciento el
presupuesto, reducir comisiones, los moches y eliminar gastos de seguros
médicos, telefonía celular, vales de gasolina, comida, uso de vehículos y
contrataciones de despachos”, comentó Juan Pardinas, director del Imco.
Manuel Guadarrama, coordinador de finanzas públicas del IMCO,
comentó sobre la necesidad de
profesionalizar los congresos, ya que encontraron que en promedio se deben
tener 441 trabajadores en un Congreso, pero el de la CDMX tiene 2 mil y el del
Estado de México, 2 mil 500 trabajadores. Por otro lado, Coahuila y Sonora no
tienen ni 100 empleados.
En la CdMx hay 30
personas trabajando por diputado. En Coahuila o Colima, cuatro personas por
legislador.
Entre las conclusiones del informe está la mala planeación del gasto, ya que esos 14 mil 480 millones de
pesos que absorberán los congresos este año, es 1.4 veces el costo del programa
Escuelas de Tiempo Completo de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
“Los presupuestos han crecido 11 por ciento por año. Los que
más crecen son la CDMX, más de 2 mil millones de pesos de gasto, cuando en
promedio se pueden gastar 400 millones de pesos. Las variaciones presupuestales
no tienen ninguna justificación. Es despilfarro legislativo. La Asamblea
Legislativa, sólo de servicios personales, aumentó más de 200 millones de pesos
el monto de ayudas sociales. Hay una brecha de más de mil millones de pesos
entre lo que ha gastó y lo que debió haber gastado. Es un aumento de 24 por
ciento en un año”, explicó Guadarrama.
De acuerdo con las cifras del estudio, si los congresos tuvieran un gasto similar al del Congreso de Puebla
(ubicado en no más de 500 mil pesos, se tendría un ahorro de 10 mil 503.8
millones de pesos, el equivalente al 27 por ciento del programa de Pensión para
Adultos Mayores en 2018.
Ramiro Suárez, también investigador del IMCO, abundó en el tema de los “presupuestos de
juguete”. Son los casos de Oaxaca, que gastó 86 por ciento más de lo
presupuestado; Hidalgo, 30 por ciento más; Tamaulipas, 30 por ciento;
Guanajuato, 19 por ciento y Guerrero, 17 por ciento.
El sobre ejercicio de
Oaxaca es un monto mayor a lo que se destinó al Fondo de Reconstrucción de esa
entidad por los sismos de septiembre de 2017.
En este estudio no se
abordó el caso del congreso de Durango porque no respondió a ninguna de las
solicitudes de información realizadas por el Instituto.

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